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Jueves, 20 de Febrero de 2020

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España vacía

Un joven ganadero de Zamora adiestra mastines para sobrevivir al lobo

En La Ventana hablamos con Fernando Rodríguez Tábara, un ganadero de 21 años en la 'España Vaciada' que protagoniza la portada de El País Semanal este domingo

Tiene 110 vacas, 11 mastines y 6 cachorros. Uno de ellos bautizado como Puigdemont porque 'de pequeño se fugaba aunque siempre volvía'. Lo que Fernando ve con la normalidad de una práctica tradicional en las montañas zamoranas, comienza a ponerse como ejemplo de convivencia sostenible y control de daños en el mundo rural. Una suerte de antídoto natural -el mastín- para evitar los ataques del lobo y proteger a las reses.

Es la historia que este domingo lleva a su portada El País Semanal con un reportaje de Pablo de Llano y fotografías de Diego Sánchez y Borja Larrondo y que este jueves hemos compartido en La Ventana charlando con su protagonista, aprovechando un pequeño descanso en su jornada de trabajo. 

'Yo de pequeño quería ser veterinario o forestal, algo relacionado con el campo porque no quería perder mis raíces', cuenta Fernando. Así que tras acabar sus estudios de Técnico en Agricultura Ecológica en Zamora lo tuvo claro y volvió a su aldea, Cerdillo de Sanabria para hacerse cargo de la explotación familiar. 

'Empezamos con una cachorra de mastín y ahora tengo ya 17 ejemplares. Los lobos rehúyen enfrentarse al mastín si pueden evitarlo. Es una actividad histórica en la zona que se retoma ahora porque si no no podemos sobrevivir los ganaderos al ataque del lobo'. Fernando respeta al lobo: 'un regulador natural del hábitat' y no lo ve como un enemigo al que aniquilar si puede mantenerlo a raya con sus mastines de 70 kilos. 

Trabajar con mastines lleva tiempo, esfuerzo y dinero. Hay que adiestrarlos desde cachorros para acostumbrarlos a los terneros y que no los abandonen después en campo abierto. Fernando tiene ahora mastines capaces de acompañar a las vacas cuando están pariendo crías, uno de los momentos más vulnerables ante los ataques de los lobos. 'Sólo entre alimentar a los perros y los seguros de responsabilidad civil que tengo que suscribir se van unos 7.000 euros al año', explica. 

Por ahora la ganadería le da para cubrir gastos aunque no renuncia a tener planes, siempre eso sí, en su pueblo donde ahora viven apenas seis personas, entre ellos sus padres y su tía. Le gustaría abrir una granja-escuela para enseñar sus técnicas de ganadería y adiestramiento de mastines y cree que el interés por el lobo puede potenciar un turismo sostenible beneficioso para la comarca. 

De momento, y aunque sabe que va a contracorriente, él es feliz con sus vacas, sus perros y Puigdemont. 

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