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Indie y pulpo 'a feira' en San Simón

Los británicos Wire, cabezas del cartel (secreto) del SinSal 2014, hacen saltar al público del festival celebrado este sábado en una isla de la ría de Vigo

Colin Newman, cantante y guitarrista de Wire, saluda al público al acabar su concierto en SinSal 2014. /

Sábado, 11 de la mañana. Cientos de personas hacen cola en el puerto de Vigo. Derio explica que es la tercera vez que embarca rumbo al Sinsal SON Estrella Galicia. Añade que "está muy bien, por la música y por el ambiente", y que confía mucho en los programadores. Noemí, otra de las personas de la fila, reconoce que "la sensación de misterio es un poco rara". Y a Natalia, que es brasileña aunque trabaja en Madrid, le encanta lo de que sea sorpresa. Ninguno de ellos sabe a qué grupos va a ver pero han pagado entre 45 y 50 euros por una jornada de conciertos. Se suben al barco y, nada más pisar la isla de San Simón, descubren que el cartel incluye a Wire, Jacco Gardner, Chelsea Wolf o Blam de Lam. "Me corto un brazo a que nadie conoce al 95 % de los grupos", dice otra de las asistentes. "Pero da igual. La gente viene por la experiencia".

Los responsables del festival, al que la Cadena SER ha acudido invitada, pueden presumir de haber sido los primeros en traer a Alt-J a España, y también de haber propiciado los directos de Múm (2004), Dirty Projectors (2008) o Joanna Newsom (2011), entre muchos otros, así que su solvencia como prescriptores está más que demostrada.

Los canarios Bel Bee Bee fueron los primeros en subirse al escenario para presentar las canciones de su flamante disco Still Unstirred, en el que brillan temas como A tu rareza o Strays Sculpture. Atmósferas con base electrónica y notable tendencia al in crecendo que, por momentos, sonaron a Russian Red tras un cursillo intensivo de nuevas tendencias londinenses.

El público cruzó el puente de piedra para desplazarse al otro lado de la isla, que en su día fue usada como cárcel u hospital de leprosos, y allí descubrió la mezcla de rock guitarrero e instrumentos ancestrales que proponen los coreanos Jambinai. Una combinación muy particular que, de parecerse a algo, se parece a los islandeses Sigur Rós. La sensación del Sinsal 2014.

Pulpo, empanada, hamburguesas... y bastante cerveza, claro. Mientras la mayoría de los 700 asistentes (algunos, con sus hijos) comía de pícnic en la isla, otros descubrieron que el gallego Apenino estaba tocando su ukelele en el cementerio.

Pero el siguiente concierto oficial fue el de la californiana Chelsea Wolfe, a quien le tocó lidiar con un sol tan propio de las cuatro de la tarde como incómodo para alguien que rinde culto a la oscuridad gótica. Su último disco, no en vano, se llama Pain Is Beauty [el dolor es belleza].

Las composiciones de Chelsea Wolfe han seducido a buena parte de la crítica musical de EE UU e incluso a HBO (Feral Love forma parte de la banda sonora de la cuarta temporada de la serie Juego de Tronos). En el Sinsal, a pesar de que parecían haberse equivocado de fiesta de disfraces, también causaron buena impresión.

El contrapunto al descenso a las tinieblas llegó con los autralianos Ginger & The Ghost, quienes llenaron el escenario de color. Les bastaron un par de disfraces, unos cuantos sonidos pregrabados y una voz muy juguetona, entre EMA y The Dø, para poner a bailar a un público que, hasta entonces, había preferido ver todos los conciertos sin despegarse del suelo.

Los holandeses Jacco Gardner, como el resto de bandas del Sinsal, se mostraron encantados de tocar antes las preciosas vistas que ofrece la isla de San Simón. Canciones como Clear The Air o Puppets Dangling cayeron como una gota de agua en el desierto, quizás porque sus modos sesenteros con un toque de psicodelia les resultan familiares a todo aquel al que haya escuchado a Love o Beach Boys.

La segunda propuesta nacional del día corrió a cargo de los jienenses Blam de Lam, una banda casi novel formada por músicos contemporáneos a Los Planetas, Nacho Vegas o Mercromina, que tiene el mérito (y el defecto) de sonar un poco a todos ellos y, cuando se animan, también a El Columpio Asesino.

El dúo argentino Frikstailers le puso banda sonora a los primeros instantes del atardecer pero buena parte del público estaba pensando ya en el encuentro cara a cara con Wire, un grupo nacido en las raíces del punk británico (publicaron su primer disco, Pink Flag, en 1977) que ha inspirado a estrellas posteriores de la talla de REM o Sonic Youth, por citar solo a dos ejemplos.

Después de hacer saltar a los valientes de las 10 primeras filas, Colin Newman reconoció que el de la isla de San Simón había sido un gran concierto, y con la adrenalina a tope pero las baterías a punto de agotarse, la gente pudo echar un último baile junto al embarcadero.

El Sinsal es el único festival de España al que solo se puede llegar en barco y, por lo tanto, también el único del que solo te puedes ir después de navegar (literalmente) un rato. Una experiencia de esas que hacen verano. En este caso, además, con buenas vistas y pulpo a feira.

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Cadena SER

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