Martes, 20 de Octubre de 2020

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Homeopatía, pseudociencias y sectas sanitarias: el triunfo de los embaucadores de la salud

"Espero el día en que me llamen del hospital y me digan que mi madre se muere", explica Pedro, el hijo de Paquita diagnosticada de cáncer de mama hace tres años que no ha vuelto al médico y está en manos de una secta sanitaria

La homeopatía es una de las pseudociencias más extendidas.

La homeopatía es una de las pseudociencias más extendidas. / GETTY IMAGES

A Paquita (nombre ficticio) le diagnosticaron cáncer de mama hace tres años. Tenía buen pronóstico. El tumor estaba encapsulado. Había que extirparlo y quizá dar alguna sesión de radioterapia. Paquita no se lo contó a nadie. Comenzó a mirar por Internet hasta que encontró la autodenominada nueva medicina germánica. Decidió que se curaría ella sola con las indicaciones de esta secta sanitaria. Solo tenía que resolver conflictos emocionales y el cáncer desaparecería como por arte de magia. No ha vuelto al médico en todo este tiempo. El tumor ha crecido y se ve a simple vista. Dice que ya está curada. Interpreta como parte del proceso de curación el hecho de que el bulto esté mucho más grande.

Tardó meses en contárselo a la familia y cuando lo hizo fue demasiado tarde. “Me dijo que estaba enferma y me pidió que no me preocupara, que se iba a curar y me dio nombres como el Ryke Geerd Hamer. Cuando miré por Internet pensé, bueno, no hay problema, mañana le digo a mi madre que todo esto es una patraña y que vaya el médico. Lo que nunca imaginé es que no me haría caso. No pude convencerla. Mi madre me ha visto llorar más que cuando era pequeño y le ha dado igual. He sentido pura impotencia, ahí ya me agobié. Estaba cambiando su actitud. Ha sufrido una transformación del pensamiento”, explica su hijo Pedro.

"Espero el día en que me llamen del hospital y me digan que mi madre se muere"

Ahora apenas hablan del cáncer. “Eso haría que nos separáramos, que la relación se resintiera y yo quiero seguir viendo a mi madre. Es un tema tabú”, cuenta. En tratamiento psiquiátrico para poder seguir adelante, Pedro asegura que incluso ha pasado el duelo por su madre aun estando en vida. “Espero el día en que me llamen desde un hospital y me diga que tienen ahí a mi madre y que se va a morir. A veces quiero pensar que el tumor va a seguir encapsulado para siempre, pero la realidad es que no sabemos cómo está”.

Los científicos piden que la homeopatía deje de venderse en las farmacias. / GETTY IMAGES

Paquita ha tomado agua de mar y lejía diluida (MMS) para curarse. Como seguidora de Hamer es negacionista del Holocausto nazi y opina que la quimioterapia es un plan de los judíos para diezmar a la población. El camino hasta pensar así se recorre con personas afines. La familia y amigos dejan de ser la prioridad. Le llaman cuarentena. La bioneuroemoción bebe de esta nueva medicina germánica. Su principal representante en España es Enric Corbera. En julio una mujer falleció en julio por un cáncer de mama no tratado. Llegó a Urgencias del hospital de Girona. El oncólogo Joaquim Bosch denuncio el caso en las redes. El País contaba este domingo el caso Rosa, fallecida tras tratarse con homeopatía. 

Vulnerables y con estudios universitarios: el perfil de las víctimas

La vulnerabilidad es la vía de acceso de las pseudociencias y sectas sanitarias. Una enfermedad, la muerte de un ser querido, el rechazo social o cualquier situación complicada en la vida hace que busquemos soluciones. Y los atajos no existen. El hijo de Paquita es un especialista accidental de este proceso. “Empiezas con las recetas anticáncer de Odile Fernández, luego la dieta alcalina donde escuchan hablar de Josep Pàmies. Éste te recomienda que tomes kalanchoe y agua de mar y que hables con Enric Cerqueda que te va a mandar la lejía diluida MMS porque cura desde el ébola, hasta el autismo y el cáncer”.

Vicente Baos es un médico de familia que lleva años luchando contra las pseudociencias. “A más nivel de formación y socio económico hay más uso de este tipo de terapias. Si no tienes dinero, no te complicas”, explica. Una situación de riesgo es cuando existe vulnerabilidad: la muerte de un ser querido, una enfermedad o el rechazo social. “La vulnerabilidad se basa en que estás deseando escuchar algo que refuerce o que incremente tu margen de esperanza. Te crees que algo se te escapa o te engañan. A más nivel cultural igual te imaginas que sabes algo más”, dice Baos.

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Si tienes libertad de elección también tienes libertad para ser engañado. “Ese es el problema a nivel penal. La ley no protege al incauto. Viene a decir que si eres tan tonto que no te has dado ni cuenta, lo siento y eso no es así porque esa supuesta tontería se llama vulnerabilidad”.

"¿Por qué iba a dudar si la homeopatía se vende en la farmacia?"

El caso de José María Illán fue largo en el tiempo y las consecuencias de su relación con las pseudociencias perduran. “Mi madre me dice que tengo siete vidas, pero que ya las he gastado todas”. En 2002 le diagnostican un colesterol muy alto y en el centro de salud le recetan medicamentos para controlarlo. Recomendado por un familiar acude a una médica especialista en homeopatía. Ahí comienza su infierno. La consulta es larga y llena de preguntas personales sobre su vida. Sale con varias recetas y va directo a la farmacia. "No tenía ninguna razón para dudar. ¿Cómo iba a hacerlo si lo que me mandaba se vendía en la farmacia y me lo había recetado una médica? Dejé los otros medicamentos y pasé a tomarme solo la homeopatía. La doctora me explicó que era el mismo principio activo que el tradicional y que la única diferencia era que en vez de estar rodeado de excipientes venía en unas costitas más pequeñas y dulces. Me dijo que era para toda la vida. Cada día tomaba varias de distintos tubitos". José María abandonó el tratamiento que le habían recetado primero en el centro de salud. Para su colesterol solo tomaba esas bolitas de azúcar. Así estuvo una década. Hasta que sufrió un infarto al corazón.

“En el Hospital de la Fe de Valencia me pusieron varios stent y me mandaron una medicación adecuada. Como tenía mi médica, volví. Me recetó otras bolitas que me tomé y dejé de lado lo que me habían mandado en el hospital”. Al cabo de mes y medio, José María regresó a Urgencias al borde del segundo infarto. “A usted se le han cerrado todos los stent. ¿Se está tomando la medicación?”, le preguntaron. “Me estoy tomando la medicación sustitutiva en homeopatía”, contestó. “Usted se está suicidando. Si elige el tratamiento de la homeopatía, se muere. Se le cerrarán también los nuevos que le hemos puesto y como ahora ya tiene dos arterias dañadas lo normal es que al siguiente infarto, no lo cuente”, le dijeron los médicos. José María dejó a un lado las bolitas con azúcar. No lo dudó. Nadie la había dicho hasta ese momento y después de estar una década de tratamiento, que la homeopatía no servía para nada. No ha vuelto a tener ningún infarto.

Cuando las pseudoterapias llegan a los niños

“Tengo pacientes que vienen de pasar unas vacaciones en Francia, la patria de Pasteur, y llegan a la consulta con un botecito de homeopatía que le han mandado a su hijo. Tengo que explicarle que eso no vale para nada”. Quien habla es Carlos Casabona, pediatra que ha visto cómo ha aumentado el fervor por las pseudociencias. “Lo grave es el cambio sociocultural. Por ejemplo, el movimiento antivacunas que es terrorífico, gana adeptos en las capas altas de la sociedad. Menos mal que en España tenemos un control de la sanidad pública. Por eso no ha caído la tasa de vacunación”.

La homeopatía que recetó un médico al hijo de Carlos Briones. / Twitter

El uso de homeopatía en los más pequeños está a la orden del día. Recetada por pediatras en centros de salud como denunció en Twitter el científico Carlos Briones. Acudió con su hijo de 11 años al médico y éste le recetó Homeogene, un producto homeopático.

Carta abierta a la ministra Carcedo

“Para que el niño se encuentre mejor, puede chupar de vez en cuando una pastilla de Homeogene. O sea, homeopatía. En un caso como éste. Con un niño. La dosis, muy clara: “Puede tomarse una, bueno, o más… hasta cinco al día”, denuncia el padre, que presentó una queja ante Atención Primaria de Madrid.

Elena Campos es presidenta de la Asociación para proteger al enfermo de las terapias pseudocientíficas, surgida por la lucha de Julián, el padre del joven Mario que murió de leucemina tras tratarse con pseudociencias. Hace una semana se reunieron con miembros del gabinete de Presidencia de Pedro Sánchez. Desde la Apetp piden una campaña de concienciación y un marco con garantías de amparo para que las propias víctimas puedan denunciar. También demandan más contundencia en una carta abierta a la nueva ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo.

cadenaser.com

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