"Hay 'señoros' que no tienen límite": Meritxell Falgueras denuncia el machismo que sufren las 'Mujeres del vino'
La sumiller denuncia casos de abuso sexual, reflexiona sobre las acusaciones a Julio Iglesias y reivindica a Isabel Mijares como referente

Madrid
Meritxell Falgueras sabe mucho —muchísimo— de vino. Ella suele decir que lleva 130 años hablando del tema porque esa es la antigüedad del Celler de Gelida, el negocio que su familia regenta en Barcelona y en el que ella, de pequeña, jugaba con barbies o hacía los deberes rodeada de Dom Perignon. Una vez, de hecho, pilló a un tipo intentando robar una botella...
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Pero Meritxell Falgueras, ganadora del certamen Nariz de Oro y poseedora de un sinfín de títulos que acreditan sus conocimientos, también lleva muchos años encajando afrentas, burlas y desprecios por ser "hija de" o "mujer de" (ahora, exmujer), además de por cómo viste, cómo habla o de qué color se tiñe el pelo. Un machismo de manual que, ahora mismo, se sigue manifestando en Instagram.
Cuando Meritxell Falueras habla de un vino pueden aparecer metáforas mundanas, mitos de la Grecia clásica y algún que otro personaje de la última serie de HBO. Un estilo peculiar que no suele dejar a nadie indeferente y que ella reivindica con orgullo e ironía: "Si todo el mundo dice que el vino es cultura, ¿por qué solo nos hablan de maridajes con foie?".
Mujeres del vino y acoso sexual
Ahora acaba de publicar su sexto libro, Mujeres del vino (Planeta Gastro, 2025), en el que, además de incluir las principales conclusiones de un estudio que retrata el machismo en el mundo del vino, recopila anécdotas y vivencias de más de 200 viticultoras, enólogas, bodegueras y demás profesionales del sector, incluyendo también las suyas.
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Gastro SER | Madrid Fusión y Meritxell Falgueras
"Un 41% de las Mujeres del Vino han sufrido una situación de acoso, ya sea verbal, psicológica o física. Y por desgracia, yo no soy la excepción. Cuando empecé en el mundo del vino, éramos muy pocas y yo muy joven. Empecé con 18 años, apenas cumplidos, el curso de sumiller. El asqueroso cerdo que era mi profesor, una vaca sagrada del sector, me acompañó en coche después de la presentación de unos cavas muy exclusivos. Paró en el descampado del campo del Barça para enseñarme los travestis y empezó a tocarme las piernas", detalla en el libro. "Cuando lo he contado sin decir quién es, todo el mundo lo ha adivinado. Sí, ese cromañón que está de jurado en ese concurso de tanta repercusión mediática y que hace el comentario de ese vino huele a coño", añade.
Meritxell Falgueras considera difícil que vayamos a ver un #MeToo en el mundo del vino, pero ella ya ha cumplido. "Necesitaba hacer las paces con la niña de 18 años que fui, que venía con mucha ilusión, que confiaba mucho la bondad de la gente. Pero hay señoros que no tienen límites", explica en la entrevista. "Ahora duermo mucho más tranquila".
Mijares, Cannan y el colectivo
La asociación Mujeres del vino nació hace 15 años y Meritxell Falgueras se implicó cuando la bodeguera Anne-Joséphine Cannan, de Clos Figueras, le pidió ayuda con la comunicación. "Ella empezó a ver que las mujeres, como cuidadoras, muchas veces no llegamos a las ferias o a los momentos de después de las cenas, que es donde se hacen los negocios", explica en la entrevista concedida a Gastro SER. "Pero queremos estar en la foto y no por darle una nota de color, sino porque somos grandes profesionales limitadas por un techo de cristal".
Falgueras recibió el encargo en un momento vital de baja autoestima ("mi vida era cocinar pasta en la Toscana") y, gracias a la sororidad, se reencontró consigo misma, impulsando los exitosos showrooms de Mujeres del Vino y los premios Isabel Mijares, entre otros proyectos.
"Isabel Mijares fue nuestra rompetechos y cambió la manera de comunicar el vino. Ya no importaba quién la tiene más larga o quién introducía más tecnicismos. Ella intentaba escribir de vino hablando de emociones y usando metáforas muy potentes. ¡Yo, de pequeña, quería ser Isabel Mijares! Ella, de hecho, tenía algo que no tiene Jancis Robinson, la única mujer respetada internacionalmente como crítica de vinos. Demostró que se puede ser ser profesional siendo simpática y divertida, y esto es precisamente lo que yo quiero porque soy feminista, pero también muy femenina y muy presumida".
Julio Iglesias, como símbolo
Al preguntarle por el impacto que puedan tener las acusaciones de abuso sexual contra Julio Iglesias, Mertixell Falgueras reconoce que "aún no sabemos si es culpable", pero reconoce alegrarse de que "esos tótems intocables —todo el mundo sabe quiénes son— y que también existen en el mundo de la gastronomía o del vino, ya no duerman tan tranquilos" porque, por fin, van a sentir que ya no hay "impunidad".
Julio Iglesias es un símbolo en muchos sentidos, pero algunas historias y canciones le han convertido en una figura relevante —también— en el mundo del vino. "La mítica foto en la que aparece tomando pollo frito con una botella de Chateau Lafite Rothschild impacta muchísimo", asegura.
Sea como sea, el estudio de Mujeres del Vino muestra que aún hay un gran trecho por recorrer. "El 40% de las mujeres que nos dedicamos al mundo del vino lo hacemos por legado familiar y muchas de ellas están en el mundo rural", explica. "Es muy difícil denunciar el machismo cuando no tienes un plan B y, sobre todo, cuando quien lleva la bodega es tu tío, tu primo, tu padre o tu marido".
Micromachismos
Falgueras cuenta en el libro que un 74% de las mujeres han asistido a un evento del sector en el que casi no había ninguna mujer; que el 62% se ha visto tratada de forma diferente por su género en negociaciones o reuniones; que un 54% ha tenido que escuchar comentarios paternalistas; o un 47% ha visto como la interrumpían o la ignoraban.
"Al poder hablar de forma anónima, no imagínate lo que ha salido", explica. "A Mireia Torres le han dicho que no podía entrar en la sala de fermentación si tenía la regla. Sí, sí... Y muchas mujeres no han heredado porque solo heredan los hombres. Eso no se nombra, ¡pero existe!".
La sumiller catalana lamenta que, a día de hoy, le siguen preguntando dónde ha dejado a sus hijos y dice que, cuando sacó su libro sobre bebidas sin alcohol, le trataron "como una bruja". Pero, a continuación, las reivindica con humor: "Muchas de las brujas de la Edad Media no eran brujas, ¡eran enólogas!".
Catando con arrugas
"Si yo fuera un tío y estuviese hablando de fútbol con el vino sería muy molón, pero cuando lo hago desde la cultura, desde la moda o desde las emociones, soy una chochi, una cursi o una superficial", detalla. "Tienes que salir conciliada de casa, pero yo estoy encantada de tener arrugas en el mundo del vino porque ahora se me escucha más".
Meritxell Falgueras, se ha encargado de organizar las actividades paralelas del Barcelona Wine Week Likes The City, recomienda actividades como la visita a la boedega del restaurante Via Veneto o la exposición maridada del Reial Cercle Artístic de Barcelona. Pero, aunque su actual pareja —el escritor Daniel Vázquez Sallés— sea un exalcohólico, también sigue disfrutando del vino.
"He flipado muchísimo con las Canarias y, especialmente, con Tenerife. Después de 25 años escribiendo sobre vino, me encanta encontrar cosas que me despeinen la lengua", explica. "Pero en la Barcelona Wine Week también va a haber una sección muy importante dedicada a low alcohol o no alcohol. ¡A partir de los 40, una de vino y una de agua! Las tintas finas de Ribera del Duero cada vez van más hacia el frescor. Pero también me gustan mucho los light reds o tintos ligeros, rollo pinot, cogiendo la escuela de Borgoña y yéndote para mencías. Pero las garnachas blancas con lías o godellos con madera, the white is the new black, también molan porque, al final, puede que un día hagas un fricandó o unos callos, pero en la vida real comes fuet con pa amb tomàquet viendo Netflix".

Carlos G. Cano
Periodista de Barcelona especializado en gastronomía y música. Responsable de 'Gastro SER' y parte del...




