"Atravesamos juntos un momento difícil": la dolorosa despedida de un carrito de la compra
La periodista argentina Leila Guerriero participa esta semana en Diálogos de Cocina

Un carrito de la compra. / bdspn

Madrid
Cuchillos, platos, libretas... A veces nos encariñamos de los objetos y, como en todo lo relacionado con la comida intervienen un sinfín de utensilios y artefactos, es habitual que, con el tiempo, acaben convirtiéndose en un miembro más de la familia o en un ser inanimado, pero con alma. Cuando la protagonista de la historia es una escritora acostumbrada a convertir la realidad en algo que roza lo literario, ese proceso es, si cabe, más intenso aún.
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Hace un par de años, en una de sus píldoras del A vivir, la periodista y escritora argentina Leila Guerriero le habló a los oyentes de la Cadena SER del carrito de la compra que usó durante la pandemia (y hasta que se rompió). Un carrito del que, contra todo pronóstico, le estaba costando desprenderse: "El viejo continúa donde lo dejé, en el balcón trasero. No está vivo, no es amoroso ni tirano. No tiene carácter. Es un carro. Plástico, tela, metal. Pero pensar en su estructura noble abandonada en un container lleno de desperdicios me resulta insoportable".
Esa historia, que acabó formando parte de la antología de Col&Col que reúne algunos los de los mejores textos gastronómicos del año, quedó inconclusa, así que, aprovechando que Guerriero participa esta semana en el encuentro Diálogos de Cocina, hemos querido saber un poco más sobre el destino de ese armatoste de plástico, tela y metal. ¿Sigue en el balcón de su casa o acabó en la basura?
Sentirse "parte de la vida"
"Me decidí a tirarlo con mucha pena porque ya era inviable seguir conservando un artefacto tan grande y tan visible, pero me dio casi tanta pena como si estuviera abandonando un animal, aunque bueno, eso es algo que jamás haría", apunta desde Buenos Aires en la entrevista concedida a Gastro SER. "Era algo realmente muy querido. Un carro de la compra como cualquiera, pero muy lindo, como de color un poco plateado y con rayas más brillantes y más opacas".
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Para Leila Guerriero, igual que para mucha gente, el carrito de la compra que usó durante la pandemia se convirtió también en una especie de símbolo presente en los momentos en los que, después de muchos días de encierro, se podía salir a "respirar" y a comprar algunas "cosas ricas" que le hacían sentir "parte de la vida y no de toda esa penuria y muerte que nos rodeaba". El carrito, en definitiva, se fue convirtiendo en "un compañero". Casi un objeto con alma.
"El pobre carro volvía repleto a reventar después de pasar por la pescadería, la carnicería, el supermercado y la verdulería, y al pobre un día se le rompió una rueda. Pero la arreglamos y otro día se le rompió el cañito de aluminio, que era muy endeble porque era un carro barato... y lo volvimos a arreglar, así que estaba lleno de cicatrices", detalla Guerriero. "Era un muchacho muy lastimado... Pero un día, ya después de la pandemia, fui al mercado y directamente se desarmó".
"Un significado especial"
A la escritora argentina no le quedó más remedio que comprar otro —"muy lindo, color verde inglés, precioso y muy elegante"— y volver a casa arrastrando el carro viejo para, temporalmente, dejarlo en el balcón. La cuestión es que, cada vez que pensaba en tirarlo a la basura, se le partía el corazón.
"Finalmente, este año decidí llevarlo a un sitio, no tirarlo a la basura, y que fuera de su vida lo que fuera", dice con emoción. "Pero antes de eso, ¡le saqué muchísimas fotos!".

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La reflexión final de Leila Guerriero, de hecho, resume a la perfección lo que mucha otra gente habrá sentido con su propio carrito o con otros objetos que, por lo que sea, han adquirido un significado especial.
"Uno tampoco puede guardar todos los objetos significativos con los que se cruza a lo largo de su vida, y menos una cosa tan grandota", asegura. "Pero sí, yo creo que se había depositado ahí una especie de afecto y que se había forjado un símbolo del compañerismo porque atravesamos juntos un momento difícil de la vida y nos habíamos ayudado mutuamente. Obviamente, no estoy tan loca como para hablarle al carrito, pero lo aprecié mucho".

Carlos G. Cano
Periodista de Barcelona especializado en gastronomía y música. Responsable de 'Gastro SER' y parte del...




