Miércoles, 25 de Noviembre de 2020

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Crisis económica coronavirus Covid-19

La desescalada comercial en Canarias tras el Covid19, entre incertidumbre sanitaria y el pago de las facturas

Junto a La Gomera, La Graciosa y Formentera, El Hierro inicia el cuatro de mayo la fase uno de desescalada planeada por el Gobierno Central

Las farmacias dispensan desde hace días mascarillas de forma gratuita vinculadas al número de la seguridad social

Las peluquerías se preparan para recibir a sus clientes con cita previa y muchas medidas de seguridad

Moneiba prepara desde el día del trabajador las prendas de su tienda de ropa infantil de la isla de El Hierro, donde los comercios podrán abrir a partir del día cuatro de mayo en la fase uno de la desescalada por el Covid19

Moneiba prepara desde el día del trabajador las prendas de su tienda de ropa infantil de la isla de El Hierro, donde los comercios podrán abrir a partir del día cuatro de mayo en la fase uno de la desescalada por el Covid19 / Cadena SER / Cedida

Han pasado cincuenta días desde que las puertas de su tienda de ropa infantil marcaron el vértice temporal de la escalada comercial coronavírica. Entonces, Moneiba Padrón dijo que no quería cerrar; ahora dice que no quiere abrir, “aunque es necesario porque tengo muchos recibos que pagar”:

Moneiba es una de las propietarias de comercios que a partir de este lunes reiniciarán su actividad en la isla de El Hierro. Junto a La Gomera, La Graciosa y Formentera, forma parte del grupo de cuatro territorios en España que van un paso por delante del resto del país hacia el camino para la recuperación de la normalidad que Pedro Sánchez ha bautizado como “nueva”.

Ser los primeros impone porque nos falta información. Tampoco sabemos cómo será el lunes y si vendrá o no mucha gente. Me pregunto cómo vamos a poder controlar la entrada; eso sí, estamos trabajando para dejar la mercancía bien colocada y en condiciones dignas para poder despachar”, afirma Moneiba.

Mientras atiende por teléfono a La SER, Moneiba se encuentra en plena faena. Durante tres días tiene que preparar la mercancía nueva y retirar la anterior. “El cierre nos pilló con el cambio de temporada y lo tenemos todo patas arriba”, dice la propietaria quien también reconoce sus dudas por la normativa que debe aplicar a partir del cuatro de mayo: “yo voy a seguir el sentido común porque tampoco tenemos una orden clara. Tengo dudas sobre si debo o no permitir los cambios o las devoluciones de ropa o si debo o no permitir que los clientes se prueben las prendas en la tienda: ‘yo prefiero que lo hagan aquí porque no sabemos las condiciones de la casa a donde se la llevan”, sentencia Moneiba.

Moneiba Padrón es propietaria de un atienda de ropa infantil y que ha tenido que preparar durante tres días antes de la reapertura: "lo teníamos todo patas arriba" / Cadena SER

Al mismo tiempo que se esfuerza por recolocar toda su mercancía para esta temporada de primavera y verano, esta propietaria, como el resto de las empresas que empezarán a abrir sus puertas el lunes en El Hierro, han recibido una llamada informativa del Cabildo de la isla además de recibir cartelería y señalización para facilitarles el cumplimiento a los clientes de la normativa de seguridad.

El reinicio de la normalidad en el marco de la fase uno convertirá en más esencial aún a la limpieza de las zonas sensibles que “voy a desinfectar a cada momento” además de los geles hidroalcohólicos y los guantes.

El Hierro iniciará su actividad comercial el cuatro de mayo sumergido entre un mar de cautelas después de que en las oficinas farmacias de la isla, que son solo tres, empezaran a repartir gratuitamente mascarillas desde hace días financiadas por el Gobierno Insular. Todos los habitantes podrán utilizarlas, como mínimo, cada tres días que será el momento en el que el sistema nominativo del sistema adoptado le permitirá obtener una nueva. Unos días antes, La Gomera también inició su particular proceso de protección de una población que supera apenas los veinte mil habitantes. En La Graciosa también se ha adoptado esta medida. Sus habitantes, que son en torno a setecientos censados, se pueden acercar a la única farmacia de la isla a la que su farmacéutica, que vive en Lanzarote y coge un barco todos los días, pueda suministrársela.

En La Graciosa se pueden contar con los dedos el número de establecimientos que allí mantienen su actividad, pero no falta de nada; tampoco para los cuatro visitantes que han ‘padecido’ el confinamiento en la isla menos poblada y más virgen de todas las Canarias.

Al pie del mar cristalino y como si se tratara de un balcón al horizonte volcánico de Lanzarote se encuentra el alojamiento turístico Evita Beach. Su directora se llama Elena Aguilera. La Graciosa no tiene aeropuerto; solo un pequeño puerto donde operan dos compañías navieras regulares que son utilizadas para el uso cotidiano de su población, pero también para sus visitantes.

“El problema para la isla es que los clientes viajan desde otras o desde cualquier parte del mundo; no nos llegará ningún cliente hasta que, al menos, no se permita el tránsito de pasajeros entre islas. El día cuatro no nos va a beneficiar en nada más allá de la alegría que nos produce avanzar hacia la normalidad”, lamenta con sabor agridulce Elena.

Las peluquerías, abiertas en la fase cero

Nadie les obliga a reiniciar su actividad aunque muchos lo esperan. Las peluquerías se han convertido en el objeto de deseo de muchas personas durante los cincuenta días de parálisis comercial. El contacto con las personas en estos lugares es inevitable, pero los esfuerzos de sus propietarios por mantener la seguridad ha podido comprobarse a través de las cuentas de redes sociales de algunas de estas empresas.

Es el caso de Peluquería Soly, en Arrecife. La capital de Lanzarote inicia la fase cero el cuatro de mayo. Su propietaria ha explicado a sus clientes lo que se encontrarán tras atravesar la puerta de su local: “se limpiarán con gel desinfectante, se colocarán guantes, una bata desechable que se colocarán por delante y por detrás y si son mayores, unos protectores que le cubrirán la cara”.

Además, Soly ha subrayado la importancia de la esterilización de los tocadores que “se hará cada vez que un cliente se siente en uno de ellos”. A todo esto, suma una medida de protección más: “se le dispensarán certificados a los clientes como justificantes de su presencia en el establecimiento si les para la policía de regreso a casa”.

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