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Retenidas e interrogadas hasta 40 minutos por hablar en español

"No creo que hablar español sea un crimen"

El vídeo muestra cómo el policía fronterizo pide la identificación a las dos mujeres por hablar en español. / YouTube

El pasado jueves, el abogado estadounidense Aaron Schlossberg se convertía en el blanco de todas las miradas después de amenazar a dos clientes habituales de un restaurante de Manhattan, Nueva York, por dirigirse al personal del mismo en castellano. Tal y como demostraba un vídeo, que se ha viralizado a través de las redes sociales, el hombre amenazó a la pareja, que hablaba tranquilamente con los empleados en español, con llamar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) si no empezaban a hablar en inglés.

Apenas un día más tarde, cientos de personas se congregaban frente al apartamento de Schlossberg, donde denunciaron su actitud racista mediante un escrache mariachi. Ahora, The Washington Post saca a la luz un nuevo caso racista, protagonizado por un agente fronterizo, que ha retenido e interrogado a dos ciudadanas estadounidenses durante 40 minutos en el estado de Montana por hablar en español.

El agente sacó a las dos mujeres de la gasolinera

En declaraciones a The Washington Post, las dos estadounidenses, de origen mexicano, explican que estaban hablando en español en una gasolinera cuando un agente de la agencia migratoria se acercó a ellas y les sacó de la misma para realizarles un interrogatorio: "Cuando nos vio hablando en español, el agente nos sacó de la gasolinera y solicitó nuestra documentación".

Tras abandonar la gasolinera, una de las afectadas decidió grabar parte del interrogatorio en vídeo. Un vídeo que capta la conversación entre el agente y las dos mujeres: "Señora, la razón por la que le he preguntado por su identificación es porque vine y vi que estaban hablando en español, lo que se escucha rara vez por aquí".

"No creo que hablar español sea un crimen"

A pesar de ello, el agente aseguró que no se trataba de una categorización racial, sino de un proceso de verificación común: "Es el hecho de que habléis en español en la tienda en un estado que es predominantemente de habla inglesa". Tras pedirles la documentación, el agente interrogó a las dos mujeres durante cerca de 40 minutos frente a la mirada del resto de clientes.

Según una de las afectadas, ambas estaban "muy avergonzadas por haber sido expulsadas de la gasolinera" puesto que "todo el mundo" les estaba mirando como si hubieran hecho algo malo. Sin embargo, recuerda que hablar en español no suponen ningún delito: "No creo que hablar español sea un crimen".

La CBP estudiará el caso

Tras este suceso, la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras (CBP) ha emitido un comunicado en el que ha explicado que estudiará lo sucedido para garantizar que se siguieron todas las políticas apropiadas: "Los agentes de la CBP están comprometidos con tratar a todo el mundo con profesionalidad, dignidad y respeto mientras aplican las leyes de Estados Unidos".

Mientras tanto, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ha optado por criticar el incidente. Entre otras cosas, esta plataforma recuerda que "hablar español no es una razón válida para la Patrulla Fronteriza para interrogar o detener": "La Constitución prohíbe a todas las autoridades, incluida la CBP, categorizar racialmente y realizar búsquedas y detenciones arbitrarias".

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