Cuando la calle es una amenaza: "Hay mujeres que prefieren vivir con su maltratador"
La socióloga Alejandra Rodríguez investiga sobre las mujeres sin hogar en las islas: "Viven en cuevas o barrancos para evitar que las agredan sexualmente en la calle"

Sinhogarismo en Santa Cruz de Tenerife. / carstenbrandt

Santa Cruz de Tenerife
Comienza el mes de marzo, marcado en el calendario de color violeta, el color de la lucha feminista, el color de reivindicar espacios donde las mujeres están. Lugares que, a veces, son un problema estructural en el que están implicadas todas las entidades públicas, las cuales no encuentran una solución definitiva como es el caso del sinhogarismo. ¿Ustedes han visto alguna vez a una mujer en situación de calle? En caso afirmativo, estarán de acuerdo que el porcentaje parece muchísimo menor que en el caso de los hombres. Pues, es una incógnita estructural que no permite tener datos a ciencia cierta. De hecho, las mujeres en situación de calle están más expuestas a sufrir vejaciones, violaciones sexuales, lenguaje sexista y chantajes emocionales. Así lo ha comprobado y estudiado la profesora experta en sociología tanto de la Universidad de La Laguna como de Las Palmas de Gran Canaria, Alejandra Rodríguez, autora del estudio Sinhogarismo femenino y violencia de Género desde una perspectiva interseccional en Canarias.
"Las mujeres están infrarrepresentada en la calle debido a que tienen miedo a ser agredidas sexualmente"
Rodríguez ha explicado en La Ventana de Canarias que la respuesta a si hay presencia de mujeres en situación de calle en las islas es un rotundo sí. Pero, que es muy complicado de contabilizarlas, de ahí el hándicap. La socióloga explica que la mayor parte de estas mujeres que se encuentra en situación de sinhogarismo no viven en la calle como tal, sino en pensiones, habitaciones compartidas o espacios ocultos como cuevas o barrancos: "Las mujeres están infrarrepresentada en la calle debido a que tienen miedo a ser agredidas sexualmente. Por lo que, buscan otras fórmulas para sobrevivir a la calle, viviendo lo más protegidas posible". De hecho, Rodríguez destaca que son muchas las mujeres que prefieren vivir en la misma casa con su maltratador con tal y no acabar en la calle.
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Cuando la calle es una amenaza: "Hay mujeres que prefieren vivir con su maltratador"
Carencias emocionales y violencia estructural
En cuanto a las particularidades de todas aquellas mujeres que no tienen hogar en las islas, la profesora subraya ciertos comportamientos y experiencias vitales: "Te puedes encontrar a mujeres que eran analfabetas y que firmaron un papel que no sabían que quería decir, las engañaron y se vieron en la calle. O mujeres que sufrieron negligencias en aspectos afectivos desde el ámbito familiar. Por lo que, posteriormente se pueden ir repitiendo los patrones de carecimiento emocional, reproduciendo otras formas de relacionarte con parejas". La experta lo tiene claro, no es el dinero lo que lleva a las mujeres a la situación de sinhogarismo, sino otras carencias afectivas, así como violencia tanto interpersonal como estructural.
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Carencias emocionales y violencia estructural
"Si tu tienes a una mujer alojada en un centro para prestarle ayuda y esta ha sufrido violencia de género, no puedes pretender prestarle ayuda si eres un psicólogo hombre"
Rodríguez critica la falta de recursos y atención por parte de las entidades públicas a la atención integral, así como ayuda a su reinserción social de todas estas mujeres. Explica que las entidades dan una respuesta androcéntrica que no facilita que las víctimas se puedan recuperar de ciertos traumas, y pudiendo atajar problemas desde varios ámbitos. Rodríguez pone el foco en que estas mujeres no tienen solo un problema aislado, sino varios que se deben tratar desde distintos sectores. Además, considera que el sistema no trata de la manera más favorable a estas mujeres cuando se quiere poner solución. Es decir, "Si tu tienes a una mujer alojada en un centro para prestarle ayuda y esta ha sufrido violencia de género, no puedes pretender prestarle ayuda si eres un psicólogo hombre, porque esa mujer ha sufrido un episodio de violencia con un hombre". Como consecuencia, la experta propone una interrelación de recursos para poder ayudar a estas mujeres, y proponer soluciones integrales.
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"Si tu tienes a una mujer alojada en un centro para prestarle ayuda y esta ha sufrido violencia de género, no puedes pretender prestarle ayuda si eres un psicólogo hombre"
Alejandra explica que apenas hay un recurso en toda Canarias que atiende a las mujeres desde un ámbito intersectorial llevado por la Fundación Yrichen, entidad que trabaja en la prevención y tratamiento de conductas adictivas, y que a través de su proyecto Casamaday, que acogen a mujeres con distintos perfiles con violencia, sinhogarismo y adicciones de toda Canarias. Pero, esta fundación se encuentra en Gran Canaria, y se obligaría a salir de cualquier otra isla a estas mujeres.
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Proyecto Casamaday: Acoge a mujeres con distintos perfiles con violencia, sinhogarismo y adicciones de toda Canarias.
Perfiles más numerosos: Mujeres jóvenes y muy mayores
Alejandra Rodríguez, explica que el tipo de perfil que prolifera de mujeres en situación de sinhogarismo en Canarias se centra en los grupos de edad de mujeres muy jóvenes o muy mayores, casi en la denominada como "cuarta edad". Durante la redacción de su tesis, Alejandra explica que realizó muchas entrevistas a estas mujeres y en ellas encontró a una chica que padecía algún tipo de enfermedad mental, con una edad muy temprana y que ya estaba en un recurso de sinhogarismo: " Es ahí cuando te das cuenta que ha fallado es sistema educativo que no la trató a tiempo y que su situación decayó hasta encontrarse en situación de calle".
Rodríguez también pone el foco en la exclusión social y la situación de calle que sufren las mujeres transexuales, que muchas veces tiene que acudir a la prostitución para ganarse la vida: "Conocí a una chica que, antes de transicionar, le dijo a su padre que se sentía mujer y la echó de casa, sufriendo violencia desde el principio por parte de su padre, sobreviviendo dedicándose a la prostitución como vía de ingreso de dinero rápido".
Alejandra también pone el foco en que España es el país más longevo del mundo detrás de Japón, por lo que hay muchas mujeres que se encuentran ya en la "cuarta edad" entre lo 80 y 90 años, que no pueden tener ingresos: "Hay mujeres que ya no pueden volver al mercado laboral y que tampoco pueden hacer frente al pago del alquiler con la pensión que les ha quedado, en caso de que se hayan dedicado al trabajo del hogar, por lo que acaban compartiendo habitación con otras personas en el último tramo de su vida".
Rodríguez pone en relieve no dar por hecho la situación reversible de sinhogarismo en mujeres. Una cifra no concluyente, pero con una tesis que refleja uno de los problemas de la sociedad del archipiélago donde también están ellas, que sufren doble o triplemente un asunto estructural que va en aumento y al que las entidades intentan poner solución.

La Ventana de Canarias (02/03/2026)
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Marta Prieto
Periodista de informativos en la redacción de la Cadena SER en Canarias, antes en "A vivir que son dos...




