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Sábado, 22 de Febrero de 2020

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600 toneladas de albillo mayor para los blancos Ribera del Duero 2019

Racimo de la variedad albillo mayor recogido en la Ribera del Duero /

La producción de los vinos blancos en la Ribera del Duero seguirá siendo casi tan minoritaria como hasta ahora, pese a que en breve podrán comercializarse ya con la etiqueta que acredita que están amparados por el Consejo Regulador. Y es que la producción de la uva albillo mayor, de la que los nuevos vinos tienen que tener un mínimo del 75%, no llega ni al 1% de toda el fruto que se produce: en esta última cosecha 6 de cada mil kilos de uva recogida pertenecen a esta variedad. De los 96 millones de kilos de uva recolectados finalmente según los últimos datos proporcionados por el Consejo Regulador de la variedad Albillo Mayor son 600.000 kilos

Es la materia prima con la que contarán las bodegas para elaborar los nuevos caldos, autorizados por esta Denominación tras 37 años de historia en los que su reglamento amparaba únicamente tintos y rosados, que ahora también pueden llamarse “claretes” porque la última modificación reglamentaria así lo autoriza.

Pese a la presencia aún minoritaria de esta variedad el Consejo recuerda que se trata de una “uva autóctona de la Ribera del Duero, cuyo cultivo se remonta a la Edad Media, y que hasta ahora se utilizaba para complementar la elaboración de los otros tipos de vinos amparados.”

Tras dar por finalizada una vendimia que comenzaba el 12 de septiembre y ha finalizado completamente hace escasas fechas, el Consejo Regulador hace balance de una campaña en la que han participado un total de 8.300 viticultores y 300 bodegas que han recolectado el fruto de las 23.371 hectáreas inscritas en la Denominación de Origen. Alrededor del 80% de las uvas ha sido vendimiada a mano. La primera estimación del Consejo en cuanto a las características del fruto es que se trata de una producción de uva excelente calidad, tanto para vinos jóvenes como de guarda.

Ello se debe en buena medida a una producción más corta de lo habitual, en especial “debido al escaso tamaño y por ende peso de las bayas.” Precisamente por la incidencia del tamaño en la relación superficie/volumen de la uva, su calidad ha sido muy alta. Las condiciones climáticas también han permitido una perfecta maduración, por lo que concluyen que “se trata de una vendimia marcada por la producción de vinos muy bien vestidos con un profundo color. En definitiva, vinos frescos y elegantes con una nariz muy expresiva y gran equilibrio en boca destacando especialmente lo aterciopelado de sus taninos.”

El Consejo Regulador elogia la buena preparación y el impecable cuidado y mantenimiento del viñedo por parte de los viticultores de la Denominación de Origen, factores que considera claves para prevenir posibles plagas y enfermedades.

En palabras de Agustín Alonso, Director Técnico del Consejo Regulador de Ribera del Duero:“La campaña ha sido de una duración normal en lo que se refiere a su conjunto, concentrándose las entradas de uva principalmente en la última semana de septiembre y la primera de octubre. Los vinos producidos en esta campaña, no sólo harán las delicias de los amantes de los vinos jóvenes y frescos más ligeros, sino también las de los amantes de los vinos de guarda de Ribera, recordando en cierta medida las longevas cosechas del siglo pasado”.

En otro orden de cosas el Consejo Regulador recuerda que “esta última vendimia de 2019 también ha estado marcada por el nuevo sistema de gestión pionero en el sector que Ribera del Duero ha empezado a implementar este año, basado en un sistema de auditoría y autocontrol. La totalidad de la vendimia, tanto para los viticultores como para las bodegas, se ha gestionado de manera online mediante una aplicación web exclusiva, cumpliendo con la Norma ISO/IEC 17065.”

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