Sociedad

Madrid toma el mando del escenario extremeño

Génova y Bambú toman las riendas de las negociaciones para el gobierno regional

MADRID, 23/02/2026.- La vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, Cuca Gamarra, durante la rueda de prensa ofrecida este lunes ha confirmado que la dirección del partido participará en las negociaciones con Vox en Extremadura para facilitar los acuerdos de Gobierno. EFE/ Kiko Huesca / Kiko Huesca (EFE)

Cáceres

La negociación para formar gobierno en Extremadura ha dejado de ser un asunto estrictamente autonómico. Tras semanas de desencuentros entre el PP extremeño y Vox, la dirección nacional del Partido Popular ha decidido asumir el control del proceso y pilotar directamente las conversaciones desde Madrid, en un intento de desbloquear una situación que amenaza con conducir a una repetición electoral.

El movimiento se produce después de que Vox anunciara que votará en contra de la investidura de María Guardiola el 3 de marzo, lo que impide a la candidata popular alcanzar la mayoría absoluta. El clima de desconfianza entre ambas formaciones, que “ha embarrancado la negociación en Extremadura”, según recoge el documento, ha obligado a activar un nuevo marco negociador.

Feijóo impone un marco nacional para ordenar los pactos

El PP ha difundido un documento interno que fija las líneas maestras para cualquier acuerdo con Vox en toda España. El texto establece un marco “único, vinculante y de aplicación en toda España”, con el objetivo de garantizar pactos coherentes y estables. Entre sus principios figuran la “coherencia programática”, el respeto a la proporcionalidad salida de las urnas y el compromiso de aprobar los cuatro presupuestos de la legislatura.

La dirección nacional considera que la situación exige elevar la negociación a un plano estatal. Cuca Gamarra lo expresó con claridad: la dirección del PP participará en las conversaciones “para facilitar los acuerdos” y evitar que “defraudar el mandato de la gente” derive en nuevas elecciones.

Vox acepta el nuevo formato y asume que el interlocutor será Madrid

Vox también ha reorientado su estrategia. Ignacio Garriga explicó que las conversaciones en Extremadura y Aragón se desarrollarán ya bajo un nuevo esquema pactado con la cúpula nacional del PP. La formación de Abascal propone un proceso en dos fases: primero acordar medidas “concretas, claras y conocidas” y solo después hablar de cargos.

El propio Garriga admitió que esta fase inicial “llevará un tiempo” y que implicará “cesiones de ambos lados”, dejando claro que el diálogo se traslada a un nivel superior para garantizar garantías y evitar interpretaciones ambiguas.

Extremadura, epicentro del bloqueo; Madrid, centro de mando

El conflicto extremeño —marcado por tensiones personales entre Vox y María Guardiola desde 2023— ha sido el detonante para que Génova tome las riendas. Vox, que duplicó su representación en las elecciones del 21 de diciembre, exige entrar en el gobierno y asegurar políticas en agricultura, ganadería, inmigración o educación. El PP, por su parte, quiere que cualquier pacto se ajuste al nuevo decálogo nacional.

La dirección popular considera que la negociación no puede seguir dependiendo únicamente de la dinámica regional. De hecho, Gamarra subrayó que los acuerdos deben ser “coherentes y proporcionales con los resultados electorales”, una frase que apunta directamente a la necesidad de un arbitraje nacional.

Un desenlace aún incierto

Si el 3 de marzo Guardiola no logra ser investida, se abrirá un plazo de dos meses para formar gobierno. Si no hay acuerdo, Extremadura volverá a las urnas, un escenario que Vox no descarta. La intervención de Madrid pretende evitarlo, pero también imponer un marco común que blinde la estabilidad de futuros gobiernos autonómicos.

En definitiva, lo que comenzó como una negociación autonómica ha pasado a convertirse en un asunto de estrategia nacional. Extremadura es el escenario, pero Madrid ha tomado el mando.