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Sábado, 25 de Enero de 2020

Otras localidades

¿Y si los consumidores europeos se organizaran como una colmena?

La web ¡La Colmena Que Dice Sí!, con 600.000 usuarios repartidos por Europa, conecta a productores locales con consumidores que apuestan por la comida ecológica y de proximidad

Una vez a la semana, los productores se acercan a las colmenas para entregar sus productos directamente a los consumidores. /

Los grupos de consumo existen desde hace años. Suelen estar formados por amigos, vecinos o conocidos que se ponen de acuerdo para comprarle verduras a un agricultor y que, una vez reciben el pedido, se reparten los productos y las tareas. La empresa ¡La Colmena Que Dice Sí! propone algo parecido, pero más cómodo.

"Solo hay que registrarse en la web y poner dónde vives para ver qué colmena tienes cerca. Entonces te sale una lista de productores con información de cómo trabajan y qué venden. Haces un pedido, pagas por Internet y luego vas a recogerlo", explica Verónica Jorge, una violinista profesional que, después de un tiempo comprando en la colmena de Lavapiés, se ha animado a montar una en su propio barrio.

Verónica Jorge y Nacho López. / C. G. CANO

La Ruche Que Dit Oui! se creó en Francia en 2011 y, tres años después, llegó a España con sendas colmenas en Madrid y Barcelona. Ahora las hay también en León, Granada, Valencia, Palma de Mallorca, Valladolid... En total, más de 800 colmenas en toda Europa, con 600.000 personas registradas (14.000 de ellas, en España).

"La principal diferencia entre los grupos de consumo y La Colmena es, sobre todo, el grado de compromiso. Aquí solo compras cuando quieres y basta con que vengas a recoger tu pedido", explica Anna García, responsable de Comunicación de la plataforma. "Al público de las colmenas le mueven principios similares, pero es más inicial".

La comodidad tiene un precio, claro. El productor se lleva un 83 % de la ventas y el 17 % restante se lo reparten a partes iguales el administrador de la colmena y la plataforma estatal, que en España cuenta con siete trabajadores y se ocupa de la promoción y el mantenimiento de la web.

Ir a por un pedido de la colmena no es como esperar en la cola del supermercado... / ¡LCQDS!

Verónica Jorge conoció La Colmena en el local de una asociación a la que iba a su "peque" y que, justamente ese día, acogía una jornada de puertas abiertas. "Probé los productos, hablé con la gente, me llevé un queso riquísimo y acabé haciendo un pedido", explica con entusiasmo. "Pensé que era una iniciativa muy chuli y me enamoré de la movida".

Durante varios meses ha comprado ahí la carne, el pan, los lácteos, la fruta y la verdura, con un gasto medio semanal de unos 40 euros: "A no ser que seas muy rico, es una cuestión de prioridades. ¿Prefieres comprarte unos zapatos de Gucci o buenos tomates y buena carne? Yo prefiero gastármelo en comida. Me educaron así".

Pero Verónica Jorge ha optado por dar un paso más y convertirse en abeja reina. Su colmena se reúne en la terraza de un restaurante cada miércoles por la tarde, pero ella explica que en otros barrios se queda en iglesias, guarderías o locales en los que se dan clases de yoga.

"No me metí en esto para ganar dinero", explica. "Si me queda algo para unas cañas, ¡fenomenal! Pero esto lo hago por placer. Me gusta la alimentación y me gusta conocer a gente".

Beatriz Rivas, de Vegaia.

De momento no le está yendo mal porque, a dos semanas de arrancar, se han apuntado ya 65 personas del barrio, y todas ellas podrán comprar pan del 180 Obrador, quesos de la Vega de San Martín, frutas y verduras de Vega Fértil o El Huertecito, Carne de Miraflores o vino de la Bodega Ecológica Luis Saavedra.

También el paté de verduras o las madalenas de Vegaia, una pequeña empresa de alimentación vegana que convierte la verdura de temporada en productos gourmet como el paté de puerros con almendra o el de brócoli con avellana. "Vendo salud, conciencia y alquimia", bromea Beatriz Rivas. Ella, además de elaborar patés, administra una colmena en su pueblo: Alpedrete.

Nacho López también lleva tiempo acudiendo a colmenas porque, aunque estudió ingeniería, ha acabado dedicándose a cultivar la huerta en Velilla de San Antonio (Madrid). Tomate, pimientos, lechugas... "Lo que corresponda según la temporada", dice. Y los martes reparte en la colmena de San Sebastián de los Reyes; los miércoles, en la de Torrelodones; y los jueves, en dos de Madrid capital.

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