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OTAN sí, ¿bases también?: "La política de amistad y cooperación finlandesa ya no funciona"

Madrid acoge a partir de hoy la Cumbre de la OTAN, que girará en torno a la adhesión de Suecia y Finlandia. En el caso del vecino de Putin, con más de 1.300 kilómetros de frontera compartida, ¿cómo ha cambiado la geopolítica finlandesa desde la formalización de su candidatura para formar parte de la Alianza? Lo analiza Teivo Teivainen, profesor de política en la Universidad de Helsinki

Teivo Teivainen, profesor de política en la Universidad de Helsinki.

Apenas unas horas después de que Finlandia tomara la histórica decisión de solicitar su entrada a la OTAN el pasado mes de mayo, Suecia decidió seguir el mismo camino. Un movimiento con el que ambos países rompían con su histórico no-alineamiento militar. Las dos potencias optaron por presentar su candidatura para intentar protegerse del belicismo creciente de su vecina Rusia. Esperaban una adhesión rápida, pero el proceso se ha ido demorando por el veto de Turquía, miembro de la Alianza, que acusa a Helsinki y, sobre todo, a Estocolmo, de mantener una política de acogida de militantes kurdos. La organización transatlántica quiere hacer realidad esa incorporación tan pronto como sea posible y la Cumbre de Madrid, que arranca hoy, puede ser una buena oportunidad para avanzar en el proceso, para el que necesitan el respaldo unánime de todos los integrantes. Indudablemente, los países nórdicos serán los claros protagonistas del encuentro.

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En el caso de Finlandia, que comparte 1.300 kilómetros de frontera con Rusia y cuenta con un potente ejército, su entrada en la Alianza supondría un giro de 180 grados en el equilibro de fuerzas militares del Báltico y se consumaría así la expansión al este que tanto ansía la OTAN.

En el marco de la Segunda Guerra Mundial, finlandeses y soviéticos firmaron un acuerdo que conformó la política exterior finlandesa hasta la actualidad: un pacto cuyo objetivo para Helsinki era evitar toda provocación hacia su vecino ruso. Una estrategia conocida como 'findalización' por las potencias occidentales, que entendían su neutralidad como el resultado de un vasallaje hacia un vecino más poderoso. La membresía con la Alianza lleva años debatiéndose en Finlandia, pero nunca antes había ganado tanta fuerza. En los últimos años, los partidarios de una adhesión a la OTAN giraban en torno al 20 y 30%. Tras la ofensiva rusa a Ucrania, el porcentaje se disparó hasta casi el 80% en solo unas semanas, que se tradujo en el parlamento finlandés: la decisión firme de solicitar la candidatura se aprobó con solo ocho votos en contra y tres abstenciones. ¿Qué ha pasado en la sociedad finlandesa en los últimos meses?, ¿se puede aceptar su candidatura en la Cumbre de la OTAN en Madrid? Teivo Teivainen, profesor de Política Mundial en la Universidad de Helsinki, atiende a la Cadena SER desde la capital finlandesa para analizar cómo ha cambiado la realidad del país y sobre todo, cómo podría cambiar si finalmente la Alianza Atlántica aprobara su entrada.

¿Cómo han ido modulando su discurso sobre la OTAN los partidos políticos finlandeses, sobre todo de las formaciones situadas más a la izquierda, que históricamente han defendido posturas anti OTAN?

En Finlandia, los principales partidos de la izquierda son los socialdemócratas y la Alianza de la Izquierda. Los socialdemócratas llevan meses mostrando claridad con que para ellos no suponía ningún problema cambiar su posición respecto a la OTAN. Sin embargo, hay miembros de esta formación que siguen estando en contra, pero han decidido no oponerse a la posición obvia y clara de la dirección del partido. Por ejemplo, un excanciller socialdemócrata, que siempre había defendido una postura en contra de la Alianza Atlántica, dijo que como la mayoría apostaba por entrar en OTAN, él también iba a votar a favor, aunque hubiese preferido otra alternativa.

En el caso de la izquierda más a la izquierda, es decir, la Alianza de la Izquierda, ha sido más complicado. Forman parte de la coalición de gobierno, y para formar gobierno, una de las condiciones que impusieron era que Finlandia no podía aprobar alianzas militares. Esto les generó ciertas incoherencias: qué hacer ahora, si debían cumplir esa condición, a pesar de que forman parte del Ejecutivo y el Gobierno defendía la adhesión a la OTAN. Finalmente, decidieron eliminar esta premisa, de modo que la mayoría de congresistas de la Alianza de la Izquierda, votaron a favor de la membresía. Además, según las encuestas, la mayoría de sus votantes está a favor de adherirse a la Alianza Atlántica, aunque, a la vez, creen que, en el fondo, la mayoría de los integrantes del partido está en contra.

Entonces, de los partidos más progresistas del arco parlamentario, la Alianza de la Izquierda es el que ha tenido que afrontar mayores ambigüedades. El resto de partidos están a favor. Obviamente, dentro de la izquierda también hay partidos más pequeños, como el Partido Comunista, que tienen menos de 1% de representación: está claramente en contra, pero su peso político es insignificante. Asimismo, dentro de la Alianza de la Izquierda, existe un poco el miedo a que sus votantes, decepcionados con su cambio de posición, voten ahora al Partido Comunista u otros partidos, pero de momento no parece que vaya a ser así. En cualquier caso, el 24 de febrero de este año, con el ataque de Rusia a Ucrania, cambió brutalmente la posición de la opinión pública finlandesa.

Digamos, entonces, que Putin no les ha dejado otra opción a los partidos de izquierda, que respaldar la candidatura para formar para de la Alianza Atlántica.

Muchos partidos finlandeses de la izquierda han dicho que no les gustaba la OTAN, pero que no tenían otra alternativa teniendo a Vladímir Putin como vecino. Sin embargo, en Suecia, a pesar de que han llegado a la misma conclusión de querer formar parte de la Alianza, han tenido contextos muy distintos.

La izquierda finlandesa ha manifestado que no era partidaria de unirse a la OTAN, pero que no le quedaba otra. En Suecia las formaciones de izquierda han continuado manteniendo posturas anti OTAN

Una de las diferencias entre los partidos es que en Suecia tanto el Partido Verde como el Partido de Izquierda han seguido siendo anti OTAN. En Finlandia, los Verdes tuvieron también un proceso de cambio muy claro y ahora el partido es claramente prounión. En el caso de Suecia, la izquierda sueca mantiene posturas más anti OTAN. Si lo comparamos con el panorama europeo, la postura de la izquierda sueca es más semejante a la postura de muchos partidos de izquierda del sur de Europa. En Finlandia, la postura de la izquierda difiere un poco con respecto a la relación que se debería tener con Rusia.

Sobre la frontera, teniendo en cuenta que Finlandia es vecina de Rusia, que comparte más de 1.300 kilómetros de frontera, ¿qué se prevé que pueda ocurrir a largo plazo, si finalmente se acepta su candidatura?

Es posible y previsible que Rusia utilice a los refugiados como arma política para presionar a Finlandia, es decir, que envíe a un número significativo de personas migrantes que estén buscando asilo político, como ocurre en Bielorrusia y Polonia.

Teivo Teivainen: "Es posible que Rusia utilice a los refugiados como arma política para presionar a Finlandia"

Teivo Teivainen: "Es posible que Rusia utilice a los refugiados como arma política para presionar a Finlandia"

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Este tema ha generado todo un debate a escala nacional sobre qué hacer con la frontera. Los precedentes nos dicen justo esto, que puede ser que ocurra algo similar a lo que ya pasó en 2015 en Finlandia, cuando llegaron miles de iraquíes desde la frontera rusa. Esto es un debate porque tenemos un Gobierno en el que Ministerio del Interior está a manos del Partido Verde, que defiende las fronteras abiertas. Ahora tiene una tesitura complicada porque debe hacer medidas para proteger esa frontera. Se están poniendo vallas físicas en algunos puntos.

¿Qué diferencias puede haber en la frontera con Rusia entre un país como Finlandia y un país como Bielorrusia, con un contexto y una relación con Putin muy diferentes?

La relación de Bielorrusia con Rusia obviamente es muy diferente, tienen ciertas alianzas. Finlandia está claramente en el lado opuesto a Rusia en la constelación geopolítica.

Es posible y previsible que Rusia utilice a los refugiados como arma política para presionar a Finlandia

¿Cree que se puede materializar la adhesión de Suecia y de Finlandia en la cumbre de la OTAN, o todavía es pronto?

Ahora mismo, la posición de Turquía ha dificultado un poco la adhesión. De todas maneras, en la Cumbre no se podría todavía, porque para formalizar la entrada se necesita ratificación nacional de todos los países miembros de OTAN y eso llevará tiempo. Pero ahora mismo, que el proceso avance depende más que nada de la postura de Turquía. Y hasta ahora parece que el presidente Erdogan ha intentado congelar el proceso y está jugando sus cartas de una forma bastante dura.

No se sabe cuándo se levantará el veto, si dentro de poco, en unos meses, tras las elecciones turcas… hay analistas que opinan que tras las elecciones el Gobierno será más amable con los países occidentales y que ahora opta por una postura más dura para buscar votos con una cierta intransigencia frente a otros países, pero por ahora es difícil pronosticar que pasará.

En Finlandia creen que el levantamiento del veto depende mucho de Estados Unidos, de que intervenga y le dé algo a Turquía, aviones de guerra y equipamiento. Hay cierta ambigüedad sobre quién juega un papel definitivo sobre la cuestión y si Estados Unidos podría tener un papel crucial para convencer a Turquía para que cambiara su postura, porque muchas de las demandas de Turquía son prácticamente imposibles en países como Finlandia o Suecia, como por ejemplo mandar gente que Turquía busca de Finlandia, Suecia a Turquía. Aquí los gobiernos no toman ese tipo de decisiones.

Por parte de Finlandia, ¿se espera alguna otra reacción rusa si finalmente se aprueba la adhesión? Más allá de las previsiones de utilizar a los refugiados como arma política, ¿se barajan otros escenarios?

Antes de decidir formalmente solicitar la candidatura se hablaba mucho de qué ocurriría en el ‘tiempo gris’, es decir, el tiempo que pasa desde que presentamos la solicitud y hasta que finalmente se apruebe y ya tengamos las garantías militares de defensa colectiva por artículo 5 de la OTAN. Y ahora estamos en eso, pero el miedo no es muy grande.

Un ataque de Rusia no se ve como algo muy probable, porque Rusia está gastando todas sus fuerzas en Ucrania. Y también porque el liderazgo ruso dijo que la membresía en sí no era gran cosa, el problema viene si se instalan bases militares en las fronteras, o vienen armas nucleares, ahí sí que habrá una respuesta más dura, pero por ahora, no. También, la gente no está asustada porque varios países como Inglaterra, Polonia y Estados Unidos han ofrecido cierto tipo de garantías de algún tipo de ayuda militar en el caso de un ataque de Rusia, entonces, el ambiente es bastante tranquilo por ahora.

Teivo Teivainen: &quot;Un ataque de Rusia no se ve como algo muy probable, porque Rusia está gastando todas sus fuerzas en Ucrania&quot;

Teivo Teivainen: "Un ataque de Rusia no se ve como algo muy probable, porque Rusia está gastando todas sus fuerzas en Ucrania"

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Asimismo, en Finlandia tenemos un ejército y fuerzas armadas bastante fuertes, digamos, en comparación con el tamaño y la geografía del país. Si lanzaran un misil o nos atacaran con armas nucleares, ahí ya la cosa cambia, obviamente ese miedo y ese riesgo siempre existe y es más grande ahora que nunca quizá desde la Segunda Guerra Mundial, salvo en la crisis de misiles en Cuba en 1962. Ese riesgo está, pero un ataque convencional de Rusia ahora parece algo muy lejano.

Entonces, usted que vive en Helsinki, cree que de momento la gente está relativamente tranquila.

Algo de miedo hay. O sea, el miedo hacia Rusia aumentó de manera muy significativa tras del 24 de febrero, pero generalmente hay una normalidad y no hay un escenario de pánico. Hasta hacemos alguna broma: “Hoy es sábado y el pánico que tenemos es que los supermercados dejan de vender cerveza”, aunque lógicamente hay más miedo que antes, no tanto por un ataque convencional, sino por la posibilidad de una escalada mayor de la guerra entre Rusia y Ucrania. Es una posibilidad y eso podría afectar a un país vecino de Rusia, como es Finlandia, de una manera imprevisible en el caso de que se usen armas de mayor poder de destrucción, como las armas nucleares.

Si finalmente se aprueba y se ratifica la adhesión, ¿usted piensa que Finlandia gana más de lo que pueden perder?

Es complicado. Yo en sí no tengo una posición personal muy clara. Por un lado, es obvio que el artículo 5 del tratado de la Alianza Atlántica provee de una seguridad adicional en el sentido de que un enemigo piensa dos veces antes de atacar a un país miembro de la OTAN, porque luego recibiría el ataque del resto de países, que se acogerían al artículo 5 del acuerdo. Por otro lado, en el caso de un conflicto a mayor escala, ser vecinos de Rusia significa que en una guerra entre países de la OTAN y Rusia, Finlandia está en primera línea y el resultado sería más catastrófico.

En cualquier caso, hacer cálculos de probabilidad es complicado, pero quienes están a favor de entrada de Finlandia en la Alianza señalan que el artículo 5 de defensa colectiva nos provee seguridad y quienes están en contra dicen lo contrario; que en caso de que haya una guerra, significa que Finlandia dejaría de existir porque sería un blanco de un ataque nuclear de primera línea.

¿Usted cree que si Suecia hubiese mantenido su posición de neutralidad, Finlandia hubiese tomado la misma decisión?

Creo que sí. Cuando en Finlandia se tomó la decisión, Suecia todavía estaba dudando. Es interesante porque Suecia suele actuar como el hermano grande y hacer las cosas primero y Finlandia como el hermano pequeño. En este caso, Finlandia tomó la iniciativa y Suecia le siguió. Incluso los medios de comunicación suecos reconocían que era Finlandia quien había tenido la determinación de ir hacia adelante con la candidatura y Suecia había decidido seguirle.

Las razones para entrar en la OTAN en Suecia tendrían menos peso que en Finlandia por el hecho de que se ha mantenido durante 200 años con cierta neutralidad, fuera de las guerras y de conflictos bélicos. Es un récord histórico, y por ello se podría llegar a pensar que en Suecia habría más razones para mantenerse fuera de la Alianza. También es verdad que se han mantenido fuera porque les ha funcionado.

En el caso de Finlandia, es más obvio el anhelo de anclar su situación geopolítica a Occidente frente a la amenaza rusa

Finlandia ha intentado hacerlo también, pero tiene un contexto geopolítico más complicado, ya que es vecino de Rusia, por lo que no tiene un récord histórico de neutralidad. Por todo esto, es más sorprendente que Suecia haya decidido solicitar la adhesión, porque en el caso finlandés es más obvio el anhelo de anclar su situación geopolítica a Occidente frente a la amenaza rusa.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Finlandia descartó todo tipo de gesto que pudiera considerarse como una provocación hacia Rusia. ¿Finlandia ha visto en la guerra en Ucrania como una oportunidad para tejer alianzas militares con Occidente?

Efectivamente. Tras la Segunda Guerra Mundial hubo eso que algunos después han llamado ‘findalización’, o sea, una política de amistad y cooperación con la Unión Soviética, que, según algunos nos llevó a demasiada autocensura, a seguirle demasiado el juego a nuestro vecino, pero para otros se trató de una política exitosa que ha permitido que Finlandia se mantenga como un país un independiente, aunque sacrificando un poco de la autonomía y la posibilidad de tejer alianzas con Europa Occidental. Entonces, hay un debate nacional en Finlandia sobre lo bueno y lo malo de esa política de cooperación y amistad con la Unión Soviética y Rusia.

Teivo Teivainen: &quot;Tras el 24 de febrero, la posición frente a Rusia es que es más que es un enemigo, o por lo menos enemigo potencial&quot;

Teivo Teivainen: "Tras el 24 de febrero, la posición frente a Rusia es que es más que es un enemigo, o por lo menos enemigo potencial"

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De todas maneras, de eso ahora, especialmente después del 24 de febrero, queda poco. Ahora la posición frente a Rusia es que es más que es un enemigo, o por lo menos un enemigo potencial, y tenemos que claramente protegernos de ese vecino y la política de amistad y cooperación, por lo menos ahora, para muchos finlandeses no funciona sino, lo que funciona es preparase y como parte de esta preparación, entra el aliarse militarmente, en este caso con la OTAN.

¿Usted cree que este es el fin de los países neutrales?

En Europa quedan Suiza o Austria que se podrían considerar neutrales en cierto sentido, pero ahora, especialmente para los países fronterizos con Rusia, es más complicado mantenerse neutral, aunque fuera de este escenario, puede ser más fácil. Irlanda, por ejemplo, no tiene alianzas militares, pero geográficamente está más lejos de Rusia, por lo que su contexto, comparado con el de Finlandia y Suecia, es diferente. Esta integración con la Alianza Atlántica tiene mucho que ver con la ubicación. Si Suecia y Finlandia no estuvieran tan cerca de Rusia y su comportamiento no hubiese cambiado, seguramente no habría mucho debate sobre la necesidad de entrar en la OTAN.

En Finlandia, para la mayoría de los partidos y opinión pública, la OTAN no es una opción tan atractiva, pero es como un mal menor que sirve como escudo ante Rusia. Si la frontera estuviera más lejos, esa necesidad no existiría. Al estar al lado de Putin, pues no queda otro remedio. De hecho, de Finlandia y Suecia también hay un dicho tradicional que es que en Suecia está dispuesto a luchar contra Rusia hasta el último finlandés. Es decir, que Suecia siempre tiene Finlandia como un campo de batalla en el caso de que haya un conflicto con Rusia, por lo menos con armas convencionales y en terreno de tierra. Y por eso también la oposición entre Finlandia y Suecia en el juego geopolítico es algo diferente. Y para Suecia, en principio, es más fácil mantenerse neutral.

Mariola Sarrió

Mariola Sarrió

(Ontinyent, 1995). Redactora en la web de la Cadena SER. Ganadora del Premio al Periodismo Social de...

 
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