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Colson Whitehead: “El racismo es un mal que siempre ha existido en Estados Unidos y no va a desaparecer”

El escritor norteamericano, ganador de dos Premios Pulitzer, narra los agitados años sesenta de Nueva York en su última novela, El ritmo de Harlem

Colson Whitehead: “El racismo es un mal que siempre ha existido en Estados Unidos y no va a desaparecer”

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Navega por las palabras con un freno de mano que se activa ante las preguntas incómodas. Afable y de discurso claro y preciso, Colson Whitehead (Nueva York, 1969) está considerado una de las principales voces de la literatura afroamericana actual. Sus libros son una evocación del pasado segregacionista de Estados Unidos y a través de la narración de ese pasado retrata, de manera brillante, un presente en el que el racismo pervive. “Hay un montón de inútiles racistas en Estados Unidos. Solo porque ahora tengamos un presidente liberal no significa que todos esos inútiles desaparezcan. No desaparecen al ritmo que realmente necesitamos para tener una sociedad productiva así que no queda otra que aguantarnos y tratar de seguir con nuestro día a día.” Sus libros le avalan y por dos de ellos obtuvo el Premio Pulitzer: El ferrocarril subterráneo, en 2017, y Los chicos de la Nickel, en 2020.

La idea de escribir El ferrocarril subterráneo estuvo germinando en su cabeza durante mucho tiempo, tardó 14 años en decidirse a escribirlo y, para su sorpresa, una vez publicado se convirtió rápidamente en un éxito editorial obteniendo los elogios del mismísimo expresidente Barack Obama o de la popular periodista Oprah Winfrey. A través de sus páginas Whitehead dibuja la historia de Cora, una esclava de una plantación de algodón en Georgia abandonada por su madre. Esta joven vive sometida a la violencia de sus amos hasta que César, un chico de Virginia, le habla de un ferrocarril subterráneo y ambos deciden emprender una arriesgada huida hacia el norte en busca de la ansiada libertad. Una novela en la que se mezclan leyenda y realidad que muestra la crueldad de una esclavitud que empaña la historia estadounidense. Con este libro, además del Pulitzer, obtuvo el National Book Award. Fue el título que le consagró.

Nuestro invitado es un buscador de contextos, sus historias conectan con temas más amplios que de alguna manera explican lo que está ocurriendo. Estados Unidos fue la primera democracia moderna pero nació de la mano de miles de esclavos negros que fueron llevados desde África. Más de dos siglos después la discriminación a los afroamericanos y otras minorías étnicas sigue presente, se ha convertido en algo estructural y va unida a la esencia del país: “Los episodios de brutalidad policial son constantes. Nunca superas el miedo o la conciencia de que ese puede ser el día en que salgas de casa y tu vida cambie. Estás sujeto a fuerzas violentas que no puedes controlar”, explica.

"Los episodios de brutalidad policial son constantes en mi país"

Ganó su segundo Pulitzer con Los chicos de la Nickel (es el primer escritor que recibe el galardón por novelas consecutivas), un relato estremecedor basado en un caso real de un reformatorio en el estado de Florida donde, en 2014, se encontraron los restos de más de 80 jóvenes enterrados en el jardín. Un ejercicio de memoria histórica que le permitió abordar la cuestión de la impunidad. "Cuando me topé con la historia de aquel reformatorio fue en 2014 y había protestas en Missouri. Luego vino lo de George Floyd y nunca nadie ha rendido cuentas. Se podría decir que el libro nace de la impotencia de que nadie dé la cara y todo el mundo se libre".

Whitehead acaba de editar en España El ritmo de Harlem (Random House) y Periscopi), una novela en la que recrea el paisaje criminal del Harlem de la década de 1960. Su protagonista, Ray Carner, es hijo de un miembro de la mafia local y un padre de familia modélico que regenta una tienda de muebles. Carner lleva una vida aparentemente normal en la que intenta alejarse de la delincuencia que su padre le mostró desde niño. Con su segundo hijo en camino necesita conseguir dinero extra y para ello se dedica a la reventa de artículos robados y acaba participando en el robo de un hotel de lujo. Policías corruptos, alcohólicos y gánsteres locales pasan a formar parte de su clientela habitual y Ray se ve obligado a llevar en secreto una doble vida. “Carner representa el muro siempre necesario entre el mundo criminal y el mundo decente”, explica. Después de dos libros tan duros como los anteriores, El ritmo de Harlem es una novela cargada de humor que no deja de mostrarnos la discriminación racial de una época cuyos ecos perviven.

El neoyorquino señala a Toni Morrison como su gran referente pero también creció leyendo a Borges y a García Márquez, con ellos aprendió a interpretar la realidad de otra manera. A sus 54 años, después de tantos libros publicados, cree en el poder mágico de la literatura para cambiar la sociedad. Es optimista. En su discurso del National Book Award recetó ser amables con todos, crear arte y luchar contra el poder. “Son tres de los muchos ingredientes que tenemos para mejorar algunas de las cosas terribles que ocurren”. Confía en que sus hijos conocerán un mundo mejor, hay que pelear por ello, depende de nosotros.

 
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