De '1984' a 2026, lecciones históricas para combatir el fascismo
George Orwell es uno de los protagonistas de la semana, con un documental y una adaptación teatral de '1984' que repasan las lecciones que nos dejó en vida contra el fascismo. Mucho que aprender de la nueva novela de Azahara Palomeque y del nobel húngaro László Krasznahorkai, que nos ha visitado

De '1984' a 2026, lecciones históricas para combatir el fascismo
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
La revolución pasa esta próxima semana por el arte. A partir del 4 de marzo se celebra en Madrid ARCO, la feria internacional de arte contemporáneo. Las galerías españolas han ido a la huelga durante una semana, este pasado mes de febrero, para reclamar un iva cultural reducido. Decenas de galeristas se han encerrado en algunos museos el fin de semana pasado para protestar por ese agravio comparativo. Una reivindicación que no es nueva, pero ha cobrado fuerza en este aniversario de ARCO.
Un aniversario redondo, marcado por esa histórica reclamación, la rebaja del IVA cultural, que nos impide competir en igualdad de condiciones con los países de nuestro entorno, que ya han aplicado la directiva europea que lo recoge. Lo han hecho Francia, Italia, Alemania y Portugal, entre otros. Su IVA cultural se mueve en una horquilla de entre el 5 y el 8%. España todavía no lo ha hecho, sigue en el 21%. Un trato que, dicen las galerías, es discriminatorio y negligente, y que en ferias como ARCO nos deja fuera de juego.

El año pasado, hubo un apagón de unos minutos justo cuando se inauguraba Arco. Un gesto que, quizá, no se entendió del todo. Este año las galerías calentaban motores con un cierre de una semana a principios de febrero, organizados por el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, como medida de presión ante el silencio administrativo. Con el ministerio de Cultura el diálogo es fluido, pero Economía, de quien depende la decisión, no parece estar por la labor.
Hace apenas una semana los galeristas volvieron a organizar otra protesta, también a nivel nacional, un encierro en los cuatro principales museos de arte contemporáneo de España: el Reina Sofía, aquí los vimos encerrados la sala del Gernika, también lo hicieron en el MACBA, el IVAM y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Rebaja del IVA cultural ya, reclamaban, "no es un privilegio, es cultura, es igualdad".
En medio de todo esto va a abrir sus puertas ARCO. Este año celebra su cuadragésimo quinta edición y su lema es 2045: el futuro por ahora. Participan 211 galerías de 30 países, poniendo el acento en la solidez y la diversidad de la escena española, con una mirada al futuro y a las nuevas realidades que nos transforman.
Siguen los programas comisariados, la apuesta por las nuevas galerías y la relación histórica con la escena latinoamericana. El arte es política, y entre los temas que podremos ver, los relacionados con los grandes conflictos que atraviesan la actualidad: raza, migraciones, colonización y feminismo.
Madrid, epicentro del arte contemporáneo
Madrid es epicentro del arte contemporáneo en España. Aprovechando esta feria y sus visitantes, algunos museos han presentado estos días grandes exposiciones, porque ha sido un mes de muchísima actividad. Empezando por la reorganización de los fondos del Museo Reina Sofía. Era uno de los proyectos más ambiciosos de su director, Manuel Segade, que le ha dado la vuelta al relato del museo. Y lo ha hecho comenzando por los últimos 50 años de historia del arte en España, toda la cuarta planta, que ha sido revisada desde una perspectiva de género y de disidencia sexual, y sacando de sus almacenes obras nunca antes expuestas. Ahora, más de la mitad son inéditas.

Es un recorrido que se plantea más accesible y dinámico, no siempre cronológico, que pone en el centro de la experiencia museística al visitante, donde el documento pasa a un segundo plano, y que se sirve del arte para explicar los problemas políticos y sociales del momento.
El Thyssen-Bornemisza también ha presentado una de sus grandes exposiciones de la temporada. La dedicada al artista danés Vilhelm Hammershøi, un gran desconocido en España. Conocido por sus interiores, dicen de él que es el maestro del silencio, que alcanzó gran fama en vida, a finales del XIX, pero la irrupción de las vanguardias y su muerte prematura, le dejaron relegado a un olvido, del que se le está intentando recuperar desde hace unos años.

Y otra propuesta de esas que hay que apuntarse es la gran muestra que cierra el año Chillida, en Contemporánea Condeduque. Artista que siempre buscó ese equilibrio de la naturaleza, la muestra lleva por título Soñar el espacio. Son más de cien obras, entre esculturas, hechas de materiales como el yeso, el alabastro, el hierro forjado, el hormigón armado; y obra sobre papel.

Salimos fuera de Madrid y de España. Nos vamos a Finlancia, a Oulu, una de las dos capitales culturales europeas de 2026. La otra es Trenčín (trenchin), en Eslovaquia. Oulu es una ciudad de unos 200 mil habitantes, moderna y desarrollada, pero desconocida frente a otras zonas del país finlandés. En Oulu ha estado Antonio Martín, conociendo las políticas culturales que están desarrollando y en las que participan españoles. Su lema: "Cambio Climático Cultural", que fusiona el arte sami, tecnología punta y naturaleza ártica.
Azahara Palomeque y todas las lecciones de novelar la vida de sus abuelos
¿Se vivía mejor con Franco? Ya sabemos que no y mucho menos las mujeres. Pero, como parece que hay recordarlo últimamente, este domingo nos acompaña la escritora Azahara Palomeque, que acaba de publicar Pueblo blanco azul, con Cabaret Voltaire.
Son las memorias noveladas de sus abuelos, nacidos durante la dictadura de Primo de Rivera, que saborearon la democracia de la Segunda República, hasta que el franquismo dio un golpe y una guerra y una dictadura les arrebataron derechos y libertades.

Muchas lecciones a extraer de Pueblo blanco azul, para no sorprendernos si un día amanecemos bajo un totalitarismo como el de 1984.
'1984' y otras lecciones de Orwell para combatir al fascismo
La Guerra Civil española es un momento histórico que necesitamos conocer, advierte también el cineasta Raoul Peck, que estrena este fin de semana en cines un documental sobre George Orwell. "La guerra fue un momento dramático para la historia de la izquierda, en el que la izquierda se mata entre sí, cuando la izquierda estalinista estaba a las órdenes de Moscú y masacra a sus propios camaradas", apunta el director haitiano.

"A pesar de los muchos dramas y dolores de ese tiempo, que aún existen hoy en muchas familias españolas, hay esperanza. España pudo reconstruir algo de ese tiempo previo a la guerra. La misma esperanza en que hoy podamos sentarnos juntos y pensar qué país o mundo queremos. Es una lucha que requiere aprender de la historia, de las masacres de la Segunda Guerra Mundial y del fascismo", dice Peck a nuestros compañeros de El Cine en la SER.
Entre las muchas barbaridades del totalitarismo que George Orwell especificaba en su obra distópica 1984, estaba esa idea de que si el líder absoluto, el Hermano mayor o Gran Hermano, como se ha traducido, sostiene que dos más dos son cinco, entonces dos más dos son cinco. «Orwell: 2+2=5» es un documental que analiza la vida y obra del escritor británico, enfocándose en cómo sus advertencias sobre el autoritarismo, la vigilancia masiva y la manipulación de la verdad siguen vigentes hoy. Utiliza imágenes de archivo y reflexiones sobre la neolengua para mostrar el avance del fascismo.
Peck parte de tres principios que rigen el régimen autoritario de 1984: 'la guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es fuerza', para explorar de qué manera estos axiomas permiten diagnosticar la condición o los dejes autoritarios de los gobiernos actuales.
Y al teatro Fernán Gómez de Madrid llega esta semana una nueva adaptación de 1984. Carlos Martínez-Abarca firma la dirección y la adaptación junto a Javier Sánchez-Collado, que en la rueda de prensa de esta semana advertían de que esta obra es más contemporánea que nunca. "La tecnología de control de los ciudadanos, la invasión de la intimidad, el estímulo del odio al diferente, la reescritura de la historia, la manipulación de la realidad, o la neolengua que, desde varios lugares del espectro ideológico, se acuña en unos temas y en otros", repasaba Martínez-Abarca.
"El problema no solo está en el sistema. Por supuesto, hay que evitar que lleguemos a un sistema totalitario, pero el problema está en cómo nos relacionamos, cómo vivimos, cómo pensamos, cómo nos negamos a criticar y descubrir ese carácter totalitario que podemos llevar en nuestras opiniones defendidas a ultranza. El totalitarismo está en nosotros", apuntaba Sánchez-Collado, que sumaba la inteligencia artificial como una nueva amenaza añadida a esta nueva adaptación teatral.

Javier Bermejo es Winston en '1984' en el Fernán Gómez / David Lázaro

Javier Bermejo es Winston en '1984' en el Fernán Gómez / David Lázaro
De Nerón a Hitler, Putin y Orbán
De una democracia ejemplar, adalid de la libertad y los derechos humanos, al menos para Donald Trump, ha llegado esta semana a España László Krasznahorkai. En su primera aparición pública fuera de Hungría tras recibir el Premio Nobel de Literatura, el escritor ha visitado esta semana el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona para repasar una trayectoria de más de tres décadas construyendo una obra radical y premonitoria, a través de la cual defiende la literatura y el arte para sobrevivir y activar la imaginación para combatir la intemperie de nuestro tiempo.
Más información

Galardonado por la Academia sueca por «una obra convincente y visionaria que reafirma el poder del arte», László Krasznahorkai es uno de los escritores más fascinantes de la literatura centroeuropea actual. Definido por Susan Sontag como un «maestro del apocalipsis», Krasznahorkai matiza esta afirmación: "el apocalipsis no es el fin del mundo, es un continuo, es la dinámica de caer y levantarse".
Dice el escritor de 72 años que de joven tenía claro que la única salida era la "revolución radical", como defendía su amigo el cineasta y guionista Béla Tarr, fallecido en enero de este año. Sin embargo, según se hace mayor, Krasznahorkai tiene una visión más "templada o dual" sobre qué debe hacerse con este mundo y con los que lo gobiernan. Nació en una Hungría sometida a un teatro de titiriteros soviéticos, decía, llena de pobreza y represión, pero teníamos cultura. Hoy los húngaros viven en la miseria, no tienen ni presente, ni pasado, ni futuro ni cultura. Solo les queda la dignidad y se la intentan arrebatar.
'El barquer', otra obra sobre la violencia y la muerte en un mundo rebosante de vida
El Teatro Lliure celebra 50 años este 2026 y en cartel ahora El barquer, por Julio Manrique, su director artístico. Es una pieza multipremiada del dramaturgo británico Jez Butterworth, que nos lleva a la Irlanda del Norte de 1981, donde laten conflictos identitarios, anhelos íntimos y colectivos, y el peso de la violencia y de la muerte en un mundo rebosante de vida.
Tres horas de función con diecinueve intérpretes encima del escenario, que van y vienen para contar la historia de la familia Carney, en representación de las familias católicas de Irlanda del Norte durante los años 80 y 90 en la confrontación con el Reino Unido de Margaret Thatcher.
El barquer es una obra inmensa, un espectáculo de generaciones de actores y actrices que van desde los 8 hasta los 80 años. Empieza con la celebración de la cosecha y, a medida que se suceden los actos, va oscureciéndose para pasar de la fiesta a la tragedia.












