Martes, 04 de Agosto de 2020

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Cristóbal Colón: ¿héroe o villano?

Prestigiosos historiadores de ambos lados del charco discrepan sobre las protestas del movimiento Black Lives Matter ante las estatuas del descubridor de América en varias ciudades de EEUU

Litografía datada en 1892 que representa la llegada de Colón a América.

Litografía datada en 1892 que representa la llegada de Colón a América. / GETTY

La ola de protestas antirracistas desatada por la muerte de George Floyd está removiendo los cimientos de América. La estatua de Cristóbal Colón que hay en el Waterfront Park de Boston, sin ir más lejos, apareció decapitada hace dos días. Pero no se trata de un caso aislado. Varios grupos de manifestantes de Richmond o Minneapolis también la han tomado contra el descubridor de América.

Unos hechos que han sorprendido en España, donde Cristóbal Colón es un icono que ha pasado a la historia como un intrépido explorador que, queriendo llegar a la India, conectó para siempre a Europa con el continente americano.

Pero a la ultraderecha española no le ha sorprendido: le ha indignado. El tuit publicado por Vox esta semana no deja lugar a dudas: "Los terroristas callejeros del #BlackLivesMatter no solo son violentos. También analfabetos. Gracias a Cristóbal Colón y los Reyes Católicos millones de personas se liberaron de la esclavitud, la barbarie y el canibalismo en América".

La estatua de Colón en Boston, decapitada. / GETTY

Pero, ¿realmente hay motivos para responsabilizar a Cristóbal Colón de un genocidio, el racismo o la esclavitud? Entre los historiadores, académicos y periodistas consultados –a ambos lados del Atlántico– hay diversidad de opiniones.

"Son hechos muy conectados"

Alejandro de la Fuente es profesor de Historia de América Latina y dirige el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard (EEUU). "Lo que ha pasado con las estatuas de Colón no me sorprende", explica por teléfono. "Son hechos muy conectados. Esas protestas forman parte de las manifestaciones contra el racismo institucionalizado que se expresa de una forma tan gráfica, dramática y traumática como el asesinato filmado y público de George Floyd. Pero también quieren destruir estatuas del personajes del sur confederado. Colón conecta con esas historias de genocidio y esclavización".

El profesor De la Fuente, que es de origen cubano, sabe que la percepción pública de la figura de Colón es muy distinta en España, pero cree que "es importante escuchar otras voces para que exista un debate público y una reflexión" sobre por qué representa otras cosas. "La importancia de un personaje histórico es compatible con su evaluación ética", explica desde Boston.

Protestas frente a la estatua de Churchill en Londres, el pasado 7 de junio. / Dylan Martinez (REUTERS)

Al plantearle los distintos tipos de colonización –más o menos mortífera– practicados por España o Gran Bretaña, el profesor de Harvard opta por centrarse en lo esencial: "En el caso español hubo mestizaje, efectivamente, pero la metáfora de la mezcla no debe impedir que veamos procesos fundamentales que pueden ser empíricamente demostrados. Las poblaciones indígenas y afroamericanas siguen siendo las más pobres y, aunque no se puede culpar a ningún descendiente, para todas esas comunidades no se trata de una historia lejana sino de algo que viven cotidianamente desde la subordinación. Lo importante aquí son las historias compartidas de esclavización y racialización. Eso va más allá del Imperio británico, francés, portugués o español. El país en el que, a día de hoy, mueren más afrodescendientes a manos de la policía no es EEUU. Es Brasil".

La profesora de Historia de la Universidad de El Salvador (UES) Eugenia López, sin embargo, no comparte la personalización de la responsabilidad sobre Colón y –aunque conocía su existencia– se muestra sorprendida por que las protestas de EEUU hayan escogido su figura.

"El racismo con el que los europeos vieron al indígena y a la población africana negra era parte de una construcción cultural social europea", dice. Pero con estas protestas, desde su punto de vista, se confirma que el movimiento antirracista de EEUU ve en Colón "un símbolo de genocidio y esclavitud".

López asegura que en su propio país, de hecho, Colón despierta más recelo que simpatías, especialmente entre el sector más crítico con el sistema, que entiende a Colón como "sinónimo de esclavitud, matanza y crueldad". Pero ese sentimiento, en cualquier caso, empezó a menguar en cuanto se adoptó la decisión de convertir el 12 de octubre en un homenaje a los indígenas, hace 20 años.

No es algo nuevo

Salvador Martí, catedrático de Políticas en la Universidad de Girona, opina de forma similar a De la Fuente: "La verdad es que me extraña que esas estatuas (y muchas otras) aún estén en pie. En muchos colectivos de activistas de las Américas (y del Sur Global), a día de hoy, la lucha descolonial es una seña de identidad".

Martí, que lleva años estudiando los movimientos sociales en América Latina, ilustra su argumento con una anécdota personal: "El año pasado, en un curso con estudiantes universitarios norteamericanos, hicimos una ruta por Barcelona y muchos de ellos se asombraron con que al final de las Ramblas hubiese una estatua de Colón. ¡Me preguntaron si la población la toleraba!".

Pero la protesta contra los símbolos de la Conquista no es reciente. "El 12-O de 1992 la estatua del capitán español Diego de Mazariegos, fundador de la ciudad de San Cristóbal de las Casas (Chiapas), fue derribada al final de una manifestación de colectivos indígenas. Esa fue la primera acción pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)", explica Martí.

Buscamos respuestas en el pasado

A Pilar García Jordán, catedrática de Historia de América en la Universidad de Barcelona (UB) y directora del Taller de Estudios e Investigaciones Andino-Amazónicos (TEIAA), tampoco le sorprende que durante las protestas por la muerte de George Floyd se hayan atacado estatuas de Cristóbal Colón: "La razón es que en coyunturas como la actual, con gran conflictividad social e incertidumbre sobre el inmediato futuro, las sociedades buscan en el pasado los motivos del presente".

García Jordán detalla que "ya hace unos años que se hizo de Colón el símbolo de la catástrofe que provocó la implantación del sistema de conquista y colonización" para las poblaciones indígenas. "Colón como primer europeo que abrió la comunicación entre Europa y el Nuevo Mundo simboliza la llegada de los europeos al nuevo continente y con ellos el dominio de Europa sobre territorios y sociedades americanas originarias abriendo paso a uno de los mayores genocidios de la humanidad provocando la muerte de millones de nativos americanos primero y africanos después como consecuencia de la agresión militar, bacteriológica, cultural y sobreexplotación de la mano de obra".

Un grupo de manifestantes lanzó al río la estatua del político y esclavista británico Edward Colston el pasado 7 de junio en Bristol. / Social Media (KEIR GRAVIL via REUTERS)

Pero la catedrática de la UB insiste en que se trata de una cuestión compleja. "No considero que pueda responsabilizarse a Colón del genocidio y de la esclavitud", explica. "Su llegada a América también provocó una apertura de horizontes económicos, sociales y mentales con profundas transformaciones al interior de las sociedades europeas e iniciaron lo que algunos investigadores han llamado la primera globalización. Considero que cada sociedad, y los diversos colectivos que la conforman, tiene el derecho de revindicar unas figuras y denostar a otras. Sin embargo, discrepo de los que abogan por su desaparición pues ello puede llevar, fácilmente, a una especie de “borrado” de la memoria colectiva de los personajes, las acciones y los procesos denunciados".

Los peligros del presentismo

El historiador y divulgador Nacho Ares, director de SER Historia, asegura que no debería haber discrepancias entre los estudiosos de la Historia y alerta sobre los efectos del presentismo: "Si hablas con historiadores latinoamericanos, ellos reconocen que la situación en el siglo XV era de caos y guerra. Igual que en Europa. La Conquista de América supuso un cambio cultural y social como el que dio Roma al Viejo Continente. Si tiran las estatuas de Colón, imagino que Alemania tirará y perseguirá las de Julio César por la barbarie que hizo en Germania, o nosotros en España con la invasión romana y la masacre que supuso. Este tipo de argumentos vienen dados por una tendencia necia e ignorante que se llama presentismo. Este tipo de teorías o revisionismo histórico siempre viene de la mano de demagogos y populistas que desconocen los principios básicos de la historiografía".

El director de SER Historia defiende que "no podemos calificar ni valorar hechos sucedidos en el pasado con los valores morales del presente" y reivindica que de la figura de Colón "no se ensalza su lado belicoso" sino "su labor de adelantado y descubridor, que es lo que nos tenemos que quedar".

"Patrioterismo barato"

La periodista especializada en divulgación histórica Nieves Concostrina, responsable del programa Cualquier tiempo pasado fue anterior, defiende una tesis similar y atribuye las protestas contra Colón en EEUU a la ignorancia: "Fue un explorador y salió para conocer mundo. Puedes llamarle aventurero o conquistador, ¡pero es un tipo que salió a demostrar que la Tierra era redonda!".

Concostrina se declara partidaria de no derrocar ninguna estatua, salvo la de aquellos dictadores que, como Stalin, Husein, Franco o Pinochet, se la pusieron a sí mismos. "Ni la de Colón ni la de Cristina de Borbón, que está al lado del Retiro, y que fue una corrupta, ladrona y esclavista. Prefiero que las estatuas sigan ahí para aclarar quién fue esa persona", explica. "La solución pasa por que la gente lea".

"Pero lo que defiende VOX es el discurso de la ultraderecha. ¡Cero en Historia! ¿Qué te van a decir, si no saben nada? Les sale el patrioterismo barato, pero la figura de Colón es absolutamente desconocida. Lo que pasa es que se ponen de los nervios porque parece que les han tocado a su padre".

La directora de Cualquier tiempo pasado fue anterior, en todo caso, plantea que los manifestantes del Black Lives Matter también tendrían que volar el Monte Rushmore porque todos esos presidentes –Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln– también tuvieron esclavos. "¿Y qué van a hacer con la Universidad de Columbia, Columbia Records o Washington DC, que significa District Of Columbia?", pregunta irónicamente. "A mí me da igual. Yo no apoyo estatuas".

¿Héroe o villano?

¿De qué está más cerca Cristóbal Colón: del héroe o del villano? Al pedirles un esfuerzo de simplificación, la mayoría de los expertos consultados optan por respuestas complejas. Pero Nacho Ares se moja: "¡Héroe!". Concostrina, por su parte, sostiene que "ni una cosa ni la otra" y defiende que "no hay que ponerse de los nervios por ningún personaje histórico nunca".

Para Eugenia López, Colón tampoco fue ni un héroe ni un villano, pero sí "una figura excepcional de su época que jugó un papel importante para el expansionismo que estaba iniciando la monarquía española".

Salvador Martí defiende que "es absurdo juzgar a personajes de hace cinco siglos hoy con nuestros principios e ideas", pero defiende que "Colón fue un visionario vehemente que creía que tener una misión", lo cual no quita que sí pueda juzgarse "la empresa de dominio político, económico y religioso patrocinada e impulsada por el Reino de Castilla" porque, en su opinión, "eso fue un genocidio, un ecocidio y el exterminio de personas, pueblos y culturas".

A Pilar García Jordán, por su parte, le parece "perfectamente legítimo" pedir que los tradicionalmente considerados símbolos de la opresión, explotación y dominio de unos colectivos sobre otros desaparezcan del espacio público, pero apoya "que sean relegados a museos para, justamente, explicar los aspectos más significativos de los procesos que en términos morales consideramos inaceptables".

Martí va un poco más allá: "Sin duda, el Estado español debería tener una actitud mucho más respetuosa del fenómeno colonial. El Estado debería organizar un acto simbólico de reconocimiento de los abusos del pasado, que fueron múltiples. El Estado francés ya ha hecho algo parecido. Pero también es preciso indicar que no existe esta disposición a la revisión/enmienda/disculpa porque la gran mayoría de las élites latinoamericanas están cómodas (¿y orgullosas?) de este legado colonial del que ellos mismos forman parte y de la que son privilegiados".

Eugenia López opina de forma distinta: "Me parece que tal demanda responde a un discurso político, que hace una mala o una manipulada interpretación de la Historia de América Latina. Es cierto que la realidad de pobreza, desigualdades, violencia, abuso de poder, racismo y corrupción que viven actualmente estos países vienen, en parte, de la época del colonialismo español, portugués y francés; pero también de realidades ocurridas después de las independencias".

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