Hartos de los franquistas
Por ahora van perdiendo en los tribunales, pero ganando en los púlpitos

Madrid
El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha revocado una singular sentencia de un juez de Pamplona que ordenaba restituir los restos del general golpista José Sanjurjo al monumento a los caídos de la ciudad, del que habían sido exhumados en noviembre de 2016, junto a los del general Emilio Mola. ¡Qué pareja, redios!
El caso es que cuesta sangre, sudor y lágrimas, acabar definitivamente con los enfermizos efluvios de la aberrante dictadura. También los familiares de Franco se resisten a lo obvio, que es llevar los restos de quien tanto daño hizo a una tumba privada, donde puedan llorarle, si así gustan, sus deudos más queridos e incluso los dirigentes de Vox, a los que tanto molesta la Ley de Memoria Histórica, repudio que comparten connotados cargos del PP, como todos sabemos. Vayan pues, a su tumba, envueltos en galanas banderas, recen hasta cansarse, pero dejen de darnos la lata con subterfugios de leguleyos, poniendo piedras en el camino a una más que justa decisión del Gobierno.
Por ahora van perdiendo en los tribunales, pero ganando en los púlpitos, donde la Iglesia persiste -¿es posible que esa actitud obstruccionista ocurra en pleno siglo XXI?- en recordarnos sus muchos y repugnantes lazos con la dictadura franquista. Hace bien el Gobierno en cargarse de razón jurídica, pero en algún momento, y por qué no mañana mismo, debe decir basta.




