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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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El 8-M en los escenarios: igualdad, visibilidad y oportunidades

Los profesionales de las artes escénicas identifican los retos en materia de igualdad a los que se enfrentan

"La visibilidad no es la misma, evidentemente, y el reconocimiento y la fuerza que se le atribuye al hombre tampoco está en la visión del mundo femenino". Son palabras de Helena Pimenta, directora de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En su opinión, este 8 de marzo se vivirá la contradicción de "parar en algunos teatros donde por fin se ven mujeres dirigiendo o dramaturgas, paras donde empiezas a ser visible".

En el asunto de la visibilidad coincide con ella Beatriz Cabur, presidenta de la Liga de Mujeres Profesionales del Teatro (LMPT): "Los principales problemas que nos afectan son la desigualdad tanto en el trato como en la repercusión de nuestros trabajos porque tenemos un problema de visibilidad muy grande, ya que las obras de los hombres se publicitan más y tienen más repercusión en medios, se hacen listas de dramaturgos y salen siete hombres y una mujer, y eso no es real".

Además, añade, las mujeres en las artes escénicas "no tenemos el mismo número de oportunidades que los hombres, ni con cuotas, ni con discriminaciones positivas ni con nada, no las tenemos". Dice Cabur que "(las mujeres) cuando tenemos oportunidades y no nos sale un bombazo, cuesta que nos den una segunda oportunidad; en cambio, un tío puede hacer 4 obras seguidas que sean una catástrofe y le ofrecen la quinta".

"Igualdad, visibilidad y oportunidades", esos son nuestros problemas, concluye la presidenta de esta asociación que el pasado mes de noviembre publicó un manifiesto titulado 'Una profesión de putas', en el que denunciaba la situación de acoso en el mundo del teatro.

"Yo creo que estamos mejor que Europa pero peor que Latinoamérica, en cuanto a la dificultad que tienen las mujeres para, con los mismos méritos, llegar a los mismos puestos de representación y tener la misma voz en cualquier escenario del mundo, tenemos mucho que hacer ahí". Lo dice Ignacio García, que se estrena este año como director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, "un lugar donde poder amplificar esas voces".

La actriz Irene Escolar, curtida en los escenarios, considera que el momento actual es interesante: "Creo que es muy importante activar la conciencia, concienciar, hablar de ello, que esté en la mente y en el pensamiento de los que escriben guiones y luego, ver qué podemos cambiar nosotros dentro de nuestra propia parcela". La actriz recuerda que llevó a escena, con dirección de Carlota Ferrer, la obra 'Blackbird', "una función que hablaba de una mujer que había sufrido acoso y que dirigió una mujer, y yo en mi pequeña parcela puedo decidir esto".

Sin embargo, "cuando a mí me llegan proyectos o pruebas o un guión directamente, la mayor parte de los personajes femeninos están descritos como mujeres bellas, despampanantes o deslumbrantes y a mí me gustaría que estuvieran descritos con otro tipo de adjetivos sin recurrir a la imagen de personaje joven y bello: mujeres inteligentes, con conflictos, maniáticas... Hay millones de formas de describir un personaje femenino y me gustaría que empezara a pasar esto", añade.

Sobre la importancia de los hechos también hablaba Marta Etura hace unas semanas, en la alfombra roja de los premios Goya. La actriz, que en unod días estrena en Madrid la obra 'Ilusiones', a las órdenes de Miguel del Arco, confesaba: "Yo no soy de discursos, soy de acción; la palabra está muy bien y hay que decirla y hay que alzar la voz, pero yo creo que es la acción la que mueve las cosas. Siempre he trabajado por defender el lugar de la mujer y lo seguiré haciendo".

Lluis Pasqual, director del Teatre Lliure de Barcelona, considera que no existe brecha salarial en el teatro, "es decir, no cobra más un hombre que una mujer, los papeles se pagan por papeles, por personajes, no por ser actriz o actor. Así como en el cine parece que sí hay brecha, no la hay en el teatro". Sin embargo, cree que el teatro, lo que falta es "la incorporación de mujeres a mundos como el del sonido, el de la dirección o la dramaturgia, pero yo pienso que cualquier reivindicación se va a quedar corta históricamente".

"Me parece que si las mujeres sumaran todas las reivindicaciones que tienen desde hace mucho tiempo, se llegaría a una revolución, no a una reivindicación o a un día de huelga; me parece que las reivindicaciones son muchísimas", concluye Pasqual.

Más escenarios. Los de danza. "Hay muchísimas más mujeres que bailan que hombres, cuando hacemos una audición vienen 40 hombres y 250 mujeres y, no es que queramos discriminarlas, pero en la compañía necesitamos el mismo número de mujeres que de hombres". Lo explica José Carlos Martínez, director de la Compañía Nacional de Danza (CND), que considera que su mundo está libre de problemas como el del acoso: "en el origen de la danza clásica está poner en valor y proteger a la mujer, yo creo que en la danza la mujer es el icono, puede ser que en otros ámbitos de la cultura sí que haya, pero entre bailarines y bailarines, no creo".

¿Y en los templos de la música clásica? ¿Pisan las mujeres esos escenarios con la batuta en la mano? Pablo Heras-Casado, director de orquesta y director artístico del Festival de Música y Danza de Granada, es optimista: "de forma natural, la mujer está ocupando y ocupa a velocidad supersónica un espacio muy grande en el podio de la orquestas. Hoy día ya sucede, pero en cinco, diez, veinte años, se va a notar. Hace poco han nombrado a una mujer como directora titular de una orquesta en Viena, es un paso importante, es una eclosión". Heras-Casado se refiere al nombramiento, el pasado mes de enero, de la estadounidense Marim Alsop como directora de la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión Austríaca (RSO).

 

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