Viernes, 18 de Septiembre de 2020

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CORONAVIRUS | EL DISCURSO DE LA OMS

El tiro en el pie de la OMS en la gestión del coronavirus

El organismo de la ONU se fió de la información facilitada por China en las primeras semanas tras el descubrimiento del virus y eso le llevó a cometer graves errores

El último día de 2019 China informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS), organismo dependiente de la ONU, de un brote de casos de neumonía de origen desconocido en la ciudad de Wuhan, en el centro del país. Ese 31 de diciembre de 2019, nada hacia sospechar que se acababa de asistir al primer zarpazo de un virus que iba a suponer el mayor desafío de la historia reciente de la humanidad. Fue el inicio de una pandemia que iba a provocar el confinamiento de la mitad de los más de 7.700 millones de habitantes del planeta. La Cadena SER ha analizado el papel de la OMS en esta crisis mundial a través de sus publicaciones en su cuenta de Twitter y de las numerosas ruedas de prensa que ha ofrecido en estos meses.

Entre el 31 de diciembre de 2019 y el 2 de enero de 2020, la cuenta oficial de la Organización Mundial de la Salud en Twitter publicó los doce propósitos que planteaba para el año nuevo. El día 1 puso el séptimo de esos doce propósitos, que iba a resultar profético: "Lavarse las manos con regularidad".

El primer tuit relacionado con el brote de coronavirus, aunque todavía sin nombrarlo, se publicó en la cuenta de la OMS a las 19:13 de la tarde (hora española) del 4 de enero de 2020. Decía: "China ha informado a la OMS de varios casos de neumonía -sin muertes- en Wuhan, en la provincia de Hubei. Hay investigaciones en marcha para identificar la causa de la enfermedad".

Acto seguido añade que está monitorizando la situación a tres niveles: a través de su oficina en China, a través de su oficina regional en Asia y a través de su cuartel general, su sede central, que está en Ginebra, en Suiza.

Al día siguiente, el 5 de enero, publica otro tuit en el que aporta más información. Asegura que "El 31 de diciembre, la OMS fue informada de casos de neumonía de origen desconocido en la ciudad de Wuhan, en China. Se han reportado 44 casos: 11 pacientes están gravemente enfermos y los otros 33 se encuentran estables".

Añade que la causa no ha sido identificada todavía. La OMS dice que está siguiendo de cerca la situación, en estrecho contacto con las autoridades chinas y que no hay ninguna recomendación específica para restringir viajes o comercio.

Ese mismo día 5 de enero, apenas tres horas después, publica otro tuit en el que asegura que "Las autoridades Chinas han informado a la OMS de que el patógeno que está causando el brote de neumonía en Wuhan no es gripe, ni gripe aviar, ni adenovirus, ni SARS, ni MERS y que se sigue trabajando para identificar la causa". No se sabe lo que es, pero sí se sabe lo que no es.

A continuación actualiza la información sobre el brote dada por las autoridades chinas y ya no cuadra con la que se había publicado apenas tres horas antes. Ahora hay 59 personas infectadas, no 44, y 7 graves, cuando en el anterior tuit eran 11. Pero además aporta una información relevante. Dice que el primero en caer enfermo fue el 12 de diciembre y el último el 29 de diciembre.

Sin embargo, un asesor del comité de emergencia de la OMS, John MacKenzie, aseguró al diario británico The Guardian que esa cifra de 59 casos ofrecida por China a finales de la primera semana de enero "no está ni cerca de lo que cabría esperar" en un brote de esas características.

Desde el 5 de enero, la OMS no vuelve a decir nada sobre ese brote de neumonía en Wuhan hasta cuatro días después, hasta el 9 de enero. Ese día aparece por primera vez la palabra Coronavirus. Y en un hilo de Twitter da toda una explicación sobre qué es, de qué familia de virus proviene, como su origen es generalmente animal, que algunos son más graves que otros, que unos se contagian entre personas y otros no, que aparecen con cierta periodicidad (como el SARS en 2002 y el MERS en 2012) y explica que un "nuevo coronavirus" es una nueva cepa no descubierta hasta ahora en humanos. Y en ese mismo hilo, el día 10 ya dice por primera vez que lo que está causando el brote de neumonía de Wuhan es un nuevo coronavirus.

No obstante, insiste en que "no recomienda ninguna restricción de viajes o comercio" porque todavía no se sabe cómo se transmite ese virus, e incluso dice que las investigaciones preliminares sugieren que "no hay una transmisión significativa de persona a persona".

Al día siguiente, el 11 de enero, publica una noticia de última hora que asegura que "La OMS ha recibido las secuencias genéticas del nuevo coronavirus de parte de las autoridades chinas. Esperamos que se hagan públicamente disponibles tan pronto como sea posible". Unas horas después ya se habían publicado. Sin embargo, John MacKenzie aseguró al diario británico The Guardian que China ya tenía el genoma del coronavirus secuenciado el 31 de diciembre. No obstante, el Gobierno de Pekín no compartió esa información de manera oficial hasta el 11 de enero. Según este asesor del comité de emergencias de la OMS, China tardó demasiado en compartir esos datos y se perdieron casi dos semanas muy valiosas.

La OMS añade que "Las secuencias genéticas del nuevo #coronavirus (2019-nCoV) permitirán a los países desarrollar kits de diagnóstico específicos, identificar rápidamente y atender a cualquier persona infectada, y asegurar mejores resultados de salud y contención del virus". Y agradece a las autoridades chinas su compromiso de compartir toda la información sobre el coronavirus.

Ese 11 de enero es la primera vez que la OMS advierte al resto de países de que se adopten medidas de prevención y publica una pequeña guía sobre cómo hacerlo, que incluye lavado de manos, taparse con el codo al estornudar o toser, evitar el contacto con personas con síntomas de gripe...

El día 12 de enero, la OMS insiste en destacar el compromiso de China de compartir toda la información disponible y asegura que todo indica que el contagio se originó en un mercado local de marisco que fue clausurado el 1 de enero. En ese mismo hilo del día 12 de enero añade "En este momento, no hay pruebas claras de transmisión de humano a humano en el brote de coronavirus de Wuhan. Sin embargo, las autoridades chinas siguen vigilando intensamente y las medidas de seguimiento, incluyendo investigaciones medioambientales".

Y por primera vez desde el 5 de enero, una semana después, la OMS vuelve a dar cifras sobre el número de casos del brote. Ahora son 41 los casos detectados (ni 44 que se dijo la primera vez, ni 59 que se dijo la segunda) pero da cuenta de la primera víctima mortal. Dice que se trata de un paciente que tenía graves patologías previas.

Y añade que en estos momentos no se ha informado de ningún caso de contagio fuera de Wuhan. No obstante, por primera vez en el relato público de la OMS, algo parece no encajar al organismo porque dice que "hace falta información más completa e investigaciones para comprender mejor la epidemiología del nuevo brote de #coronavirus (2019-nCoV), el cuadro clínico, la fuente, los modos de transmisión y el alcance de la infección, así como las contramedidas aplicadas".

Justo al día siguiente, el 13 de enero se detecta el primer caso fuera de China. En Tailandia. Es un ciudadano de Wuhan que había viajado a este país. Y, por segunda vez, la OMS parece elevar el tono contra China, al menos en Twitter. Dice que "es esencial que continúe las investigaciones sobre el nuevo coronavirus para identificar el origen del brote y cualquier reservorio animal o huésped intermedio que pueda haber". Y añade que, a tenor de lo que está sucediendo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, está consultando con miembros del comité de emergencia del organismo sobre la conveniencia de convocar una reunión de ese comité.

Al día siguiente, el 14 de enero, la OMS publica un tuit tranquilizador que dice que "Las investigaciones preliminares llevadas a cabo por las autoridades chinas no han encontrado pruebas concluyentes de que el nuevo coronavirus se transmita de humano a humano".

Dos días después, el día 16 de enero, la OMS se desdice sobre la transmisión entre personas y advierte de que "no hay aún información suficiente para sacar conclusiones definitivas sobre cómo se transmite".

El 19 de enero, la cuenta de Twitter de la OMS vuelve a publicar cifras sobre el brote de coronavirus en China. Habla de 139 nuevos casos y ya no se han detectado sólo en Wuhan, sino también en Pekín y Shenzhen. Lo atribuye a que se han hecho más test para localizar a los enfermos. Y añade que "Lo más probable es que el nuevo coronavirus sea de origen animal con una limitada transmisión entre personas que se produce en contactos cercanos".

En cinco días, la OMS pasa de decir que "no hay evidencias claras de transmisión entre humanos" a hablar de "una transmisión limitada entre humanos".

El 22 de enero, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, convoca una reunión urgente del comité de emergencia del organismo. El objetivo de determinar si procede declarar la emergencia sanitaria internacional (PHEIC en sus siglas en inglés) es uno de los instrumentos que tiene la OMS para advertir de que hay una situación que constituye un riesgo para la salud pública de otros países.

En la rueda de prensa posterior a ese comité, Tedros Adhanom elogia la cooperación china y el liderazgo de su presidente, Xi Jinping, ante este brote y asegura que expertos de la OMS están trabajando sobre el terreno, en China. Más adelante se comprobará que eso no era cierto.

En esa misma rueda de prensa, el director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la OMS, Michael Ryan, reconoce abiertamente justo lo contrario de que lo se había dicho ocho días antes: que el virus se transmite de humano a humano. Lo que no se sabe en esos momentos es la capacidad de contagio que tiene la enfermedad, en qué entornos se produce, a qué personas afecta más, el cuadro clínico que causa...

Esa rueda de prensa del comité de emergencias de la OMS empezó casi a las nueve de la noche del 22 de enero, hora española. Por la diferencia horaria, en China ya era el día 23 y las autoridades de ese país acababan de decretar el cierre de Wuhan en un intento de contener la expansión del virus. Ya en esa primera comparecencia ante los medios preguntan al director general de la OMS sobre esa medida sin precedentes de confinar a once millones de habitantes de una ciudad, como era el caso de Wuhan.

No obstante, la OMS sí aclara que no ha sido este organismo el que ha aconsejado el confinamiento de Wuhan, que ha sido una decisión que China ha adoptado por su cuenta y que lo tendrán en cuenta a la hora de decidir si declaran la emergencia internacional.

Sin embargo, pese a toda la información que aseguran que están compartiendo las autoridades chinas, pese a que la transmisión entre humanos ya está confirmada, pese que Pekín acaba de confinar a once millones de personas... en esa reunión, que se retoma al día siguiente, el 23 de enero, la OMS decide no declarar la emergencia sanitaria internacional.

El propio Adhanom asegura que la OMS tiene contabilizados 584 casos, casi todos en China, y 17 muertes por coronavirus, todas en China. Sin embargo, admite que ya hay casos detectados en seis países más: Tailandia, Japón, Singapur, Corea del Sur, Estados Unidos y Vietnam. Además, abunda en la idea de por qué no declara la emergencia sanitaria internacional: asegura que no hay trasmisión fuera de China.

El 28 de enero, el propio director general de la OMS se reúne con el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín. En la foto que publicó la OMS de esa reunión se puede ver la amplia distancia que hay entre los dos butacones en los que están sentados ambos líderes. [Pincha aquí para ver la publicación de la OMS con la fotografía].

Tedros Adhanom había dicho unos días antes que su organización estaba trabajando sobre el terreno. Sin embargo, en la nota de prensa en la que se informa de la reunión se destaca que China ha aceptado que la OMS envíe expertos internacionales lo más pronto posible para mejorar la información y el conocimiento de la enfermedad. Es decir, un mes después de advertir del brote, Pekín aún no había permitido que expertos de la OMS visitaran la zona cero. Un mes después sólo se sabía lo que estaba pasando en Wuhan y en la provincia de Hubei, por lo que contaban las autoridades chinas. Aún así, los expertos de la Organización Mundial de la Salud no entraron en el país hasta el 8 de febrero.

A las 48 horas de su reunión con Xi Jinping, Tedros Adhanom convoca una reunión urgente del comité de emergencias de la OMS para decidir si declara la emergencia sanitaria internacional. Y ese 30 de enero, hace lo que no había hecho una semana antes: declarar la emergencia internacional.

En esa rueda de prensa del 30 de enero, el director general de la OMS se deshace en elogios con China por la determinación con la que ha afrontado el brote a pesar de las duras consecuencias sociales y económicas de las medidas adoptadas. Por aquel entonces, ya estaban confinadas cerca de 60 millones de personas de la provincia de Hubei. Adhanom se esfuerza permanentemente en dejar claro que China está actuando con total transparencia.

Llega a decir incluso que si no hubiera sido por las contundentes medidas que han tomado estaríamos viendo más casos y más muertos fuera de China. En ese momento, China tenía cerca de 8.000 casos confirmados y 170 muertos, según sus cifras, pero ya había un centenar de casos detectados en otros 18 países y ejemplos de contagio local en cuatro de ellos: Alemania, Japón, Vietnam y Estados Unidos.

En este punto conviene aclarar que la Organización Mundial de la Salud, a diferencia de otros organismos de la ONU, no tiene capacidad para sancionar, ni para obligar a nada a ningún país. Esto significa que la OMS no tiene un mandato fuerte, no puede dar órdenes y por lo tanto depende de la manera en la que quiera ejercer el liderazgo quien dirige el organismo en cada momento. Se pone como ejemplo muchas veces a la que fue primera ministra noruega, Gro Harlem Brundtland, que dirigía la OMS durante el brote de SARS -otro coronavirus- de 2002 que China ocultó al mundo. Ella tampoco tenía capacidad para sancionar, ni para obligar a ningún país a hacer nada, pero salió públicamente a denunciar con contundencia a las autoridades chinas. Se quejó de que no les avisaran y no les dejaran ayudarles desde el principio y les exigió públicamente que les permitieran entrar en el país lo antes posible. Y China obedeció. Aquella gestión de la crisis del SARS se consideró un éxito porque causó sólo un millar de muertes en todo el mundo pese a expandirse por 26 países. Sin embargo, el estilo de Tedros Adhanom es otro muy distinto al de Harlem Brundtland. Se basa más en la diplomacia y en la mano izquierda para convencer a los países de que hagan lo que considera que tienen que hacer. Por eso hay quien piensa que con la diplomacia consiguió la colaboración china y hay quien piensa que lo que consiguió de Pekín fue muy poco y demasiado tarde.

Tedros Adhanom, de nacionalidad etíope, se convirtió en el primer africano en llegar a la dirección de la OMS. Fue elegido en 2017 gracias al apoyo, entre otros países, de China. Por eso, también se le ha acusado de ser demasiado complaciente con Pekín en esta crisis.

Volviendo al relato cronólógico, el 1 de febrero, la OMS vuelve a poner un tuit que, visto con la perspectiva del tiempo, resulta muy controvertido. Dice que la transmisión de coronavirus en personas asintomáticas es muy rara y que probablemente este no es el gran factor impulsor del contagio entre humanos.

El día 3 de febrero, el virus ya está expandido por 23 países y en China se acercan a 20.000 casos y más de 350 fallecidos. Al día siguiente, empieza el debate mundial sobre las mascarillas. La OMS la recomienda para los enfermos pero dice que para el resto la mascarilla solo no es suficiente. Lo hizo Sylvie Briand, la directora de Preparación Mundial de la OMS.

La OMS ya advierte a principios de febrero de que hay una severa falta de equipamiento de protección de los trabajadores sanitarios que están en primera línea. El 11 de febrero, la Organización Mundial de la Salud pone nombre oficial a la enfermedad que causa el coronavirus, y que ya resulta tan familiar como la gripe, COVID-19. Además, empieza a elevar el tono porque detecta que el resto del mundo no se está tomando en serio la gravedad del brote. Su director general, Tedros Adhanom, llega a decir que este virus es peor que un ataque terrorista.

Apenas un par de días después, el 13 de febrero, se produce un importante aumento del número de casos detectados en China pero la OMS se esfuerza en explicar que no se debe a un agravamiento de la epidemia, sino a que China ha cambiado la forma de contar los casos. En la prensa internacional empiezan a alzarse voces que cuestionan abiertamente la información ofrecida por Pekín. Hasta tal punto, que el director ejecutivo para Emergencias de la OMS, Michael Ryan, pide una vacuna contra la desinformación.

En la tercera semana de febrero se produce el salto cualitativo del coronavirus. Aparecen los primeros casos en Italia que se extienden con una velocidad inusitada. Lo mismo sucede en Irán. Todo esto hace que empiece a plantearse la necesidad de pasar de la declaración de emergencia sanitaria internacional a la declaración de pandemia por parte de la OMS. Sin embargo, su director general, Tedros Adhanom, dice que todavía no hay una propagación incontenible del virus, ni se trata de una enfermedad muy grave o que provoque muchos muertos.

También se empieza a hablar del cierre de fronteras, pero la OMS dice que no es una medida muy efectiva para frenar la enfermedad, que lo más eficaz es compartir información, coordinar medidas y gestionar conjuntamente los casos positivos. El 25 de febrero, la OMS sigue sin declarar la pandemia pero sus expertos piden a los países que se preparen para lo peor. El jefe del equipo de expertos del organismo para la COVID-19, Bruce Aylward, era tajante: "El virus aparecerá, hay que pensarlo, lo primero es pensar que va a aparecer mañana. Hay que saber que vivimos en un mundo hiperconectado", advertía.

A finales de febrero, la expansión del virus empieza a remitir en China pero en paralelo sigue una imparable expansión internacional. Ya hay medio centenar de países con casos detectados, entre ellos España. Hay ya más de 4.000 afectados fuera de China. Por eso, la OMS decide elevar el riesgo de expansión del coronavirus en todo el mundo de alto a muy alto.

Pese a elevar el riesgo al máximo, sigue sin declarar la pandemia porque considera que todavía se puede contener el virus, que muchos de los casos son importados y que aún no hay evidencias de que el esté circulando libremente. Esto lo decía la OMS, el 28 de febrero. Al día siguiente, 29 de febrero, este organismo todavía era contrario a las restricciones de movimiento de personas o mercancías. Continúa insistiendo en que no son efectivas para prevenir la importación de casos y en cambio -señala- tienen un impacto social y económico significativo.

A principios de marzo, la OMS recomienda a la industria incrementar un 40% la producción de equipos de protección para hacer frente a la demanda global. Sin embargo, aún habría que esperar hasta el 11 de marzo, para que la OMS declare la pandemia. El anuncio se hizo ese miércoles a media tarde. Horas antes, hablábamos en la Cadena SER, en el informativo 'Hora 14', con Maria Neira, que dirige el departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, que insistía en que todavía no se daban las condiciones. "La pandemia es solo si afectase a un mayor número de países y con casos de transmisión comunitaria", dijo Neira a esta emisora. Apenas tres horas después de estas palabras, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom, declaró la pandemia.

Para entonces, el virus ya estaba desatado en Italia y estaba a punto de hacerlo en España, que tres días después de ese anuncio iba a decretar el estado de alarma y confinar a la población.

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