Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

La historia del color carmesí: de la coscoja de Cuenca a la chumbera canaria

Cómo la grana coloreó los paños más valiosos y marcó la economía textil de Castilla durante siglos

La historia del color carmesí: de la coscoja de Cuenca a la chumbera canaria

La historia del color carmesí: de la coscoja de Cuenca a la chumbera canaria

00:00:0014:38
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

Cuenca

Durante siglos, un pequeño insecto casi invisible fue clave para teñir de rojo intenso las telas más valiosas del territorio. De él surgieron colores como el granate y el carmesí, asociados al poder, a la riqueza y a la identidad histórica.

En una ciudad como Cuenca, donde la industria textil marcó el pulso económico entre los siglos XV y XVI, estos tintes naturales jugaron un papel fundamental. Su rastro aún permanece en la memoria colectiva, aunque hoy resulte difícil imaginar el esfuerzo que implicaba obtenerlos.

El proceso, explicado por Tirso Moreno, de la empresa Vestal Etnografía y miembro de la Asociación Cultural Los Ojos, permite reconstruir una historia en la que botánica, entomología y economía se entrelazan para explicar el origen de uno de los colores más emblemáticos del pasado.

El granate y el carmesí no eran simples tonalidades decorativas. Durante la Edad Media y el inicio de la Edad Moderna, estos colores distinguían a los paños más finos y lujosos. En territorios como Castilla, el rojo carmesí se convirtió incluso en símbolo político y representativo. Era el color del pendón de Castilla.

La coscoja

El punto de partida de esta historia se encuentra en la coscoja, un arbusto común del entorno mediterráneo perteneciente al género Quercus. Pariente cercana de la encina y el roble, se caracteriza por su follaje denso, hojas verdes y brillantes y pequeñas bellotas con un capirote cubierto de pinchos.

Según explica Moreno, la coscoja recibe distintos nombres populares: maraña, por su aspecto enmarañado; matarubia, en referencia al color rojo (“rubia viene de rojo”); o carrasca y chaparro, por su parentesco con otras especies del género.

Más allá de los tintes, tuvo usos cotidianos hoy casi olvidados. En algunos pueblos de la provincia, por ejemplo, sus ramas se utilizaban para batir huevos en la elaboración casera de dulces, funcionando como una rudimentaria batidora.

Bellotas de coscoja en la Serranía de Cuenca.

Bellotas de coscoja en la Serranía de Cuenca.

La grana viene del insecto

Aunque la coscoja sea el soporte, el verdadero origen del color no está en la planta, sino en un insecto que vive sobre ella. Se trata de una cochinilla, un pequeño hemíptero parásito cuya hembra y puesta de huevos son la base del tinte.

“La grana es realmente un insecto que vive en la coscoja”, aclara Tirso Moreno. Este insecto pertenece al género Kermes, nombre que ya utilizaban los árabes y del que deriva directamente la palabra “carmesí”. La especie concreta es conocida como grana.

A simple vista, pasa completamente desapercibida. Sus diminutos receptáculos, que en realidad son la puesta de huevos, se confunden con pequeñas protuberancias del arbusto, lo que hacía aún más compleja su identificación y recolección.

Un trabajo duro y minucioso

La obtención de la grana exigía un trabajo manual especialmente duro. La recogida se realizaba entre los meses de mayo y junio, cuando los huevos estaban maduros, justo antes de que eclosionaran.

Más información

“Meter la mano en un arbusto tan enmarañado y con pinchos para coger estos insectitos ya nos da una idea del esfuerzo”, explica Moreno. Una vez recolectados, los granos se machacaban, y de ese proceso se obtenía directamente el color rojo intenso que teñía paños, telas, lienzos y tapices.

El resultado era un tinte muy valorado, asociado a tejidos de alta calidad y gran prestigio social. Su importancia fue tal que incluso generó conflictos territoriales.

Un recurso valioso y motivo de disputas

La grana no solo tenía valor económico, sino también estratégico. Existen documentos que recogen conflictos en el siglo XV entre distintos pueblos por el control de las zonas donde se recolectaba.

Moreno cita enfrentamientos entre los alcaides de Alarcón y localidades como Villanueva de la Jara, El Peral o Tarazona, todos ellos motivados por acusaciones de robo de grana en las coscojas. “Imaginemos qué importancia tuvo”, subraya.

Las referencias históricas confirman este valor. El viajero alemán Gerónimo Munzer dejó constancia en 1495 de la abundancia de grana y de su uso para teñir “los más valiosos paños”, describiendo incluso su aspecto y el momento en que adquiría el color rojo oscuro.

Cochinillas en las chumberas. / Wikipedia-Zyance

Cochinillas en las chumberas. / Wikipedia-Zyance

La llegada de la chumbera

El declive de la grana de la coscoja llegó con el descubrimiento de América. En el continente americano, y especialmente en México, se encontró otra cochinilla que crecía sobre la chumbera y producía el mismo color carmesí.

La diferencia era clave: su recolección resultaba mucho más sencilla. No era necesario hurgar en arbustos espinosos, lo que facilitó su explotación a gran escala. En México, esta grana fue, tras la plata, el segundo recurso más valioso durante siglos.

Con el tiempo, la cochinilla de la chumbera sustituyó a la de la coscoja. La planta se extendió por zonas cálidas y costeras, y llegó a España de forma más sistemática en el siglo XIX. En Canarias, antes de la expansión del plátano, la grana de la chumbera fue el principal recurso económico durante todo ese siglo.

Lo que queda hoy de la grana

En la actualidad, apenas queda rastro de la grana de la coscoja. La introducción de tintes químicos y sintéticos, junto con la dureza del trabajo manual que requería su obtención, la relegaron al olvido.

“De la grana de la coscoja no queda nada”, reconoce Tirso Moreno. La coscoja, sin embargo, sigue creciendo de forma abundante en el territorio, aunque encontrar hoy las cochinillas resulta extremadamente difícil.

La historia del granate y el carmesí, reconstruida a partir de este proceso artesanal, sirve como recordatorio de un patrimonio natural y cultural que, aunque invisible, sigue formando parte de la memoria de la tierra.

Paco Auñón

Paco Auñón

Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir