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El 'hobby' de comer hasta reventar

Algunos aficionados son capaces de engullir más de 3 kilos de pizza en 80 minutos

El reto del Asador Pastoret de Nàquera (Valencia) consiste en comerse un bocadillo de casi tres kilos en menos de 90 minutos. /

"Yo toda la vida he comido una absoluta barbaridad. En la boda de mi primo me comí tres menús completos y todos los aperitivos del mundo", explica el madrileño César González, conocido en YouTube como Sezar Blue y creador de la Liga de Restaurantes con Reto, un campeonato en el que participa gente capaz de zamparse (de una sentada) bocadillos o hamburguesas de casi 3 kilos. ¡O sin casi!

La final de este año [con prueba secreta] se celebrará el próximo 3 de noviembre en el The Bourbon Steak House Café de Yuncos (Toledo), un local que ofrece una hamburguesa de cuatro pisos —con 1 kilo de carne y 80 gramos de bacon, entre otros ingredientes— acompañada además de nachos y patatas. ¿El precio? 25 euros... o gratis para el que se lo acabe todo en menos de 20 minutos. "Una hamburguesa de un kilo no es nada", asegura González. "¡Ni siquiera es un reto!".

Lo cierto es que, por mucho que esa promoción suene a capítulo de Los Simpson o a Las 12 pruebas de Astérix y Obélix, en la web Restaurantes con Reto figuran más de 110 establecimientos españoles que alientan con diversos premios el consumo de raciones ingentes de comida: torres de hamburguesas, pizzas descomunales, bocadillos de medio metro, perritos calientes, horchata con fartons...

El ganador de La Liga de 2017 fue Óscar Lera, un electromecánico palentino que empezó a zamparse retos "de rebote". Lera explica por teléfono que siempre ha tenido "buen saque" pero que, más allá de beber mucha agua el día anterior, no sigue ningún tipo de entrenamiento: "Iré a Yuncos a defender mi título. Mi madre me dice que no lo haga, pero de normal tampoco como así".

Al proclamarse campeón de La Liga, Lera ganó un viaje por la Ruta 66, de Chicago a Los Ángeles. Una experiencia que aprovechó para explorar (a su manera) la gastronomía local y que le situó ante el reto más difícil de su vida: comerse una pizza de casi 30 kilos entre ocho personas. ¡Y batieron el récord! La mejor marca, hasta entonces, estaba en 1 hora y 40 minutos. A ellos les bastó con 1 hora y 20...

También formaban parte del equipo que logró esa hazaña César González (Sezar Blue) y el valenciano Jorge González, más conocido como Joe Burgerchallenge. Un auténtico profesional de la ingesta de hamburguesas que cuenta con 222.000 seguidores en su canal de YouTube, dedicado íntegramente a este curioso hobby.

"Yo siempre he comido mucho, pero esta costumbre la importé de EE UU, donde este tipo de retos son muy populares", explica. "Estuve trabajando allí hasta 2006 y una amiga, al ver lo que comía, me recomendó ir a estos sitios para comer gratis".

¡Casi 30 kilos de pizza! / JOE BURGERCHALLENGE

César González cuenta que durante el viaje por la Ruta 66 ganaron 5.000 dólares gracias a los retos de comida y que en el país de Donald Trump incluso hay competidores profesionales que "hasta están dados de alta". Por eso compara sus certámenes con "la NBA" y, para ilustrarlo, pone un ejemplo que, visto con perspectiva española, parece casi inverosímil: "La final de su Major League se celebró en un estadio de béisbol y, para amenizar, llevaron al grupo Kiss".

La mayoría de los participantes en estos retos son hombres, pero el madrileño asegura que la persona que más come del mundo es una mujer de Minnesotta llamada Molly Schuyler. "Ver sus vídeos es como presenciar un asesinato", dice.

Pero el hecho de comer tanto no está reñido con el deporte, al contrario. El youtuber valenciano incluso participa en carreras extremas y maratones de montaña. "Sé cuáles son mis límites", explica. "No suelo participar en retos de más de tres kilos de comida y, aunque al día siguiente no sueles tener hambre, luego siempre estoy un tiempo a dieta".

Ambos participaron también en un reality show emitido por el canal Ten, Doctor a domicilio, y aseguran que el médico del programa les recomendó no participar en más de cuatro retos al año. Pero, en todo caso, le restan importancia a las críticas.

"Yo no es que tenga un tipazo, pero me cuido muchísimo y hago deporte", argumenta César González. "Mucha de la gente que opina sobre esto, en cambio, tiene sobrepeso, fuma o se hincha a alcohol los fines de semana".

Una visión alternativa

La dietista-nutricionista Lucía Martínez asegura que, desde el punto de vista de la salud, estas competiciones son "una barbaridad", pero insiste en que para llegar a esa conclusión basta con tener dos dedos de frente. "Los retos siempre son con hamburguesas o pizzas, nunca con brócoli o con manzanas", lamenta. "Y si no es sano comerse una ración normal, ¡imagínate esas cantidades!".

El antropólogo Francesc Xavier Medina, director de la Cátedra Unesco de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la UOC, apunta que el hecho de "competir es algo inherente a la humanidad" y que, a lo largo de la historia, se ha manifestado de muchas maneras: peleas, guerras, los Juegos Olímpicos de la Antigüedad...

"Pero las competiciones con comida son mucho más recientes, no hay gran cosa antes del siglo XX", explica. "La razón es que la comida siempre ha sido un bien escaso y no se ha usado para competir hasta que hemos tenido la certeza, con el desarrollo de la industria alimentaria, de que nos sobraba".

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