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Domingo, 29 de Marzo de 2020

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'La Casita' del Canal de Isabel II

Si esa Casita hablara...

Redecorada a todo trapo en tiempos de Gallardón, La Casita del Embalse de Santillana, ha albergado encuentros oficiales, retiros del gobierno regional y muchas fiestas sonadas que no aparecen recogidas en los documentos oficiales.

El Camp David madrileño fue cedido recientemente por Ayuso al presidente encargado de Venezuela para un encuentro privado. La presidenta aseguró que tiene "potestad" para realizar una invitación así en unas instalaciones públicas

'La Casita', el chalé de lujo del Canal de Isabel II en el Embalse de Santillana

'La Casita', el chalé de lujo del Canal de Isabel II en el Embalse de Santillana / CADENA SER

Ayuso despachó el pasado martes la pregunta de la SER en 17 segundos. ¿Por qué cedió La Casita del Embalse para un encuentro privado al presidente Guaidó?: "El presidente de la Comunidad de Madrid -respondió- tiene potestad para invitar en estas instalaciones como así hice y lo hice con absoluta discreción, por seguridad y tengo claro que hice lo que tenía que hacer".

¿Punto final? Pues no. La cesión y utilización de este chalé de lujo para uso y disfrute de Guaidó no resulta un asunto cómodo en la Puerta del Sol. Forzada por ese malestar interno, la propia Isabel Díaz Ayuso escribió en las páginas de ABC un artículo la semana pasada justificando una decisión controvertida: ¿Por qué hospedamos a Juan Guaidó? Excusatio non petita, accusatio manifesta.

En el propio PP y en círculos muy próximos al partido hay quien cree que ha sido un error dejar al presidente venezolano esa residencia de 1400 metros cuadrados para que Guaidó se pudiera encontrar con su padre y descansar. Un acto fuera de la agenda oficial y ocultado a los medios hasta que una foto publicada por el diario El Mundo nos puso sobre la pista del lugar exacto en el que padre e hijo se fundían en un abrazo.

Ayuso dice (a los suyos) que lo volvería a hacer. Resulta inquietante que en pleno esfuerzo de todos los gobiernos por lucir una pose de transparencia, la presidenta avale un evento privado en una instalación pública y sin presencia de ningún cargo oficial del ejecutivo. Peligroso precedente. ¿Qué será lo próximo en La Casita? ¿Una boda? ¿Un cumpleaños o la celebración de una primera comunión?

Lamentablemente el oscuro pasado de La Casita exige ser muy cuidadosos. Las telas y cortinas de una famosa (y cara) firma madrileña han visto en su interior casi de todo. Algún chófer vale más por lo que calla que por lo que cuenta y tras el portalón verde que abre paso al lujoso chalé que casualmente el Ente Público se quedó cuando se constituyó la sociedad anónima, se vivieron en otros tiempos los excesos de una clase política madrileña entregada al despilfarro público y a la buena vida sufragada por las arcas públicas. Es probable que a más de un dirigente popular, el camino hacia la prisión de Soto del Real le resultara bastante familiar. La Casita y la prisión madrileña están a pocos metros de distancia.

Hoy la SER publica la inversión en mantenimiento del chalé. Casi medio millón de euros para unas instalaciones que han llegado a usarse no más de cuatro ocasiones al año. Visto lo visto, no parece que Ayuso haya optado por el uso discreto del inmueble. Allí reunió a su gobierno para darles un empujón después de la Navidad y la vida de los empleados de la finca ha sido más ajetreada estas semanas de lo habitual.

Sería bueno que los ciudadanos conocieran los detalles de las visitas. Cuándo y para qué se usa ese chalé, información que el gobierno ha negado sistemáticamente a los sindicatos del Canal de Isabel II. De esta forma se evitarán muchas sorpresas, mitos y rumores. Esos que esconde La Casita de Santillana, situada, sea dicho de paso, en lugar de obligada y recomendada visita.

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