Lunes, 08 de Marzo de 2021

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Contaminación atmosférica

La justicia británica reconoce por primera vez la contaminación del aire como causa en una muerte

Una niña de 9 años, primera persona en el Reino Unido en cuyo certificado de defunción figurará la contaminación atmosférica como causa de su fallecimiento

Fotografía aérea, realizada en octubre de 2018, del río Támesis desde el puente Queen Elizabeth II, a unos 29 kilómetros de Londres.

Fotografía aérea, realizada en octubre de 2018, del río Támesis desde el puente Queen Elizabeth II, a unos 29 kilómetros de Londres. / David Goddard (Getty Images)

Una niña de 9 años se ha convertido en la primera persona en el Reino Unido en cuyo certificado de defunción figurará la contaminación atmosférica como causa de su fallecimiento. Un caso histórico que sienta un precedente probablemente mundial.

El 15 de febrero del 2013 un ataque agudo de asma acabó con la vida de Ella Adoo- Kissi- Debrah. En los últimos tres años había sido internada de urgencia en el hospital en una treintena de ocasiones con crisis similares. Un deterioro progresivo de la niña que se había criado sana hasta que empezó a tener problemas respiratorios. Ha hecho falta el empeño durante años de su madre, Rosamund Adoo-Kissi-Debrah, para llegar a saber cuál fue el factor clave en tan fatal desenlace.

La investigación oficial, a cargo del forense judicial, Philip Barlow, ha concluido que, “Ella murió a causa del asma, al que contribuyó una exposición excesiva al aire contaminado”. Un aire que respiraba a diario en su vivienda del barrio londinense de Lewisham, situada a menos de 30 metros de la Circular Sur, una gran arteria de circunvalación con un enorme tráfico.

“En el curso de su enfermedad, entre el 2010 y el 2013, estuvo expuesta a niveles de dióxido de nitrógeno y partículas flotantes que superaban los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud”, señala Barlow. La madre de la pequeña “no fue informada de los riesgos para la salud” y por ello no tomó las medidas “que hubieran podido impedir su muerte”.

En 2014 la primera conclusión del forense sólo aludía a un síndrome respiratorio agudo, como causa del fallecimiento. El asunto podía haber quedado ahí pero el pasado año la aportación de nuevos elementos científicos y el informe de Stephen Holgate, un especialista en contaminación del aire, permitieron llevar a cabo una nueva investigación. De acuerdo con Holgate, Ella “estuvo viviendo en el filo de la navaja” los meses antes de su muerte, y existió un “vínculo contundente” entre las hospitalizaciones de niña y el aumento de los niveles de dióxido de nitrógeno y las partículas flotantes, en las proximidades de su domicilio.

La conclusión de la vista, que ha durado dos semanas en el Tribunal Forense del Sur de Londres, “es un hito”, según el profesor Gavin Shaddick, consejero del gobierno en temas de contaminación atmosférica. La madre, una profesora, ha explicado que quería “obtener la justicia que mi hija merece, pero también para otros niños que siguen soportando altos niveles de contaminación en nuestra ciudad”.

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, él mismo un asmático, ve la decisión del tribunal como “un punto de inflexión” y la prueba de que “la contaminación del aire supone una crisis de salud pública sobre todo para nuestros niños”. El alcalde espera que esta investigación ayude a “impulsar medidas más tajantes” en la lucha para mejorar la calidad del aire en la capital, uno de sus objetivos prioritarios.

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