La DO Uclés participa en una cata de la Semana Universitaria del Vino de Madrid
El evento buscar acercar la cultura del vino a los jóvenes en el ámbito de la Universidad Politécnica

La DO Uclés participa en una cata de la Semana Universitaria del Vino de Madrid
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Cuenca
El vino vuelve a las aulas universitarias como protagonista de una cita consolidada en Madrid. La Semana Universitaria del Vino reúne a estudiantes, expertos y bodegas en torno a la cultura vitivinícola en la Universidad Politécnica de Madrid.
Organizada por la asociación estudiantil La Carrasca, esta iniciativa suma casi cuatro décadas acercando el conocimiento del vino a las nuevas generaciones. Entre sus protagonistas, la directora gerente de la DO Uclés, Lola Núñez, quien ha dirigido una de las catas de esta edición.


Vocación formativa
La Semana Universitaria del Vino se ha consolidado como un punto de encuentro entre el ámbito académico y el sector vitivinícola. Celebrada en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas, esta iniciativa reúne durante varios días a estudiantes y profesionales en torno a conferencias y catas.
El evento está impulsado por la Asociación Cultural La Carrasca, formada por alumnos de la propia escuela, que asumen la organización de todas las actividades. La propuesta combina formación teórica con experiencias prácticas, permitiendo a los asistentes profundizar en el conocimiento del vino desde distintas perspectivas.
Cada jornada incluye una conferencia y una cata posterior, en la que participan entre 100 y 150 personas. La mayoría son estudiantes universitarios que, además, abonan una entrada para asistir. “Es gente que paga una entrada y que son alumnos que son jóvenes de la universidad”, explica Núñez.
El papel clave de los estudiantes
Uno de los aspectos más destacados de esta semana es el protagonismo de los estudiantes en su organización. Desde la selección de vinos hasta la logística del evento, todo recae en el trabajo voluntario de los alumnos.
“Hay que mover muchas cajas, hay que montar la sala, desmontar, lavar, preparar que vayan los catadores, los ponentes… es mucho trabajo”, señala Núñez, quien conoce de primera mano el funcionamiento de la asociación tras haber sido alumna y presidenta de La Carrasca.
Su vínculo con la iniciativa se mantiene décadas después: “Mira lo que es la vida que después de más de 30 años sigo en contacto con la asociación, les ayudo”, afirma. Esta continuidad refleja el impacto que la experiencia tiene en quienes participan en ella.
Catas como herramienta de aprendizaje
Las catas son uno de los ejes centrales del programa. Cada día se dedica a un tipo de vino distinto: blancos, rosados, tintos jóvenes, generosos, crianzas o espumosos. En el caso de la jornada protagonizada por Núñez, el foco estuvo en los tintos jóvenes y los vinos roble.
A diferencia de lo que podría pensarse, la selección de los vinos no depende de los ponentes. “La selección no la hago yo, la hacen los alumnos”, aclara. Son ellos quienes solicitan muestras a las bodegas y realizan una preselección para cada sesión.
Durante la cata, se trabajó con vinos de distintas variedades y procedencias, lo que permitió a los asistentes comparar estilos y características. “Catamos de muchas variedades”, explica, mencionando ejemplos de diferentes zonas productoras.
Este enfoque facilita el aprendizaje sensorial: “Es la manera más fácil de aprender a catar, cuando ves las diferencias”, subraya.
Qué es un vino roble
Uno de los conceptos abordados durante la cata fue el de vino joven roble, una categoría que genera dudas entre los consumidores. Según Núñez, se trata de un vino joven que ha tenido un breve paso por madera.
“El roble es una clasificación que es un poco personal de cada bodega”, indica. Estos vinos permanecen solo unos meses en barrica, normalmente entre tres y cinco, antes de salir al mercado.
La diferencia con un crianza radica en el tiempo de envejecimiento. “No ha cumplido los dos años de estancia en botella para que pueda salir como crianza”, explica. Esta categoría permite a las bodegas ofrecer vinos con un ligero toque de madera sin retrasar su comercialización.
El interés de los jóvenes por el vino
Uno de los aspectos que destaca esta iniciativa es la respuesta del público joven. A pesar de los debates sobre el consumo de vino entre las nuevas generaciones, la Semana Universitaria demuestra un interés real por aprender.
“Las entradas se agotan”, afirma Núñez, quien considera que este tipo de actividades reflejan una tendencia positiva. “Cuando las cosas se hacen bien, la gente tiene interés”, añade.
La participación activa de los estudiantes, tanto en la organización como en la asistencia, refuerza la idea de que el vino puede conectar con el público joven cuando se presenta en un contexto formativo y accesible.
Un modelo para el futuro del sector
Más allá de su dimensión académica, la Semana Universitaria del Vino se plantea como un modelo a seguir dentro del sector. Para Núñez, esta iniciativa funciona como un “espejo donde reflejarse”.
En un contexto en el que el sector vitivinícola busca fórmulas para atraer a nuevos consumidores, el trabajo de La Carrasca ofrece una vía basada en la formación y la implicación directa de los jóvenes.
“Esto como lo hace una asociación de jóvenes de forma voluntaria… demuestra que las cosas bien hechas tienen interés”, señala. Aunque reconoce las dificultades de comunicación y organización, el resultado evidencia el potencial de este tipo de propuestas.
Descubrimientos en la copa
La cata dirigida por Núñez también permitió descubrir vinos destacados, especialmente en el ámbito de las garnachas. “Catamos garnacha de la zona de Campo de Borja, muy bien elaboradas, garnachas centenarias”, comenta.
Este tipo de experiencias refuerzan el carácter didáctico del evento, permitiendo a los asistentes conocer no solo estilos de vino, sino también variedades y zonas de producción.

Paco Auñón
Director y presentador del programa Hoy por Hoy Cuenca. Periodista y locutor conquense que ha desarrollado...




