¿Es bueno el alcohol moderado? Un nuevo estudio intenta resolver el debate
La investigación UNATI estudia si el consumo moderado de alcohol tiene beneficios reales y cuestiona creencias sobre salud y vino
UNATI: el ambicioso estudio que cuestiona los beneficios del alcohol moderado
Cuenca
El consumo de alcohol y su impacto en la salud vuelve al centro del debate científico. Durante años, mensajes contradictorios han alimentado la idea de que una copa de vino puede ser beneficiosa, especialmente para el corazón. Sin embargo, nuevas investigaciones están cuestionando estas creencias y poniendo el foco en la necesidad de evidencia más sólida.
En este contexto, y desde la Universidad de Navarra, surge el estudio UNATI, uno de los ensayos clínicos más ambiciosos realizados en España y Europa sobre alcohol. La psiquiatra Rosa Molina explica en el espacio Escuela de Salud que coordina Beatriz Hernández, las claves de esta investigación, que pretende arrojar luz sobre los efectos reales del consumo moderado y resolver dudas aún abiertas en la comunidad científica.
Rosa Molina, psiquiatra, docente y divulgadora. / Foto cedida
Un ensayo clínico sin precedentes
El estudio UNATI se presenta como un punto de inflexión en la investigación sobre alcohol y salud. Según explica Rosa Molina, “es un estudio muy importante y de los más grandes que van a hacer historia porque nunca antes se había hecho un ensayo clínico con más de 10.000 participantes”.
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Hasta ahora, la evidencia científica se basaba en estudios con muestras mucho más reducidas, “de en torno a 200 personas”, lo que limitaba la solidez de las conclusiones. Este nuevo proyecto, financiado por el Consejo Europeo de Investigación y liderado por Miguel Ángel Martínez González, implica a más de 500 médicos en toda España.
El objetivo es analizar los efectos del consumo moderado en indicadores clave de salud, algo que, hasta ahora, no se había podido estudiar con este nivel de rigor.
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Moderación, abstinencia y estilo de vida
Uno de los elementos centrales del estudio es la comparación entre distintos patrones de consumo. “Estamos cogiendo estos grupos de estudio: en unos invitamos a la abstinencia total y en otros simplemente a moderar el consumo”, explica Molina.
La investigación no se limita al alcohol, sino que tiene en cuenta otros factores determinantes como la dieta o el ejercicio físico. El objetivo es comprobar si el consumo moderado tiene un impacto real en aspectos como la salud cardiovascular, la salud mental o la mortalidad.
Por el momento, los resultados aún no están disponibles. “Todavía no tenemos resultados claros, pero nos queda muy poquito para acabar el reclutamiento”, señala la psiquiatra, que confirma que ya se han alcanzado cerca de 9.000 participantes.
Alcohol y benzodiacepinas
Molina también aborda una cuestión frecuente: el uso del alcohol y las benzodiacepinas como herramientas para calmarse o dormir. “Ambos son frenos del sistema nervioso central”, afirma. Estas sustancias actúan sobre el sistema GABA, el principal neurotransmisor inhibidor, lo que explica su efecto ansiolítico. Sin embargo, este efecto tiene matices importantes. “Facilitan el sueño, pero dificultan entrar en las fases de sueño profundo”, advierte.
Además, su uso continuado puede generar problemas como tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia. “Si hoy me tomo una copita de vino para dormir, al final voy subiendo… y con las pastillas pasaría lo mismo”, explica.
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¿Qué significa realmente “consumo moderado”?
El concepto de consumo moderado ha sido tradicionalmente uno de los pilares del debate. Según recuerda Molina, se ha considerado como “una bebida estándar al día en mujeres y hasta dos en hombres”.
Sin embargo, este criterio está siendo revisado. “Hoy sabemos que incluso esos niveles no están exentos de riesgo”, afirma. Por ello, las recomendaciones actuales tienden a hablar más de “consumo bajo de riesgo”. Desde su experiencia clínica, la psiquiatra es clara: “Consumo seguro, pues el cero”.
El mito de la copa de vino
Uno de los mensajes más extendidos es el supuesto beneficio del vino para la salud cardiovascular. El estudio UNATI pretende precisamente confirmar o matizar esta idea. “Algunos estudios sí observaban un menor riesgo cardiovascular en personas mayores consumidoras moderadas”, explica Molina. No obstante, advierte que estos resultados pueden estar condicionados por otros factores, como la dieta o el nivel socioeconómico.
“Podría haber factores de confusión”, señala, lo que hace necesario un estudio más riguroso y con una muestra amplia para obtener conclusiones fiables.
Hábitos de vida saludables
La investigación también pone de relieve la importancia de no aislar el consumo de alcohol del resto de hábitos. “Tenemos que equilibrar todas las esferas de la vida”, subraya Molina.
Una dieta mediterránea, evitar ultraprocesados, dormir adecuadamente y realizar ejercicio físico son factores clave. “No podemos quedarnos solo con el titular de que algo es bueno”, advierte. En este sentido, critica la simplificación de algunos mensajes mediáticos: “Algunos titulares simplifican en exceso los resultados científicos”.
Mensajes contradictorios y prudencia
Durante décadas, la sociedad ha recibido mensajes opuestos sobre el alcohol. Frente a esta confusión, Molina apuesta por la prudencia: “Cuanto menos alcohol, mejor”.
Incluso si el estudio detectara algún beneficio en determinados grupos, insiste en que no debería interpretarse como una recomendación general. “No le vas a decir a alguien que no bebe que empiece a beber”, afirma.
Además, recuerda que los posibles beneficios pueden obtenerse por otras vías más seguras, como el consumo de alimentos ricos en antioxidantes.
Edad, metabolismo y diferencias de género
El estudio se centra en personas mayores de 50 años en hombres y 55 en mujeres. Esta elección responde a cambios fisiológicos asociados a la edad.
“Disminuye la cantidad de agua corporal y cambia el metabolismo del hígado”, explica Molina, lo que puede intensificar los efectos del alcohol. También existen diferencias entre hombres y mujeres, siendo estas últimas más sensibles a sus efectos.
Además, en estas edades aumenta el riesgo cardiovascular, lo que permite observar mejor los posibles efectos acumulativos del consumo.
Reclutamiento abierto y participación
El estudio UNATI está a punto de alcanzar su objetivo de 10.000 participantes, pero aún hay posibilidad de unirse. Los interesados pueden contactar a través del correo electrónico o redes sociales del proyecto.
Según Molina, la participación no implica cambios bruscos en los hábitos. “No les va a obligar a dejar de beber”, aclara, sino que incluye un seguimiento médico con asesoramiento personalizado. “Es un servicio gratuito que termina siendo un regalo”, concluye.
Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy...Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado su carrera profesional en la SER