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Lunes, 21 de Octubre de 2019

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El mimbre de Cuenca llega a las panaderías de todo el mundo

A través de la colaboración entre José Luis Encijo, artesano de Villaconejos de Trabaque, y la panadería madrileña Ciento Treintaº, el mimbre de Cuenca se usa en obradores de distintas ciudades europeas

José Luis Encijo con los cestillos para la fermentación del pan en su taller de Villaconejos de Trabaque. /

José Luis Encijo, de Villaconejos de Trabaque, el único artesano que aún trabaja el mimbre en la provincia de Cuenca, elabora cestos para la fermentación del pan del obrador Ciento Treintaº de Madrid, desde donde llega también a otras panaderías de Escocia y Copenhague. Lo contamos en este reportaje emitido en Hoy por Hoy Cuenca:

Reportaje 'Mimbre y pan' emitido en Hoy por Hoy Cuenca. / Paco Auñón

Vamos a unir dos conceptos: el pan, alimento consistente en una masa de harina, por lo común de trigo, levadura y agua y cocida en un horno; y el mimbre, cada una de las varitas delgadas y flexibles que produce la mimbrera, y que se emplean en trabajos de cestería. Pan y mimbre. El mimbre se cultiva en la vega de los ríos Trabaque, Escabas y Guadiela en las comarcas de la Alcarria y de la Serranía Alta de Cuenca. El pan del que vamos a hablar en esta historia se hornea, se vende y se saborea en lugares como Madrid, Escocia o Copenhague.

José Luis y Pilar son un matrimonio de Villaconejos de Trabaque. Los dos trabajan el trenzado del mimbre en una empresa familiar. Son los únicos que siguen realizando hoy en día en la comarca de la Alcarria de Cuenca un oficio tradicional tan antiguo como la humanidad. Son, como dice José Luis Encijo, “artesanos del mimbre”.

Los hermanos Miragoli en su panadería Ciento Treintaº de Madrid. / cientotreintagrados.com

La historia del mimbre y del pan comienza el día que llama a su puerta Alberto Miragoli, un artesano del pan que acababa de abrir, junto a su hermano Guido, un obrador en Madrid. Se trata de la panadería Ciento Treintaº, ubicada en la calle Fernando el Católico. Ambos buscaban un producto de calidad para las cestas de fermentación de la masa. Es así como, a principios de 2018, se formaliza el primer contrato con José Luis y Pilar que se ponen a trabajar para elaborar el producto requerido: unas cestillas sin asa de forma circular o alargada. Y para elaborar estos envases utilizan en mejor mimbre blanco de la vega del Trabaque.

Estas cestillas, una vez forradas con tela de lino, se usan “para dejar reposar la masa del pan durante la fermentación y antes de meterlas al horno de tal forma que para cada futura barra u hogaza se necesita uno de estos envases”.

Espejos trenzados en mimbre entre otros objetos elaborados por José Luis Encijo. / Cadena SER

Para José Luis ha sido “algo totalmente nuevo” a pesar de su larga experiencia tejiendo mimbre. Alberto Miragoli, por su parte, considera que han conseguido “hacer un buen equipo”.

Ahora, las cestas de mimbre de Villaconejos, un pequeño pueblo de la Alcarria de Cuenca, se utilizan en panaderías de varias ciudades para fermentar la masa del pan.

Los objetos menos imaginables se pueden elaborar con mimbre. / Cadena SER

En el taller de Villaconejos celebran esta iniciativa mientras continúan con sus labores de trenzado del mimbre. José Luis dice que es artesano, pero no hay más que ver el producto que elabora para saber que, además, es un artista. De sus manos, por salir, salen todo tipo de objetos.

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