A vivir que son dos díasLa píldora de Tallón
Opinión

El continuo final del amor

"Muchas historias acaban y entonces empiezan, en forma de espectáculo tristemente célebre, pero espectáculo, como el de Tamara Falco e Íñigo Onieva. Es posible que ya no haya relatos con principio, nudo y desenlace. Todo es continuación. Fin"

El continuo final del amor

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Galicia

Creo que hubo un día, hoy demasiado lejano, en que una ruptura significaba el fin de algo; era inevitable. No había más horizonte. Algo se acababa, y las partes se daban la espalda, trataban de recuperar el control de sus vidas, se reinstalaban en su soledad, a veces hasta la siguiente relación. Digamos que el fin no era un juego, sino algo que implicaba lo que significaba, según el diccionario. Pero el mundo cambió, la vida cambia todo el tiempo, el diccionario se transforma, y ya estamos en esa fase en que el fin es un largo proceso. Muchas cosas no se agotan con su término. Hay relaciones cuyo final es un irritante abanico de posibles continuaciones a lo que un día nació como historia de amor. Empezamos inventando los finales abiertos para la literatura y el cine, de modo que garantizasen una secuela, o una precuela, y el correspondiente presupuesto, y después la realidad simplemente imitó a la ficción. Muchas historias acaban y entonces empiezan, en forma de espectáculo tristemente célebre, pero espectáculo, como el de Tamara Falco e Íñigo Onieva. Es posible que ya no haya relatos con principio, nudo y desenlace. Todo es continuación. Fin.

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