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Martes, 23 de Julio de 2019

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"No sabemos ni donde están enterrados. No sabemos nada"

La hija y la nieta de dos desaparecidos durante la Guerra Civil declaran en Palma por la causa abierta en Argentina

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Margalida Jaume acudió embarazada de siete meses a la prisión de Manacor en agosto de 1936 y nunca más volvió. Su marido, Antoni Alomar, acudió a buscarla y jamás regresó, dejando a dos niñas de ocho y once años huérfanas. Hoy por primera vez una de esas niñas, Francisca Alomar, ahora una mujer de 90 años, ha tenido la oportunidad de contar su historia ante la jueza argentina, María Servini, que instruye la causa abierta en aquel país por los crímenes y torturas durante la Guerra Civil y el franquismo.

La declaración se enmarca dentro de la querella presentada por la organización Womens Link en 2016 por crímenes de género durante la dictadura para investigar los abusos que sufrieron específicamente las mujeres por el hecho de ser mujeres, como la violencia sexual o el robo de bebés. De los tres casos que se incluyeron en la querella, el de Margalida Jaume es el primero por el que se toma declaración a un descendiente. La hija de Margalida Jaume ha declarado ante el juez de instrucción número once de Palma en auxilio judicial. Francisca Alomar ha comparecido durante media hora para narrar cómo vivió la desaparición de sus padres y lo que ello conllevó el resto de su vida.

El matrimonio desaparecido se dedicaba a la relojería en la localidad de Manacor. Un grupo de falangistas detuvo al hombre acusado de hacer señales a los aviones republicanos y fue encarcelado. Una semana después, llamaron a Margalida Jaume a la prisión para que fuera a declarar antes de poner en libertad a su marido. Acudió embarazada de siete meses y nunca regresó. A su marido le dejaron en libertad, aunque pasados unos días fue detenido de nuevo y nunca regresó. La familia cree que el matrimonio sufrió humillaciones y vejaciones antes de ser ejecutado. Años después un vecino contó a su hija que vio como uno de los falangistas había violado a su madre. Los cuerpos nunca han aparecido y sus descendientes no han cejado en el empeño de encontrarlos.

La hija de Margalida, Francisca Alomar, ha explicado muy emocionada que lo único que quiere es recuperar sus huesos para poner un ramo de flores, porque nunca ha sabido dónde están enterrados sus padres. "No sabemos ni donde están enterrados, ni donde los mataron. No sabemos nada" ha dicho muy emocionada tras finalizar su comparecencia.

También ha declarado la sobrina de Francisca Alomar, a su vez nieta de los desparecidos. Ha pedido que abran las fosas de Manacor, que es el lugar en el que cree que están enterrados sus abuelos. Para ella todavía no se ha hecho justicia y pide a España que investigue y que no deje desamparados a los familiares que llevan años buscando.

Ambas han estado apoyadas por la Asociación Memoria de Mallorca. Su presidenta, María Antonia Oliver, ha explicado que los familiares acudieron a la asociación hace casi 15 años y desde entonces no han dejado de buscar. Lamenta que los crímenes del franquismo tengan que ser investigados por un tribunal argentino y que en España no se hiciera una investigación real de los hechos.

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