Partido de venganza en la Champions
Los ajustes de cuentas del partido de ida de octavos de final entre el Real Madrid y el Manchester City

Zinedine Zidane y Pep Guardiola. / Kevork Djansezian (Getty Images)

Madrid
En cualquier medio de comunicación se podrá leer, escuchar o ver que Real Madrid y Manchester City disputarán este miércoles el encuentro de ida de los octavos de la Champions. Sin embargo, ¿es realmente un partido de ida? Para que haya uno de ida tiene que haber uno de vuelta, y ahora mismo, ese segundo no entra en los planes de nadie.
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Detrás del Clásico del domingo hay un precipicio, la nada más absoluta, y en las oficinas del Bernabéu bien saben que para poder saltarlo necesitan un trampolín entre semana. Antes, tendrá lugar un ajuste de cuentas, un encuentro en el que la palabra venganza aparecerá escrita en cada resquicio del Santiago Bernabéu.
Como bien saben todos, en el fútbol el pasado se esfuma tan rápido como una gota en el cristal de una ventana, más aun si es en el Real Madrid. Lo sabe Zidane, que ni con tres Champions seguidas es capaz de quitarse la fama de "alineador" o de tener "flor". Motivo por el que tendrá una nueva oportunidad de venganza en un duelo ante el que muchos consideran el mejor entrenador de este siglo.
Un Guardiola que también llega a este duelo con aires de venganza. Similar al francés, ganó dos de sus tres primeras Champions disputadas y desde entonces, nada. Tres eliminaciones seguidas a manos de equipos españoles, siendo especialmente amarga la primera ante el Real Madrid con aquel famoso 0-4 en Münich. Si hay un lugar donde a Pep le sabe mejor la victoria que en ningún otro lado, ese es sin duda Chamartín.
Con la sanción de fondo
Venganza también busca el Manchester City, equipo tremendamente enfadado con la UEFA por esa sanción histórica que salió apenas hace diez días. ¿Hay mejor manera de reivindicarse que ganar la Champions cuando te la prohiben para los dos próximos años? El City quiere salir de esta edición como Floyd Mayweather salía del cuadrilátero: con aires de necesitar la competición más a él que él a la competición. No hay mejor escenario que el Bernabéu para iniciar esa afrenta.
Y cómo no, el Real Madrid. Ese equipo que se empeña en convertir su soberbia en su peor enemigo, pues cuando todo va rodado, son ellos mismos los que parecen echar el freno. Quién sabe si lo hacen para despistar y llegar a duelos como este ante el City tratando de convencer a su enemigo de tener síntomas de debilidad. Sea como fuere, el Madrid una vez más afrontará el encuentro como siempre, con la idea de la eterna reivindicación. Querer presumir de ser el mejor te obliga casi cada día a tomarte la vida como una venganza.




