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Israel pone entre la espada y la pared a una ONG que lucha contra la ocupación

  • 'Breaking the Silence' debe presentarse ante la justicia, que quiere conocer la identidad de varios soldados que testificaron de forma anónima sobre abusos cometidos por el ejército
  • La organización publicó en 2015 un extenso informe con decenas de testimonios de militares que denunciaban violaciones de las leyes de combate en la Operación Margen Protector

Soldados israelíes caminan junto a la mezquita de Al Aqsa, durante un acto del Muro Occidental de la ciudad antigua de Jerusalén. / ()

El próximo domingo marcará un antes y un después en la historia de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) israelíes que se oponen a la ocupación. Una de las entidades más conocidas dentro y fuera de Israel, Breaking the Silence (BTS, Rompiendo el silencio) deberá presentarse ante la justicia, a instancias del fiscal general del Estado, que quiere conocer la identidad de varios soldados que testificaron de forma anónima sobre abusos cometidos por el ejército israelí en Gaza durante la guerra de 2014.

BTS publicó en julio de 2015 un extenso informe con decenas de testimonios de militares de diferentes rangos en los que se denunciaba una violación de las leyes de combate y un uso excesivo de la fuerza durante la Operación Margen Protector, que se saldó con la muerte de más de 2.200 palestinos de la franja de Gaza tras mes y medio de enfrentamientos entre Israel y los movimientos armados palestinos.

La policía militar israelí está investigando ocho casos relacionados con testimonios divulgados por esta ONG israelí, que se ha negado en los últimos meses en repetidas ocasiones a divulgar la identidad de los soldados en cuestión. El pilar de la organización es preservar el anonimato de los militares que suministran testimonios. Comunicar estos nombres a la justicia significaría violar sus principios fundacionales y por tanto, entrañaría, de una forma u otra, el fin de la organización.

Para los responsables de BTS, éste es el último capítulo de una serie de ataques de diversos tipos que ésta y otras entidades israelíes que se oponen a la ocupación están sufriendo desde hace meses.

Amenazas directas contra responsables de la ONG y contra aquéllos que les apoyan o les invitan por ejemplo a dar una conferencia, ataques en su sede en Tel Aviv, prohibición de ir a centros educativos a dar charlas como hacían hasta ahora o trabas a las personas y organizaciones que les prestan apoyo financiero, son algunas de las agresiones citadas por los miembros de BTS.

Soldaros israelíes, en el cementerio militar del monte Herzl, en Jerusalén. / REUTERS (REUTERS)

Rompiendo el silencio fue fundada en 2004 por un grupo de soldados veteranos que habían servido en el ejército desde el estallido de la segunda Intifada en el 2000. De regreso a la vida civil decidieron dar testimonio, denunciar e informar de las actuaciones del ejército en los territorios ocupados.

Han publicado informes sobre operaciones militares basadas en testimonios de cientos de soldados, organizan conferencias, planifican visitas a zonas sensibles de Cisjordania para explicar el "día a día de la ocupación" y realizan abundantes formaciones en centros educativos para explicar a los jóvenes israelíes la realidad de los territorios palestinos.

"Las ONGs que se oponen a la ocupación llevan años siendo atacadas pero lo diferente ahora es que se trata de una campaña orquestada e impulsada desde los niveles más altos del gobierno con el fin de silenciarnos. Hemos sido un dolor de muelas para este gobierno que desea hacer perdurar la ocupación", afirma Yehuda Shaul, un portavoz de BTS.

Diversos activistas israelíes afirman que hay organizaciones israelíes de extrema derecha que reciben directa o indirectamente dinero de las arcas públicas y cuyo fin es hacer desaparecer organizaciones como Rompiendo el silencio. En los últimos meses se han hecho públicos casos de espías infiltrados en estas entidades antiocupación que han intentado implicar a sus responsables en actividades ilegales para desprestigiarlos.

Una patrulla del ejército israelí, en la Ciudad Vieja de Hebrón, en Cisjordania. / Abed Al Hashlamoun (EFE)

Y en cierta forma han logrado su objetivo. Según sondeos recientes, para una parte importante de la opinión pública israelí los integrantes de estas ONGs se han convertido en "traidores".

Según publica este miércoles el diario israelí Haaretz, los casos que investiga la justicia militar y que tienen que ver con los testimonios recogidos por BTS son casos menores, que no implican a militares de alto rango ni se refieren a presuntos crímenes graves cometidos en Gaza.

"Resulta difícil no tener la impresión de que el fiscal busca así disuadir a otros soldados de suministrar testimonios anónimos", dice textualmente Haaretz.

Al mismo tiempo y según responsables de BTS, investigar casos menores y no aquéllos en que los valores de las fuerzas armadas parecen quedar en entredicho pudiera tener por fin eximir de cualquier culpa a los responsables militares de la Operación Margen Protector y mostrar que la justicia militar sí investiga sobre las denuncias presentadas. Es decir, que no hay impunidad en las fuerzas armadas si se comete un delito, tal y como sugieren las ONGs.

Para Shaul, el caso de Rompiendo el silencio es claramente político. "Cuando publicamos nuestro informe sobre la operación en Gaza de 2014 nos convertimos de la noche a la mañana en un enemigo del Estado", afirma.

"Saben muy bien que forzarnos a entregar los nombres significaría nuestro fin ya que ningún otro soldado querrá hablar con nosotros. Están mandando además un mensaje a cada soldado: lo que pasa en Gaza, se queda en Gaza; lo que pasa en Cisjordania, se queda en Cisjordania. Cerrad la boca. Porque si habláis podéis acabar en la cárcel y no vale la pena", concluye Shaul.

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