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Lunes, 09 de Diciembre de 2019

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Franco no decidió ser enterrado en el Valle de los Caídos

El dictador no dejó en su testamento ninguna indicación sobre dónde quería que descansaran sus restos. Fue el presidente del consejo de Ministros, Arias Navarro, por recomendación de los servicios de inteligencia del ejército quien propuso al Rey Juan Carlos I el enterramiento en el Valle de los Caídos

El TS decide si avala la exhumación de los restos de Franco / ()

Franco nunca expresó a su familia el deseo de ser enterrado en Valle, ni siquiera sus ministros o generales más cercanos se atrevieron a preguntarle, según relatan los historiadores de la época. La única referencia de su supuesto interés por la cripta, lo relata el historiador Paul Preston en su biografía sobre Franco. Preston cuenta que, durante la inauguración oficial del Valle de los Caídos el 1 de abril de 1959 y coincidiendo con el 20 aniversario de la victoria del régimen en la Guerra Civil, Franco señaló al arquitecto Diego Méndez su lugar escogido: "Bueno, Méndez, y en su día, yo aquí, ¿eh?".

Quisiera o no ser inhumado en el Valle, lo cierto es que su gobierno dudó si el lugar idóneo para enterrar los restos mortales del general que había gobernado el país tras ganar la Guerra Civil era a 50 kilómetros de Madrid. 

El abad se negó a abrir

Los libros de historia describen que cuando la salud de Franco empeoró el 28 de octubre de 1975, a los 82 años, el presidente Arias Navarro ordenó al entonces arquitecto encargado del monumento, Ramón Andrada, que fuera a revisar en qué situación estaba la basílica del Valle de los Caídos. Sin embargo, el abad del Valle, Luis María de Lojendio, se negó a dejar pasar a la comitiva franquista, cuenta el periodista Daniel Sueiro en La verdadera historia del Valle de los Caídos (Sedmay, 1976). Andrada se quedó estupefacto y fue a la Zarzuela a avisar a Arias Navarro, que le ordenó que volviera acompañado, si era preciso, por una compañía de la Guardia Civil.

Los preparativos se prolongaron apenas unas semanas, el Consejo de Ministros, presidido por Arias Navarro, decidió la forma en que se debía llevar a cabo el sepelio, de acuerdo con el rey Juan Carlos I, quien ordenó por escrito el 22 de noviembre de 1975 en el Palacio de la Zarzuela, que se diese sepultura en la basílica a “Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo de los ejércitos de España”.

Después de la intervención de Arias Navarro, el arquitecto Ramón Andrada pudo comenzar los trabajos de preparación del foso donde necesitó apartar las líneas de alta tensión y conducciones de aire para poder rellenar de hormigón el espacio que acogería el féretro

Miedo a preguntar a Franco

Según el relato del cronista Daniel Sueiro, los generales de Franco no se atrevieron a preguntarle donde querría ser enterrado. Una conversación entre Arias Navarro y Carrero Blanco, explica la naturaleza complicada de la pregunta: "Oye, Luis [Carrero Blanco], tenemos que preguntarle un día al Generalísimo a ver qué idea tiene él, a ver si quiere que le preparemos algo en el Valle". "Pues habla tú con él, háblale tú; un día que vaya por allí, por las obras, se lo preguntas", contestó Carrero. "¿Pero ¿cómo voy a preguntarle yo...? Es muy difícil, para mí es muy violento", prosiguió Navarro. "Claro, tienes razón, pero para mí también, no creas...". En fin, así se quedó la cosa. Arias Navarro le dijo a Carrero: "Mira, yo de todas formas voy a prepararle allí la sepultura; igual que hemos hecho la de José Antonio, en la parte de atrás, allí voy a prepararle la sepultura para él. ¿Qué te parece?" "A mí me parece muy bien. Sí, prepárasela, porque yo tengo la seguridad de que él querrá ir al monumento. Házsela, y ya tendremos ocasión de preguntárselo", añadió Carrero.

Operación Lucero

Según recoge el periodista Francisco Medina en Memoria Oculta del Ejército (Espasa, Madrid, 2004), uno de los responsables de la misión bautizada como Operación Lucero, Juan Peñaranda, del Servicio Central de Documentación (SECED), origen de la actual CNI, explica el porqué de la ubicación de Franco. “¿Por qué [se escoge] el Valle de los Caídos al final? Pues no fue una decisión de Franco. No. Fue una decisión de Presidencia, a sugerencia nuestra. Pero, claro, ¿dónde ibas a enterrarle una vez que se decide que iba a ser aquí, en Madrid? La ventaja del Valle de los Caídos es que lo sacas de la ciudad, pues no había un sitio permanente en Madrid donde poder enterrarle. El Valle de los Caídos, en ese sentido, parecía un sitio estupendo; la basílica se había hecho para conmemorar a los caídos, aunque pocos del bando republicano quisieron enterrar allí a sus familiares. Algunos incluso lo prohibían. En fin, nosotros hicimos la sugerencia, explicamos los pros y los contras, y luego lo aprobaron quienes lo tenían que aprobar. ¿Se consultó con la familia? No lo sé… Aunque claro, Arias tenía buena relación con la familia del Generalísimo… Llega luego un momento en el que se ve que la salud del Caudillo decae rápidamente. Yo creo que eso es a la vuelta del verano del 75. Al inicio del otoño quizá Arias se lo dice a la familia… Y Doña Carmen [Polo] debió decirle: “Haced lo que os parezca más oportuno”. Pero no era un tema de consulta, sino tener la cortesía de anunciarles lo que íbamos a hacer… Para la Operación Lucero, el Valle de los Caídos era un asunto firme. Esa clase de decisiones tan importantes tardaron en tomarse, pero eran básicas para poder continuar… Tenías que decidir dónde enterrabas a Franco, dónde se ponía el féretro para que lo visitara la población… Y eso no lo dejabas al albur para, cuando llegue el momento… Porque todos los dispositivos de seguridad, de tráfico, de autoridades, de viajes…, todos estaban relacionados con esos puntos". 

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