Viernes, 01 de Julio de 2022

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Primer banco de ADN de las víctimas de la Guerra Civil

La Unidad de medicina legal de la Universitat de Barcelona ha recogido, hasta ahora, muestras de 71 personas que buscan restos de algún familiar desaparecido durante la Guerra Civil

Primer banco de ADN de las víctimas de la Guerra Civil

La Unidad de Medicina Legal de la Universitat de Barcelona ha recogido hasta ahora, muestras de 71 personas que buscan restos de algún familiar desaparecido durante la Guerra Civil. La iniciativa, promovida por los propios familiares de las víctimas, quiere evitar que el retraso en la apertura de fosas imposibilite la identificación de los restos.

Los impulsores del banco estiman que sólo en Cataluña hay 4.600 familias que buscan algún pariente desaparecido durante la Guerra Civil.

La avanzada edad de los familiares más cercanos a las víctimas, como hijos o hermanos, hace necesario, dicen, conservar muestras de su ADN para garantizar que, más adelante, cuando se abran las fosas, se pueda hacer una identificación fiable y rápida de los restos.

Investigadores y víctimas aseguran que recuperar e identificar los restos que hay en las fosas comunes no supone "reabrir ninguna herida" sino que es la "condición indispensable para cerrarlas del todo".

Uno de los impulsores del banco y una de las primeras personas que ha depositado muestras de su ADN en el banco se muestra contundente al decir que "no es digno, ni ético y va contra la lógica humana" que 75 años después del fin de la guerra en España "aún no sabemos dónde están nuestros familiares," pese a que "tenemos medios técnicos, tenemos los recursos, excelentes profesionales universitarios pero nos falta la voluntad para hacerlo".

Heredia ha explicado que la ley catalana de fosas, que fue pionera en el Estado, tiene un reglamento tan estricto que "no permite exhumaciones en fosas donde hay restos de más de 20 personas" o bloquea también la apertura en aquellos casos en que los familiares de las supuestas víctimas "no están todas de acuerdo"

De momento, las familias que quieran conservar sus restos de ADN deben pagar de su bolsillo los 150 euros que cuesta todo el proceso. Se les extrae una pequeña muestra de sangre. Tras una parte del extracto seco donde está el ADN purificado se guarda a -75ºC en el Laboratorio de Genética Forense de la UB (Universitat de Barcelona) y otra se entrega a los interesados. En Cataluña están censadas formalmente 4.600 familias que buscan algún familiar. Los responsables del banco calculan que, sólo con sus medios, podrían tener procesadas muestras de todos ellos en un plazo máximo de 2 años.

La doctora Carmen Barrot explicó que han recibido peticiones de ciudadanos de Salamanca, Madrid o Estados Unidos que también querrían incorporar su ADN en el banco. En todo caso, advierte que "el banco no tendrá sentido si no abrimos las fosas" y que si las administraciones no se implican, habrá que poner inventiva para "recuperar el tiempo perdido". "Todavía estamos a tiempo", sentenció.

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