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Miércoles, 16 de Octubre de 2019

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El dilema de Sánchez y el cabreo fingido de Vox

Resulta frustrante que tras cuarenta años de democracia los debates no estén bien regulados. Y, sobre todo, que no sean obligatorios en una campaña electoral

La reforma de los delitos sexuales ha eclipsado esta noche el bloque dedicado a la política social dentro del debate a seis celebrado en TVE cuando la cabeza de lista del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, ha cuestionado que todo lo que no sea un sí es un no, tal y como plantea la reforma socialista. La respuesta más contundente a esta afirmación ha llegado de la mano de la número dos de Unidas Podemos por Madrid, Irene Montero, que le ha reprochado que "ponga en duda" cuándo se viola a una mujer. / ()

La Junta Electoral Central irrumpió ayer en la campaña electoral y tumbó el debate a cinco con Vox. La decisión coloca a Pedro Sánchez ante un dilema. Y no es menor: acudir al debate de la televisión pública o de una televisión privada. La polémica saca también los colores a los partidos políticos. La realidad es que la Junta electoral se limita a aplicar la ley, posiblemente una ley obsoleta que nadie ha querido cambiar. Resulta frustrante que tras cuarenta años de democracia los debates no estén bien regulados. Y, sobre todo, que no sean obligatorios en una campaña electoral.

Pendientes del debate a cuatro, ayer hubo debate a seis, en el que tampoco estuvo Vox. Su ausencia es importante para el PSOE, porque les coloca como el único foco contra el que disparar. Y a ello se dedicaron sin complejos Ciudadanos y PP. El debate a seis dejó dos conclusiones. La primera, que los números dos de los partidos mantienen el nivel de crispación tan alto como sus líderes. La segunda, que no hace falta que esté Vox en un debate para escuchar algunos de sus argumentos.

Abascal se queja de que su partido sea excluido de los debates, pero sus candidatos en muchas provincias se niegan a ir a los debates.

Santiago Abascal lamentó ayer en un tuit que algunos no saben qué hacer para excluir a su partido de los debates. O para incluir, dijo, a sus socios separatistas y golpistas. Así fueron literalmente sus palabras.

El asunto tiene su enjundia. Este partido está rechazando su participación en casi todos los debates a los que se les invita a sus candidatos en cada provincia. Lo está haciendo sin complejos en Andalucía, donde algunos rechazan hasta las entrevistas de campaña. Para ellos, quizás, la mejor campaña es posiblemente no participar en los debates, por lo que posiblemente estemos en un cabreo más fingido que real.

Ayer fue un día relevante para la campaña electoral por otros asuntos.

Dos misterios se revelaron: el programa de Ciudadanos y el motivo por el que Unidas Podemos no despega en las encuestas. Ciudadanos ya tiene programa. Y eso en sí mismo es una noticia. Ha dado tantos bandazos ideológicos el partido de Albert Rivera en los últimos meses que el programa no terminaba de salir de la imprenta de tantas correcciones. Ayer lo hicieron público y volvió a ser el debate territorial en Cataluña la medida de todas las cosas: Ciudadanos quiere un 155 de inmediato y un plan para tener un mayor control de los Mossos.

El segundo misterio revelado es por qué Unidas Podemos no despega en las encuestas. Y la explicación no la dio ayer cualquiera, sino su propio líder, Pablo Iglesias. Todas las encuestas conocidas, dijo Iglesias, se han hecho en los días que él estaba de baja por paternidad y desde entonces han ocurrido muchas cosas. Hay que tener mucha consideración sobre uno mismo para defender este argumento. Habrá que esperar este domingo para conocer los últimos sondeos y descubrir la incidencia que ya tiene en los porcentajes ese hecho tan trascendental: que Iglesias hace unos días que volvió.

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