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El castigo extremo y brutal del ejército romano contra los soldados que no estaban a la altura

Craso, uno de los políticos clave en la historia de Roma, logró tener uno de los ejércitos más fieles por haber utilizado este castigo

El castigo extremo y brutal del ejército romano contra los soldados que no estaban a la altura

Madrid

El Imperio Romano hizo historia por múltiples razones, y es que, además de todos los aspectos culturales que hoy día prevalecen, su poder y fortaleza hicieron que su extensión ocupara aproximadamente un 20% del mundo. Para ello, era necesario un ejército acorde. Roma lo tenía, en parte por el nivel de exigencia que imponían, lo que provocó que los encargados de defender el imperio y conquistar nuevos territorios estuvieran más que preparados para todo tipo de desafíos.

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En SER Historia han profundizado en el Imperio Romano y en la figura de Espartaco, el gladiador que dirigió una rebelión contra la República romana y que fue derrotado por el general y político Marco Licinio Craso, quien además aportó disciplina a las legiones romanas con métodos y castigos realmente exigentes.

"Craso hizo algo muy llamativo porque ve que la disciplina de sus legiones no es la adecuada, y por ello restaura el castigo de la decimatio", explicaba Callejo en referencia a un correctivo que en aquel momento ya se consideraba extremo y hacía 400 años que no se utilizaba.

Callejo explicaba que Craso reinstauró este castigo después de perder varias batallas contra Espartaco y pretendió "infundir miedo a su ejército para que, cuando volvieran a pelear contra el gladiador, no hubiera ningún tipo de retroceso y se obtuviera la victoria".

Infundió el miedo entre sus hombres

"Como ve que los soldados anteriores no han estado a la altura, lo que hace es que va eligiendo 500 soldados y de estos hace grupos de 10", contaba Callejo, quien explicaba que estos 10 seleccionados iban pasando el clásico papelito, que en este caso sería una hoja o una cuerda.

Espartaco. El primer rebelde de Roma

El escritor relató que aquel que sacara el papel o la cuerda más corta "era el que se llevaba la paliza mortal; es decir, aquel que eligiera el palito más corto era el elegido". Todo ello totalmente al azar, y era entonces cuando los otros nueve seleccionados "le tenían que dar una paliza, utilizando incluso piedras, hasta matarlo".

Este castigo se imponía así en todos los grupos de 10 que habían salido de los 500 soldados seleccionados, y admitía Callejo que "la decimatio era una de las salvajadas más gordas que podían hacerse", aunque funcionó.

Una muralla que acabó con el ejército de Espartaco

Tras reimponer ese castigo, Craso logró contar con "legiones totalmente fieles a él", ya que los soldados tenían miedo a ser castigados. El político romano consiguió que su ejército construyera "una muralla, un foso al sur de Italia", que pudo medir unos 50 kilómetros.

Una vez construido el muro, Craso dirigió a las tropas de Espartaco hasta allí "para acorralarles. Allí es donde el gladiador intenta negociar con los piratas cilicios para cruzar a Sicilia y crear con su ejército una nación libre de esclavos, pero no lo consiguen".

Los piratas cobraron el dinero pero no les prestaron los barcos, y aunque ingeniosamente Espartaco logró romper el muro con una maniobra de distracción perfecta, Craso, con la ayuda de las legiones de Pompeyo, terminó por derrotarlo.