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Lunes, 14 de Octubre de 2019

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"El problema del 3%" estalla 10 años después

Tres jueces acumulan indicios de la financiación ilegal de CiU que Maragall denunció en 2005

Pasqual Maragall se dirige a la oposición en el Parlament el 24 de febrero de 2005 /

El 24 de febrero de 2005 retumbó en las paredes del salón de plenos del parlamento catalán la denuncia que disparó desde su tribuna de presidente de la Generalitat Pasqual Maragall al corazón de Artur Mas, el líder de CiU que tras 23 años de hegemonía nacionalista en el Gobierno autónomo había pasado a la oposición. Fueron siete palabras envenenadas contra una etapa pasada de la historia reciente de Cataluña: "Su problema se llama 3%".

Maragall había llegado al Gobierno tras un pacto a tres bandas con ERC e ICV a finales de 2003. Su estreno fue complicado. Tras un año de mandato, las obras del túnel de la línea 5, adjudicadas por el Ejecutivo anterior, provocaron una tragedia sin víctimas. El derrumbe en el túnel a su paso por El Carmel dejó a decenas de familias a la intemperie y la sensación de que sólo un milagro había evitado la tragedia. Cuando la oposición de CiU le afeó lo ocurrido en un pleno monográfico celebrado en la cámara autonómica, Maragall estalló.

Antes de su ataque de supuesta sinceridad, el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal, intentó explicar que habían detectado malas prácticas —corrupción— en la empresa pública GISA, que se encargaba de la adjudicación de obras públicas de la Generalitat de Cataluña: "Existe una enmarañada toma de decisiones, ineficaz estructura interna y un círculo vicioso de la externalización, concentración de adjudicaciones en unas pocas empresas y subcontratación".

El portavoz de CiU replicó que el nuevo Gobierno había roto el círculo de confianza entre GISA, sus técnicos y las constructoras. Y el consejero Nadal contraatacó: "Quizás hemos roto otra clase de círculo".

Artur Mas exigió a Pascual Maragall explicaciones, y el presidente socialista se las dio:

— Pasqual Maragall: "Ustedes se han picado, se sienten culpables, se sienten señalados por una acusación que nadie les ha lanzado. La historia les pasará factura".

— Diputados de CiU: "Artur Mas ha ganado las elecciones".

— Artur Mas: "Usted tiene la piel muy fina. El orgullo lleno y el amor propio hinchado. No le hemos hecho ninguna acusación personal".

— Maragall: "Ustedes tienen un problema, que se llama 3%".

Mas reventó y echó un órdago para salir del apuro: "Sabe que nuestro grupo estaba dispuesto a colaborar, a hacer cosas conjuntamente con ustedes, pero ahora mismo acaba de mandar esta legislatura a hacer puñetas".

La amenaza velada cayó en el Gobierno catalán como una bomba. Todos entendieron que Mas no apoyaría la reforma del Estatuto que Maragall había puesto en marcha, y el presidente socialista dio un paso atrás: "Accedo a su demanda porque Cataluña tiene ante sí cosas muy importantes que hacer y quiero que se cumplan".

El Gobierno catalán no quiso o no pudo probar ese problema del 3%. Diez años después, tres jueces investigan y acumulan decenas de evidencias del pago de comisiones ilegales a cambio de contratos públicos por parte de ejecutivos catalanes de CiU. El caso Palau, el caso Petrum o el caso Pujol Ferrusola ponen contra las cuerdas una época de hegemonía nacionalista en las instituciones catalanas.

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