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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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Siete mentiras sobre la maternidad: lo vas a seguir escuchando (y hasta te lo vas a creer)

Es inevitable hacerse una idea preconcebida de cómo serán los primeros meses de crianza con frases que se oyen a lo largo de la vida. La realidad demuestra que muchas de ellas son falsas

El sueño y la lactancia son los temas que acumulan mayor número de mitos /

Cada bebé, como cada persona, es único y lo que para uno es válido para otro no funciona. Por eso, la crianza es un aprendizaje continuo, porque no hay nada prestablecido y porque la única forma de avanzar pasa muchas veces por el ensayo-error, sobre todo, para los primerizos.

Mientras los padres llegan a casa e intentan hacerse a su nueva vida, alrededor siempre hay familiares, amigos, vecinos o personas que pasan por ahí que intentan dar consejos, no siempre acertados que pueden generar frustración y sentimiento de culpa. Estas son algunas de las sentencias más repetidas los primeros meses que, a pesar de ser falsas, desafían el paso del tiempo. La pediatra Lucía Galán explica por qué no las tenemos que tener con consideración:

1. "Te vas a enamorar de tu bebé en cuanto lo veas"

"Esta frase ha hecho mucho daño porque a veces sí y a veces no. A veces es un flechazo desde el primer momento: por fin le tienes en brazos y sientes que tu vida se pone literalmente del revés y es como estar enamorado, no puedes pensar en otra cosa, es mirarle y se te cae la baba, solamente hablas de tu bebé y es como una nube maravillosa que dura mucho tiempo. Pero desgraciadamente, muchas veces no ocurre ni el primero ni el segundo ni el tercer día. La inmensa mayoría de las veces esas primeras semanas las madres están cansadas, exhaustas, inexplicablemente tristes, lloran... todo el mundo está celebrando el feliz acontecimiento menos tú, que no sabes qué te pasa porque nadie te ha dado demasiada información sobre el posparto. Te duelen los puntos, no te encuentras bien, no puedes descansar… todo esto se aleja mucho de esta sensación de enamoramiento".

"Por lo tanto, mensaje tranquilizador para todas las mamás que están en ese momento: no te sientas culpable por no tener esos sentimientos hacia tu bebé. Te garantizo que los vas a tener , pero a veces no vienen inmediatamente. Así que tranquila, durante esas primeras semanas cuídate, piensa en ti, deja que te mimen y poco a poco las piezas del puzzle encajarán y empezarás a disfrutar de tu bebé y tu familia".

2. "Abrígale bien para que no se resfríe"

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"Lo cierto es que los niños no se resfrían por salir a jugar al recreo sin abrigo ni por ir descalzos ni por una corriente de aire. Los niños y los adultos nos resfriamos por el contacto directo con una persona que está acatarrada, que tiene una infección respiratoria, la mayoría de las veces, vírica. Los virus se transmiten persona a persona".

"Es verdad que el frío lo que hace es favorecer determinadas infecciones porque, en las épocas frías del año, el número de infecciones respiratorias aumenta, tenemos la epidemia de la gripe, las bronquiolitis en los niños… hay más patología infecciosa respiratoria, pero el frío no es el causante de que nos constipemos sino de que haya más virus en el ambiente, haya más personas enfermas y, por tanto, haya más riesgo de contagio".

"También cuando hace más frío, los cilios de la nariz (los pelitos que sirven de filtro de las vías respiratorias) se mueven más despacio, se mueven peor, y ese sistema de defensa que tenemos para combatir la entrada de virus está un poquito más perezosa".

3. "Si no duerme la siesta, luego tendrá más sueño por la noche"

"Craso error, es lo peor que puedes hacer. En el momento en el que nos saltamos las rutinas, los niños se descontrolan muchísimo. Si el niño está acostumbrado a dormir su siesta, tenemos que intentar que duerma su siesta a su hora, de lo contrario va a estar más irritable, más cansado, y nos va a costar más acostarle, que concilie el sueño".

"Tampoco el hecho de acostarle más tarde hará que se levante más tarde. Lo ideal es mantener una buena higiene del sueño, con una rutina estable y unos horarios más o menos fijos, durante la semana al menos".

4. "Seguro que le están saliendo los dientes"

"Las madres, los padres y, sobre todo, las abuelas se pasan diciendo esta frase desde los cuatro meses hasta los dos años. Lo cierto es que durante esos primeros meses de vida se producen grandes cambios en el desarrollo del niño que no tienen nada que ver con la salida de los dientes.

"A los cuatro meses se descubren los puñitos de las manos y se los llevan a la boca porque les resulta placentero chuparlos. A los 4 o 5 meses las glándulas parótidas empiezan a funcionar al 100% y empiezan a fabricar mucha saliva y el niño, como no está acostumbrado a recibir esas cantidades tan grandes de saliva, empieza a babear mucho hasta que pasados 2 o 3 meses se acostumbran y el babeo ya no es tan llamativo. Ese babeo continuo e incipiente también se relaciona con la salida de los dientes y no: son procesos independientes que ocurren en el mismo tiempo".

"También cuando está muy llorón o tiene fiebre se dice "seguro que son los dientes", y tampoco. No hay ninguna evidencia clara de que la salida de dientes provoque un dolor muy llamativo ni que los niños estén tan irritables ni que den tantos síntomas. Pueden tener unas molestias ligeras y una irritabilidad ligera , pero los dientes no dan fiebre".

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5. "Con los cereales duermen más"

"No tienen por qué dormir más, para nada. Muchos padres acuden a consulta a los 4 o 5 meses diciendo "por favor, ponme ya los cereales por la noche porque así empezaremos a dormir". Esto tampoco ocurre, es más, hay algunos niños que duermen peor. Esto es ensayo/error, como muchas cosas en crianza, pero no hay evidencia científica que nos diga que por darle un aporte extra de cereales en la noche duerman mejor".

6. "Seguro que tienes poca leche o es mala y por eso llora"

"No hay leche mala. La lactancia materna en una madre sana siempre es buena. No hay leche aguada, de poca calidad ni poco nutritiva. Si la madre está sana, la leche materna es el mejor alimento que le podemos dar a nuestros hijos de forma exclusiva de los 0 a los 6 meses y junto a la alimentación complementaria desde los 6 meses hasta los 2 años o más. Por lo tanto, tenemos que desterrar este mito de que hay leches de distintas calidades porque todas la leches maternas son excelentes".

"¿Que llora porque tienes poca leche? Pues a lo mejor. Hay que valorar detenidamente las tomas, el motivo del llanto, las horas del llanto, cómo le da la madre la toma, cada cuánto, qué sensaciones tiene cuando le da el pecho antes de empezar y después, si le da uno o dos pechos, la ganancia de peso, el desarrollo psicomotor del niño… por lo tanto no es tan sencillo. Ni siquiera es sencillo diagnosticar una hipogalactia [la baja producción de leche], que es algo muy poco frecuente".

"Tenemos que desterrar frases como esta porque generan mucho sentimiento de culpa en las madres y abandonos de lactancia materna que, en otras circunstancias, se podía mantener hasta que el bebé y la mamá decidieran".

7. "Le coges demasiado. Se va a acostumbrar a los brazos"

"Esto me duele en el alma cada vez que lo escucho. Para nada: los bebés cuando llegan a casa después de salir del hospital no es que tengan 3 días de vida, sino que tienen 3 días más los 9 meses que llevan dentro de nuestra barriga con una temperatura constante, estable, sin saber lo que es el frío, el calor, el hambre, ni ruidos más allá del latido del corazón de mamá y alguna vez que se escucha alguna voz por ahí, y sin luz. Están ahí en la oscuridad y calentitos. Cuando de repente nacen, todo es nuevo, les ponen ropa, no saben qué es eso, tienen sensación de hambre (una sensación nueva y desconocida), escuchan ruidos que hasta entonces nunca habían oído, dejan de oír el latido de mamá, empiezan a hacer sus primeras digestiones, a hacer caca… todo es nuevo. Con lo cual, ¿qué crees que haría cualquiera de nosotros si nos sacan de nuestro entorno y nos llevan a un entorno completamente nuevo al que estábamos acostumbrados? Como poco, llorar".

"Así que cojamos a nuestros bebés, achuchémosles, démosles muchos besos, mimos, caricias, susurros, pongamos a nuestros bebés desnuditos sobre nuestro pecho desnudo y vamos a dejarnos llevar. Ya tendremos tiempo para educar al niño. De lo que se trata en los primeros meses es de sobrevivir, intentar disfrutar poco a poco y hacernos con el bebé, la nueva situación, nuestra nueva familia y disfrutar todo lo que podamos de este viaje".

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