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Por qué tosemos más de noche: lo que el sueño rompe por dentro

Algunos tratados de medicina antigua ya hablan de este fenómeno que tiene una explicación fisiológica

La nariz tiene unas células que producen moco y éste hace de filtro atrapando bacterias o virus para que no lleguen a nuestros pulmones. La tos no es otra cosa que otro mecanismo de defensa del organismo para eliminar esas secreciones y, de paso, expulsar fuera todo lo que puede causarnos daño. Cuando estamos resfriados, la tos y los mocos comienzan a cumplir con su misión. Dependiendo del grado de la enfermedad, los síntomas se manifiestan en mayor o menor medida pero, en todos los casos, hay un fenómeno que se repite con frecuencia: cuando llega el momento de ir a dormir, la tos aparece. En algunos casos, incluso con más fuerza que durante el día. "En algunos tratados de medicina árabe se recoge que los pacientes tosen más de noche, concretamente, los asmáticos. Cuando se meten en la cama tosen más o tienen más fatiga", cuenta el doctor Eusebi Chiner, neumólogo y director de SeparPacientes de SEPAR.

La explicación tiene que ver con un proceso fisiológico. Nuestro sistema nervioso controla el mecanismo defensivo. Concretamente, lo hacen el sistema simpático y el parasimpático, que controlan las funciones involuntarias y a veces tienen efectos opuestos sobre un mismo órgano para mantener así el equilibrio. "Al inicio o en mitad de la noche, ese equilibrio se rompe y hay uno de los dos sistemas que toma las riendas y es el responsable de poner en marcha los mecanismos de la tos", explica el doctor Chiner.

Por la noche también suelen darse determinadas condiciones físicas que pueden favorecer la aparición de la tos, como estar en una habitación con un ambiente muy seco o el simple hecho de estar tumbado: "Al estar en posición horizontal, la vía aérea superior (la faringe, la garganta…) se cierra más y puede que nuestra campanilla nos estimule fenómenos tusígenos. También, cuando estamos acatarrados tenemos congestión nasal y podemos tener lo que se llama goteo postnasal, un goteo que cae por detrás de la nariz e irrita nuestra garganta y nos hace toser", detalla el neumólogo pero deja claro que, "aunque durmiéramos sentados, se pondrían en marcha ciertos estímulos que nos hacen toser más de noche". Y lo mismo ocurriría si colocáramos un humificador en el dormitorio.

Cebolla, miel, limón... ¿los remedios caseros son realmente efectivos?

Para aliviar la tos hay todo tipo de remedios populares pero no está científicamente comprobada la efectividad de la mayoría de ellos. En cualquier caso, el doctor Chiner recuerda que "el placebo en medicina puede tener un efecto por sí mismo del 30%". El efecto de la cebolla cortada en la mesilla y el aceite de tomillo en la almohada no está estudiado teóricamente pero son muchos los que afirman que realmente les aplaca la tos.

Sí hay investigaciones contrastadas sobre la eficacia de la miel con limón. Los expertos aclaran que la vitamina C del cítrico es importante pero a futuro, como prevención, pero no de manera inmediata para calmar la tos. Por lo que es la combinación de ambos lo que suaviza la garganta y hace que disminuya la sensación de irritación en el momento. De la misma forma, la leche con miel también es efectiva: "Desde hace un tiempo escuchamos en consulta que la leche produce mocos, pero ese bulo que circula por internet no tiene ningún tipo de sustento", advierte el doctor.

¿Cómo aplacar un golpe de tos?

La tos es un fenómeno muy complejo en el que intervienen desde el diafragma hasta las vías centrales en nuestro cerebro, por eso es tan difícil de controlar. No hay una receta mágica para conseguir parar un golpe de tos pero el doctor Chiner da tres consejos simples: "Si estamos tumbados, sentarnos, a poder ser, un poquito hacia adelante, y recordar que la tos provoca tos, que es un efecto irritativo que va en aumento, por lo que si podemos contener las primeras toses podremos hacer que esa tos no vaya a más".

Si no cesa la tos, ¿cuándo ir al médico?

Un cuadro gripal puede provocar tos hasta un mes después pero, generalmente, en una semana o 10 días, remite. "Cuando dura más, después de algunos remedios sintomáticos que el médico puede recetar, debemos investigar cuál es la causa", señala el doctor Eusebi Chiner. "Cuando la tos dura más de dos meses se denomina tos crónica y es uno de los problemas más habituales en la consulta de neumología y, a veces, es difícil de abordar", confiesa.

cadenaser.com

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