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Viernes, 22 de Noviembre de 2019

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Homenaje a quienes abrieron caminos en la Ribera del Duero

Pilar Pérez de Albéniz y a título póstumo Ismael Arroyo reciben el Premio Herencia durante la III Gran Fiesta de la Vendimia, un galardón instituido por el Consejo Regulador para reconocer el papel de quienes construyeron la Denominación de Origen

Los hijos de Ismael Arroyo y Pilar Pérez de Albeniz recogieron los premios Herencia de manos del presidente del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero /

Fueron visionarios cuando pocos creían en el valor del viñedo en la Ribera del Duero. Comenzaron a trabajar la viña y a elaborar vino antes de que se creara la Denominación de Origen. De hecho fueron los artífices de la marca de calidad ribereña, que les debe no solo su existencia, sino su consolidación y crecimiento. Por eso el consejo regulador ha instituido un galardón con el que “reconocer el esfuerzo y la aportación de las personalidades ligadas a la creación de la Denominación Ribera del Duero”. Son los Premios Herencia, que en su primera edición han recibido dos figuras emblemáticas de la Denominación de Origen, Pilar Pérez de Albéniz y a título póstumo Ismael Arroyo. La placa que acredita este homenaje se entregaba este sábado 28 de septiembre durante la celebración de la III Gran Fiesta de la Vendima.

Pilar Pérez de Albéniz

“Mujer adelantada a su época.” Así se reconoció durante el acto de entrega de premios a Pilar Pérez de Albéniz, que en la actualidad sigue al frente de la Bodega Torremilanos. El premio quiere reconocer tanto su trabajo por la Ribera del Duero desde los inicios, junto a su marido, Pablo Peñalba, que fue presidente del Consejo Regulador en sus inicios, como ser un referente para las mujeres que trabajan en esta Denominación de Origen y han llegado con posterioridad. Destaca también la importancia que tuvo para ella desde el principio trabajar en la promoción de los caldos ribereños y abriendo caminos en la apertura de sus instalaciones al turismo “con presencia en ferias y eventos nacionales dando la cara por toda la Ribera del Duero, pionera en enoturismo y ejemplo a seguir por las bodegas que han iniciado su andadura después.

Por su parte de la figura de Ismael Arroyo, que fue fundador de la bodega del mismo nombre antes de que existiera la DO se destacó la unanimidad con la que era respetado, querido y admirado en toda la Ribera, a la que dedicó su vida desde muy joven, en la explotación familiar, y en la creyó “cuando todo el mundo arrancaba viñas en la Ribera porque no eran rentables”, como reseñó su hijo Ramón Arroyo, que junto al resto de los hermanos han recogido el testigo de Ismael en la bodega y el viñedo. El premio Herencia reconoce en su caso su “lucha por la creación de la DO junto con otro grupo de pioneros. Uno de los grandes, trabajador, querido y admirado por todos por su carisma y su bondad.”

Fueron sus hijos quienes recogieron el galardón. Su primogénito destacó que, décadas después, el tiempo está dando a su padre la razón y subrayó que, más allá del crecimiento y éxito de la DO Ribera del Duero, uno de los frutos de su esfuerzo visionario está siendo que el sector vitivinícola en la comarca “contribuye a sujetar la población en nuestros pueblos, y eso es importantísimo, que haya gente y que haya vida.”

Ambos premios han sido concedidos por el pleno del Consejo Regulador de la Ribera del Duero por unanimidad de todos sus miembros.

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