Objetivo para 2040: la mitad de carne

ProVeg aterriza en España dispuesta hacernos comer más verdura

"Hazte vegano, sé un héroe". /

España es cada vez más vegetariana. La tendencia se antoja imparable y la emisión del programa Stranger Pigs de Salvados ha servido para que el debate sobre lo que comemos adquiera más repercusión. Pero lo que hasta ahora ha ido sucediendo de forma más o menos natural va a contar con un empujón perfectamente coordinado: presencia en el debate climático, ferias veganas, asesoría a la industria alimentaria...

ProVeg, una organzación fundada en 2017, pero heredera de la centenaria Unión Vegetariana Alemana, acaba de desembarcar en España con una misión muy clara: que en 2040 comamos mucha menos carne. Y para convencernos recurren a tres argumentos principales: la contaminación, la salud y la empatía con los animales.

"Nosotros queremos reducir el consumo a la mitad, pero consideramos que cada paso hacia una alimentación más vegetal debe ser valorado", cuenta Cristina Rodrigo, la portavoz de la organización en España. "Si todos tomáramos conciencia de lo que implica lo que comemos, la gente reduciría su consumo de carne y eso nos ayudaría a tener un mundo más sostenible".

Rodrigo explica que la ganadería es "el segundo sector más contaminante" y detalla que genera "más gases de efecto invernadero que todo el transporte junto", por lo que uno de los objetivos de la organización de cara a la próxima Cumbre Internacional del Cambio Climático (COP24), que se celebrará en diciembre en Katowice (Polonia), es incluir esta actividad en la agenda de control del clima.

Cristina Rodrigo. / PROVEG

Pero más allá de del calentamiento global, la portavoz de ProVeg recuerda las recomendaciones de la OMS sobre el consumo de carnes procesadas ("en España consumimos más del doble de lo recomendado") y achaca la falta de empatía al hecho de que "no vemos a los animales", que suelen criarse en granjas intensivas.

El consumo de leche, huevos y carne, de todas formas, es algo milenario. Un argumento ante el que Cristina Rodrigo defiende que el consumo de grandes cantidades no es algo inherente al ser humano sino un hecho que, de un tiempo a esta parte, se ha venido relacionando con el éxito y la modernidad: "Lo estamos viendo en países como China, donde antes no se consumía tanta carne y ahora está despuntando". El prestigio de la dieta carnívora, de todas formas, lleva años cayendo, sobre todo en las grandes ciudades de Europa y EE UU: crece el número de restaurantes vegetarianos, se filman más películas y documentales sensibles con este asunto...

La portavoz de ProVeg celebra que Salvados haya mostrado que "tras la carne de bajo coste hay maltrato animal y explotación laboral". El programa dirigido por Jordi Évole, en su opinión, es "un golpe para la industria cárnica y una grieta que se abre".

Cristina Rodrigo tiene claro que aún hay mucho por hacer, pero ideas no le faltan: talleres de formación para activistas, acciones como la Semana sin carne (prevista para marzo). El año pasado, además, ya organizaron Veggie World en Barcelona, con 70 expositores y 5.500 visitantes. Cifras que este año esperan batir en 2018.

ProVeg también actúa como lobby político en Alemania y en Bruselas, logrando subvenciones, por ejemplo, para que los centros educativos sean más sostenibles gracias a una oferta alimentaria más basada en los productos vegetales. Pero quizás lo más curioso sea su colaboración con la industria cárnica, que en los últimos años ha invertido muchos recursos en la promoción de sus productos vegetales.

"Nosotros hacemos el trabajo de asesoría para ponerles en contacto con proveedores, les acompañamos en todo el proceso e incluso tenemos una comunidad de testeo", cuenta Rodrigo. "¡Así se lo ponemos fácil!".

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