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SER Historia: 'El talismán de las Meninas'

Las Meninas es sin duda la obra cumbre de Velázquez. El problema espacial de las figuras y, sobre todo, el enrevesado significado de la obra la convierten, efectivamente, en una de las obras emblemáticas de la pintura universal

Representación de Capricornio en color rojo y de Corona Borealis en amarillo dentro del cuadro Las Meninas

Son muy pocos los que recuerdan que hasta 1978 Las Meninas se exhibía en el Museo del Prado con un espejo delante. Él espectador tenía daba la espalda al enorme lienzo. Con ello no tardaba en verse dentro de la propia escena

El grafitero "El Rojo" nos hace una demostración / El programa de esta semana está dedicado al mundo del Grafiti. Nos acompaña "El Rojo" uno de los grafiteros más conocidos a nivel nacional que nos ha realizado una demostración para que veamos cómo trabaja. Un cuadro que representa a nuestros oyentes, una oreja / GUILLERMO MARQUEZ

No es en absoluto algo casual. El cuadro es una complejísima estructura pictórica, humana y mágica. La interpretación de la obra cumbre del sevillano Diego Velázquez da Silva (1599-1660) ha vuelto loco a más de un crítico. Pablo Picasso se encerró en su estudio de Cannes en 1957 y no salió de él hasta conseguir dar con la clave del cuadro. Y, aun así, tampoco estaba convencido de haberlo conseguido.

En el antiguo Alcázar

Hoy conocemos el lugar exacto en donde fue pintado: un salón de la esquina sureste de la planta baja del antiguo Alcázar de los Austrias de Madrid. A la izquierda vemos a Velázquez ante un lienzo. A la derecha se encuentra la primera menina, María Antonia Sarmiento, que ofrece un búcaro con agua a la Infanta Margarita María de Austria, hija de Felipe IV y Mariana de Austria, representados en el espejo del fondo. Al lado abre una puerta que deja ver a José Nieto, Aposentador de la Reina o Sargatanas. Luego aparece la segunda menina, Isabel de Velasco. Detrás de ella está Marcela de Ulloa, Dama de Compañía de la Infanta, que charla con un hombre, quizás Diego Ruiz de Ancona, albacea del testamento del pintor. En el extremo derecho, bajo la ventana, vemos a la enana Mari Bárbola y al enano Nicolasito de Pertusato quien juguetea con un mastín, León. La estancia estaba decorada con copias de cuadros de Pedro Pablo Rubens y de Jacob Jordaens.

Un talismán doble

En su libro La Magia de las Meninas (Madrid 1978), Ángel del Campo Francés publicó muchos de los secretos de la obra de Velázquez. Según este catedrático, la solución al problema yacía en el empleo de seis espejos, lo que explica la extraña posición en el espacio interior de sus personajes.

El profesor Jacques Lassaigne dio a conocer en su Les Ménines (Lausana 1973) que el cuadro era en realidad una representación mágica y protectora de la constelación Corona Borealis en cuyo centro destacaba la Infanta Margarita. Si unimos el corazón de las figuras reconstruimos esta constelación. Precisamente la estrella más brillante de Corona Borealis, la misma que ocupa la Infanta, se llama curiosamente Margarita.

Del Campo fue más allá y pudo precisar que en Las Meninas la constelación de Capricornio también desempeñaba un marcado papel protector. Efectivamente, si unimos las cabezas de los personajes del cuadro, incluyendo hasta el perro, obtenemos esta constelación cuyo círculo protege a los reyes en el espejo del fondo del salón.

Todos los autores relacionan este hecho como un homenaje de Velázquez a la reina Mariana de Austria. Por la luz existente en el cuadro y a sabiendas de la ubicación del salón en el antiguo Alcázar, se ha podido saber que el cuadro fue pintado poco después de las 17 horas del 23 de diciembre de 1656, fecha del cumpleaños de la reina.

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