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Woody Allen, Scorsese y cinco películas de estreno online para ver

Las memorias de Woody Allen y una nueva publicación sobre la influencia de Scorsese en el cine español son parte de las recomendaciones de la semana. A plataformas llegan 'Judy', la película por la que Renée Zellweger ganó el Óscar, y los últimos trabajos de Terrence Malick y Todd Haynes

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Renée Zellgewer fue la flamante ganadora del Oscar gracias a su papel de Judy Garland en Judy, biopic que ya está disponible en plataformas. También llega al streaming la última película de Terrence Malick, Vida oculta, una defensa de la integridad en tiempos de neofascismos con el tono poético y filosófico del director. Y además de estrenos, hay libros de cine, analizamos las memorias de Woody Allen a través de su cine y comentamos una nueva publicación sobre Scorsese, que rastrea la influencia del director de Taxi Driver en los y las cineastas españolas. En cine clásico vamos a cantarle cumpleaños feliz a Clint Eastwood, 90 años tiene una de las leyendas vivas del cine de Hollywood. Y en televisión, hay estrenos como Space Force o La que se avecina, pero también asistimos a un casting online, el que realizan las directoras Yolanda Serrano y Eva Leira.

  • Estrenos de cine: de 02:00 a 30:00 minutos
  • Estrenos de series: de 30:00 a 60:00 minutos
  • Sucedió una Noche: de 60:00 a 85:00 minutos

Las memorias de Woody Allen

A propósito de nada, la biografía del director neoyorkino se ha publicado en España, al tiempo que su última película, Día de lluvia en Nueva York, es una de las más vistas en Estados Unidos estas semanas en streaming tras quedarse sin distribución en cines. 400 páginas que combinan sus anécdotas de la infancia, su desnudez como cineasta, sus filias y fobias y todas y cada una de sus relaciones amorosas. En este ensayo, como en sus películas, las más brillantes y las más mediocres, siempre hay algo interesante, vivo y chispeante en lo que cuenta Allen. Pero irremediablemente, todo se traduce a un capítulo. El capítulo. Donde cuenta su relación con Mia Farrow, que duró más de 12 años. La conoció durante la preparación de Zelig, su incursión en la comedia documental. Ella le escribió una carta como fan suya. Después se encontraría en fiestas y eventos, hasta que comenzaron a salir. Dice que siempre vio cosas raras en la relación. "Banderas rojas" las llama. Por ejemplo, tenía tres hijos biológicos y cuatro adoptados.

Sobre el presunto caso de abuso sexual a la hija de la actriz, Dylan Farrow, explica lo siguiente: “Nunca le puse un dedo encima a Dylan, nunca le hice nada que pudiera interpretarse erróneamente como un abuso […]. Mientras Mia había salido de compras, después de explicarles a todos que Dylan tenía que ser vigilada cuidadosamente, todos los niños y las niñeras estaban en el salón viendo la televisión, una habitación llena de gente. No había asiento para mí, así que me senté en el suelo y recliné mi cabeza hacia atrás en el sofá en el regazo de Dylan por un momento. No le hice nada inapropiado”

Todos sus líos sexuales cubren los recuerdos dedicados a su cine y a su cinefilia. Wood Allen cuenta cómo levantó sus primeras películas, como conoció a sus mitos. Hitchcock, Bergman, Fellini, Groucho, Chaplin... Con el director sueco hablaba por teléfono: "compartíamos los mismos miedos sobre dónde poner la cámara, y eso que Bergman es el mejor cineasta de la Historia”. Con Fellini también conversó por teléfono: “Me llamó a mi hotel en Roma desde una cabina telefónica cruzando la calle", relata. Conocido por sus ausencias en las galas de premios, Woody Allen reitera lo que ha contado otras veces, también en esta entrevista en la SER. "Estaba tocando el clarinete, cuando gané los Oscar por Annie Hall, concretamente Jackass Blues, de King Olive. Pero si no hubiera tenido concierto, tampoco habría ido. No me gustan los premios. No creo que lo artístico deba entrar en competición”

Scorsese, la influencia de un director revolucionario

Rodrigo Cortés descubrió a Martin Scorsese en una proyección de El color del dinero en Salamanca. El director español se quedó fascinado frente a la pantalla. No había experimentado nada igual. “Sentía en la piel que eso era cine en su forma más pura, cine como bala —plástica y cinética— irreproducible en ninguna otra disciplina: planos en colisión, actores estallando, la pantalla sacudida con la fuerza de mil terremotos, la cámara como estilográfica y espada, la violencia exterior como expresión de la interior, hecha discurso catártico, resonante, transformador. Nadie hasta entonces había obviado mis ojos para inocularme sus historias directamente en el flujo sanguíneo”, describe en el prólogo de ‘Maestro Scorsese: retrato de un cineasta americano’, editado por Libros Cúpula.

Para varias generaciones de directores de todo el mundo, el director neoyorkino es el máximo referente. El hombre que ha marcado el cine de los últimos cincuenta años. “Si algo aprendí de Scorsese es que el qué es el cómo y que el cómo es el qué. Son indistinguibles y su forma, lejos de ser envoltura vacía, se convertía en la esencia máxima de la energía explosiva de sus personajes, que esos planos en colisión eran también la energía retenida por estos personajes a punto de estallar en cualquier momento a la vez que la propia pantalla estallaba. Conseguía precisamente transmitirme la temática y hacer forma y fondo absolutamente indistinguibles”, analiza en conversación con El Cine en la SER.

Pau Gómez, licenciado en Periodismo y doctor en cine, coordina este libro en el que más de 20 directores españoles comentan y analizan las seis décadas de una de las figuras más importantes de la historia del cine. La filmografía de Scorsese es un reflejo del entorno en el que se crió, el barrio de Little Italy, poblado de personajes que sueñan con ser alguien en la vida, delincuentes de medio pelo, mafiosos, matones y algunos triunfadores sepultados por su propio éxito. El director es uno de los grandes cronistas de la otra América, la que el llamado sueño americano les dio la espalda. “Normalmente nos han vendido la idea del sueño americano como algo idílico, maravilloso, que solo puede tener lugar en Estados Unidos, que es la tierra de las oportunidades. En el caso de Scorsese, su abuelo es el que llega a Nueva York procedente de Italia con la idea de cumplir el sueño americano. No se produjo, ni para su abuelo ni para toda la gente que vivía en Little Italy. Luego vino su padre, que nació en Estados Unidos, pero tampoco lo consiguió y se dedicó toda su vida a planchar pantalones. Y luego el propio Scorsese, que jamás pensó que pudiera cumplir el sueño americano porque vivía el ambiente de frustración de su padre y su abuelo. Lo consiguió de manera totalmente involuntaria. Era un niño enfermizo que se refugiaba en los cines para huir del frío de Nueva York y de los matones del barrio. Ahí encontró su pasión y empezó a forjar su leyenda”, explica.

Judy (Rupert Goold)

En el invierno de 1969 Judy Garland actuó durante cinco semanas en la sala The Talk of The Town de Londres. Judy llegó a la capital británica completamente rota, con la voz deteriorada. Incapaz de cantar por los nervios. Estaba prácticamente arruinada y su salud era muy frágil. A sus problemas con el alcohol se unía su adicción a las pastillas que tomaba desde que era niña, cuando trabajaba a las órdenes de Louis B. Mayer en la Metro rodando El Mago de Oz. Pastillas que la mantenían despierta o que intentaban romper su insomnio crónico.

Además, Judy mantenía una agria disputa con su tercer marido, el empresario Sidney Luft, por la custodia de sus hijos, Lorna y Joseph. En Londres se casó con el que fue su último marido, el empresario Micky Deans, con el que vivió un breve periodo de felicidad. En Judy, la película, vemos estos últimos meses de vida de la actriz. El film está inspirado en el musical teatral End of The Rainbow, pero ha contado también con el asesoramiento y los testimonios de la que fue la ayudante de Judy Garland durante esas semanas, Rosalyn Wilder. La película ha sido dirigida por el escritor y realizador Rupert Goold que ha querido mostrar el juguete roto en el que se convirtió Judy Garland después de ser una estrella infantil. Judy odiaba Hollywood y nunca quiso que sus hijos siguieran sus pasos.

Renée Zellweger era desde niña muy fan de Judy Garland, pero desconocía totalmente cómo fueron de duros los últimos meses de su vida. Ella misma canta las canciones más conocidas del repertorio de la estrella. Más que imitar, llega a la esencia del mito. Nos muestra a una mujer frágil y desesperada. El film se convierte en un retrato sobre su decadencia, aunque sin ser demasiado crítico con el mundo del cine que contribuyó tanto a su esplendor como a su posterior caída. Un papel por el que la actriz conseguió el Oscar, el segundo de su carrera. En el largometraje también se apunta cómo Judy Garland se convirtió en un icono gay y esta canción, la mítica Over The Rainbow de El mago de Oz, en un himno para todos aquellos que se sienten marginados, diferentes y que desean encontrar su paz interior. Judy Garland murió en Londres el 22 de junio de 1969, pocos meses después de que terminaran sus actuaciones, por una sobredosis de barbitúricos. Tenía tan solo 47 años.

  • Disponible en: Movistar y Filmin en alquiler

Aguas oscuras (Todd Haynes)

Los personajes de Aguas oscuras se parecen a esos personajes del pintor Edward Hopper, uno de los artistas que mejor ha retratado a la América Profunda. Por eso, Todd Haynes, recurre a su estética para mostrar cómo toda una población fue abandonada a su suerte en un lugar recóndito de Cincinnati. El director de Lejos del cielo, I’m not there o Carol, se ha embarcado en un thriller judicial y social, que recuerda a las películas de Pakula, pero que tiene una mirada tremendamente actual.

Inspirada en una historia real, que descubrió en la prensa el propio actor protagonista, Mark Ruffalo, cuenta el caso que conecta un número creciente de muertes inexplicables con una de las corporaciones más grandes del mundo por la contaminación química de las aguas, que afectó a miles de personas. Lo que empieza como un problema local acaba siendo una gran negligencia y un proceso de corrupción y de envenenamiento masivo, a través de un componente, el teflón, presente en muchos objetos que consumimos en todo el mundo. La globalización de la corrupción.

El cine americano está lleno de héroes anónimos. Individuos normales y corrientes que luchan contra el sistema, sin querer destruirlo. La historia de David contra Goliat la hemos visto en películas como Michael Clayton o Erin Brokovich. Hay varias diferencias entre ambas historias. El héroe viene del sistema, pero no está solo. Aunque parezca un trabajo en soledad, tiene a su lado a su familia, a su esposa, Anne Hathaway, al pueblo afectado que decide denunciar a esta empresa llamada DuPont y a sus compañeros abogados, como Tim Robbins. Es por tanto, un cambio en el paradigma del individualismo americano.

La elección del tono, gris y frío, evidencia la desesperanza como motor ante un protagonista que choca una y otra vez con el poder. Mark Ruffalo es el protagonista y el verdadero artífice de la película. Leyó un artículo del New York Times Magazine sobre la hazaña de este abogado llamado Rob Billot y decidió que había que contarlo en el cine. Los productores de Spotlight se lanzaron y ficharon al director.

  • Disponible en: Filmin y Movistar en alquiler

Vida oculta (Terrence Malick)

Obedecer es un acto político. Lo sabe Terrence Malick, el cineasta menos narrativo de cuántos existen en Hollywood, que vuelve a la Segunda Guerra Mundial después de su canto pacifista en La delgada línea roja. Lo hace en Vida oculta, una película que pasó por el Festival de Cannes y que recoge el estilo poético y reflexivo de El árbol de la vida, pero que habla de uno de los temas más actuales: cómo la intolerancia y la persecución al diferente emergen. Nadie sabe cómo es, ni cómo habla ni si es simpático o arisco, porque Terrence Malick sólo habla con sus películas. El director nunca ha dado una entrevista, ni una rueda de prensa, y son pocas las instantáneas que circulan con su cara. Acudió a Cannes, pero no a la rueda de prensa, dejó la explicación en manos de sus actores. August Diehl y Valerie Pachner, que explicaban como el hecho de no plantarse a la extrema derecha es ser cómplice.

Tres horas ha necesitado el norteamericano para contar cómo una sociedad se repliega ante el bien o ante el mal, según le convenga. Malick crea una película bella y luminosa en medio de una de las historias más horrendas de la Segunda Guerra Mundial. Una historia real, por desgracia, de hombres que hacen el bien sin ser importantes, como reza al final la cita de George Elliot. Un granjero austriaco, perdidamente enamorado de su mujer y sus hijas, decide no colaborar con el régimen nazi. No se alista y no hace el saludo nazi a los soldados que pasean por la pequeña aldea montañosa en la que viven. Eso le genera el rechazo y el odio de todos los vecinos. Nadie quiere verse señalado. Su valentía y su rechazo al mal, es una traición para los vecinos.

Malick es experto en utilizar la cámara, sus movimientos y la pantalla para expresar sus dudas filosóficas y morales. Estudió filosofía y publicó varios ensayos sobre Heidegger, el filósofo alemán que empatizó con el nazismo y aclamó a Hitler. Sin embargo, su película parece más kantiana, en el sentido de que defiende la idea de pensar por uno mismo, de modo independiente y sin prejuicios, y ponerse en el lugar de los demás. No hay juicio al estoicismo y el empeño de un personaje obcecado con hacer el bien, con la duda sobre Dios y la religión siempre presente. Vida oculta es una película bella y su director se recrea en los trabajos de los granjeros y campesinos, en la historia de amor, en los juegos de los niños y en los rostros de los vecinos de ese pueblo con la música de James Newton Howard y con la fotografía espléndida de Jörg Widmer.

Son las escenas en esa especie de microcosmos, que representa a la Alemania de aquel periodo, las más interesantes. En ellas, Malick descubre cómo la extrema derecha y el discurso del odio logra imponerse. Hay algo de la banalidad del mal, que describía la alumna de Heidegger, Hannah Arendt, durante el juicio al funcionario nazi Eichmann. Tanto Arendt como los filósofos clásicos, Platón y Sócrates, defendían que es mejor sufrir una injusticia que padecerla y, que además, es preferible ser castigado por cometer una mala acción que salir impune de ella. Ese es el protagonista que presenta Malick, un socrático dispuesto a todo por no cometer un crimen.

Mientras, todos esos vecinos y vecinas que escupen al pasar o miran mal a la familia protagonista, no se consideran culpables del mal colectivo que fue el Holocausto, aunque con su apoyo y su silencio contribuyeran a él. Malick lo sabe y abre aquí una reflexión sobre las consecuencias de los mandatos y la rebelión. Una rebelión pacífica o estática si se quiere, pero rebelión, al fin y al cabo, contra las órdenes de Hitler. La obra es redonda, bella y muy inteligente, toda una lección para aquellos que en los tiempos de Le Pen, Vox, Trump, Bolsonaro, siguen mirando para otro lado.

  • Disponible en: Movistar y Filmin en alquiler

Mi vida con Amanda (Mikhaël Hers)

Tiene el cine francés una especial sensibilidad para poner imágenes al dolor sin dramatismo ni grandilocuencia. Es el caso de Mi vida con Amanda, un drama naturalista y luminoso sobre la pérdida y la reconstrucción. Dice Mikhaël Hers que quería filmar el París de hoy y capturar algo de la fragilidad y la violencia de nuestro tiempo. Esa vulnerabilidad que hemos constatado en esta pandemia y que en los últimos 20 años también hemos padecido por los ataques terroristas. El 11-S, el 11-M o el ataque de Bataclan, cada ciudad tiene marcada una tragedia… Pero al director francés le interesa el después.

Mi vida con Amanda es la historia de una niña de siete años que vive con su madre soltera, una profesora alegre que le dedica todo el tiempo a su hija y que a veces necesita la ayuda de su hermano. David es un veinteañero solitario y soñador, que se gana la vida como jardinero y gestionando los pisos en alquiler de un edificio.

Su vida tranquila, libre de compromisos, cambia cuando unos terroristas atacan un parque lleno de gente. Su hermana fallece y él se tiene que hacer cargo de Amanda. Vincent Lacoste, que estuvo nominado al César por este papel, imprime ternura y candidez a este joven aturdido que se ve obligado a gestionar las consecuencias de la tragedia.

La paternidad por accidente reordena su vida y la de Amanda. Ambos enfrentan ese vacío sin las herramientas emocionales de la edad y emprenden un viaje de aprendizaje y autoconocimiento sin caer en el sentimentalismo. La calidez y la franqueza de esta relación, ambos personajes construyen un microcosmos muy especial en pantalla, conforman un drama ligero y emotivo, un relato que sortea el duelo con un acercamiento luminoso a las vidas tras la barbarie terrorista.

  •  Disponible en: Filmin, Movistar, Rakuten, Orange y Vodafone

1985 (Yen Tan)

Una de las últimas joyas del cine indie estadounidense. Yen Tan narra en un intenso blanco y negro la historia de un joven que aún no ha salido del armario y debe regresar a su pueblo natal en Texas junto a su conservadora familia. Carga en su mochila con una tragedia indescriptible que le ha ocurrido en Nueva York. Adrian logra conectar de nuevo con su hermano y con su amiga de la infancia, mientras busca la manera de explicar a sus devotos padres lo que le ha ocurrido.

  • Disponible en: Filmin

Otras recomendaciones

  • La saga Sharknado. Fue una serie de películas de terror que lo petó en el verano de 2013. Para muchos considerada la peor saga de la historia del cine, para otros, una genialidad. Sharknado tiene tiburones, tornados, sangre, un guión lleno de giros y, también, bastantes lecturas políticas. Disponible en: HBO.
  • Terminator: Destino oscuro. La última entrega que ha reunido a Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton. Y es que Sara Connor vuelve para defender al nuevo cyborg. Disponible en: Movistar.
  • El árbol de la sangre. El estreno español de la semana en plataformas es la última película de Julio Medem. Úrsula Cordero, Najwa Nimri y Álvaro Cervantes protagonizaron esta rocambolesca historia sobre las raíces y la fatalidad. Disponible en: Netflix
  • Valor de ley. Un western de los Coen con Jeff Bridges, Matt Damon y Josh Brolin. 10 nominaciones tuvo la película en los Oscar de 2010, con uno de los mejores finales de los últimos tiempos. Disponible en: HBO
  • Secretos de Estado. Un thriller conspiranoico con Keira Knightley. Basado en hechos reales, cuenta el proceso judicial al que se vio sometida una traductora que filtró un mail donde se obligaba a funcionarios de la ONU a apoyar la guerra de IRAK. Disponible en: Amazon Prime Video.

Recomendaciones 'clásicas'

  • La noche del cazador (Charles Laughton) - TCM y Filmin
  • El paciente inglés (Anthony Minghella)- HBO, Sky y Amazon.
  • No es país para viejos (hermanos Coen) - Amazon y Netflix
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