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Qué fue de... 'Uli' Stielike

El que fuera el último fichaje de Santiago Bernabéu, es ahora el entrenador del F.C. Sion suizo

Dejó un gran recuerdo en la afición del Madrid, a pesar de haber empezado mal porque se lesionó y recién pudo empezar en la quinta fecha. Fue el último fichaje de Santiago Bernabéu

Entrega, pundonor, extraordinaria calidad, polivalencia, combatividad en el terreno de juego...así podríamos definir a Stielike. El alemán que se ganó el cariño de toda la afición madridista gracias a su amor a este club y profesionalidad

Uli Stielike nació el 15 de noviembre de 1954 en Ketsch (Alemania). Como muchos niños se pasaba las horas en las calles de su ciudad junto a sus amigos dándole patadas al balón. No tardó mucho en destacar por su calidad y ya a una edad temprana fueron muchos clubes alemanes los que quisieron tener al jugador entre sus filas.

Comienzos en su ciudad natal

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Sin embargo, el primero que se hizo con los servicios del jugador fue el equipo de su ciudad, el Sp Vgg, por el que fichó en 1960. Allí fue donde se forjó como el futbolista que más tarde lo ganaría todo, o casi todo, con el Borussia Mönchengladbach y el Real Madrid.

Tras 13 en el club, Hennes Weisweler, para quien no había pasado desapercibido ese mediocentro de gran corpulencia, le lleva consigo al Borussia Mönchengladbach.

Con su nuevo equipo, Stielike se proclamó tres veces campeón, de forma consecutiva, de la Bundesliga alemana (1975, 1976, 1977), consiguió una Copa de Alemania (1973) y una Copa de la UEFA (1975).

Su gran quehacer en el Borussia, tanto como centrocampista, posición el que jugaba habitualmente, como de líbero, le valieron para ganarse el respeto de muchos equipos de toda Europa.

Santiago Bernabéu hace su último fichaje

Impecable colocación en el centro del campo, gozaba de una gran calidad. Todo esto, unido al pundonor que demostraba en el terreno de juego, hicieron que Santiago Bernabéu, por aquél entonces presidente de uno de los clubes más importantes del Mundo, el Real Madrid, le llamará para que jugase en su equipo.

Un equipo que se caracterizaba por la garra y la entrega en cada partido jugado, algo que iba en consonancia con el nuevo fichaje blanco. En el Real Madrid coincide con jugadores como José Antonio Camacho, Pirri, Juanito y Santillana.

Sus comienzos en el equipo no fueron fáciles, sino más bien todo lo contrario. Muchos cambios se llevaron a cabo en Chamartín. Para empezar, el entrenador balcánico Miljan Miljanic fue relevado de su puesto, pero quizás el golpe más duro para el alemán fue que aquél que había luchado tanto por su contratación, se encontraba hospitalizado a causa de la enfermedad que más tarde le llevaría a la muerte, Santiago Bernabéu.

Todo esto, sumado a su mala suerte inicial en la que cayó lesionado y estuvo apartado del equipo los cinco primeros partidos, hicieron que Stielike no comenzara con buen pie su andadura en la capital de España.

Sin embargo, el gran potencial que había demostrado en Alemanía pronto se hizo patente en Madrid. 'Ulie' regresó al terreno de juego haciéndose con la titularidad en el equipo madridista. Y los éxitos poco tardaron en llegar.

Años de Gloria

En su primer año como jugador blanco, consiguió el título de Liga, además de convertirse en el segundo máximo goleador (anotó 13 goles) del equipo por detrás de uno de los mejores rematadores de cabeza que el fútbol mundial ha conocido, Carlos Santillana.

Los años posteriores fueron muy similares en cuanto a la cosecha de títulos y triunfos. El Real Madrid, por aquél entonces, era el dueño y señor de la Liga española. El centrocampista se hizo con tres Ligas más y una Copa de España (1980). Sin embargo, ese equipo que lo había logrado todo en nuestro país y que se había ganado la admiración de propios y extraños gracias al pundonor de sus jugadores y la calidad que destilaban de sus botas, no conseguía hacerse con el título europeo tan ansiado en Chamartín.

Así los Juanito, Stielike, Camacho, y Santilla, entre otros, creían tocar con la punta de sus dedos la gloria cuando se clasificaron para la final de la Copa de Europa disputada en París ante el Liverpool.

Sin embargo, el sueño que tantos veían ahora con sus propios ojos, se desvanecía tras un gol de los ingleses.

La maldición de los 80

Tras la fatídica noche de París, el equipo no conseguía alzar el vuelo de nuevo. Llegan malos tiempos para la afición madridista, que se ve reflejada en el último partido de la temporada 1980/81. El Madrid pierde la Liga en último suspiro a favor de la Real Sociedad.

El siguiente año llega una nueva decepción: de nuevo el título de Liga se esfuma, camino a San Sebastián. Pero no se puede calificar de una temporada nula, ya que el equipo blanco cosechó la Copa de España.

En la temporada 1982/83 todo parecía cambiar. El Real Madrid, con Alfredo Di Stéfano en el banquillo, se clasificaba para cuatro finales, además de la disputa hasta el último momento del título liguero. Sin embargo, de nuevo la suerte le fue esquiva, y lo único que consiguió fue ser subcampeón de todos los títulos a las que aspiraba.

Adiós a la casa blanca

Con la llegada de Ramón Mendoza a la presidencia y los necesarios cambios, en 1985 y tras ocho temporadas en el club, decide poner punto y final se marcha al Neuchâtel suizo. Se marcha dejando un gran recuerdo en los aficionados madridistas que nunca olvidarán su entrega en el campo y su amor a los colores del club que tantos domingos demostró en el Santiago Bernabéu.

En Suiza reedita los éxitos que ya había consiguió con sus anteriores equipos hasta que en 1988, decide colgar las botas tras cosechar su última Liga.

Vuelta al fútbol como entrenador

Tras retirarse del fútbol, decide trabajar en la empresa tabaquera de sus suegros, al oeste de Alemania, pero pronto se dio cuenta de que su amor por el fútbol era demasiado grande como para dejarlo todo atrás.

Así se sacó el carnet de entrenador. Comenzó su nuevo puesto en Suiza, selección de la que se hizo cargo en 1989 y en la que permaneció hasta 1991. Tras dejar el puesto de seleccionador, se marchó al Neuchâtel (1992-1993), más tarde al Waldhof Mannheim (equipo de la Segunda División alemana que dirigió en la campaña 1994-1995) y posteriormente regresó a nuestro país, concretamente al sur, para entrenar al Almería, que por aquél entonces militaba en la Segunda División española.

Tras dos meses de malos resultados, el club andaluz decide cederle. Tras dejar nuestro país, pasa a formar parte del cuerpo técnico de la Federación Alemana de Fútbol, siendo ayudante del seleccionador nacional Erich Ribbeck (1998-2000). En los años posteriores se convierte en el seleccionador sub-20 y más tarde, en el año 2003, se hace cargo de la selección sub-21.

Su experiencia como seleccionador le vale para que la selección de Costa de Marfil le llame para contar con sus servicios en 2006, de cara al Mundial.

Sin embargo, la suerte no le sonríe al alemán. A pocos días de que comience la Copa de áfrica, en 2008, se ve obligado a dejar su puesto temporalmente debido a que su hijo ha entrado en coma, que finalmente fallece.

Stielike, un jugador de pundonor y extraordinaria calidad, al que muchos aún recuerdan sus tardes en el Santiago Bernabéu.

 
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