Últimas noticias Hemeroteca

Martes, 10 de Diciembre de 2019

Otras localidades

La sombra de la censura franquista es alargada

Novelas de escritores como Hemingway o Ian Fleming que fueron censuradas durante la dictadura, mantienen las enmiendas y las omisiones en las reediciones publicadas en democracia. El profesor Jordi Cornella ha localizado al menos una veintena de obras tras una exhaustiva investigación

Franco murió en 1975. Tres años después, la censura fue abolida de manera formal. Pero sus efectos aún perduran no sólo en el imaginario colectivo: la censura aún se puede rastrear en libros que han sido editados en plena democracia y que incluso se pueden encontrar en los estantes de las librerías y de las tiendas digitales.

Lo sabe Jordi Cornella, profesor de español y de estudios hispánicos en la Universidad de Glasgow, quien ha dedicado tiempo y esfuerzo a descubrir ejemplos de la censura franquista que sufrieron obras de escritores extranjeros, traducidos al español. Por ejemplo, novelas de Ira Lewin, James Baldwin, Ernest Hemingway, Muriel Spark y hasta al menos una entrega de las aventuras de James Bond imaginada por Ian Fleming.

La censura obligaba a suprimir toda referencia a Franco en las novelas extranjeras y, por ello, las traducciones de “Otro país”, novela de James Baldwin y de la obra de Hemingway “Al otro lado del río y entre los árboles” tuvieron que salir a la venta sin mención directa alguna al dictador. Y así se ha mantenido en las ediciones españolas posteriores. En el caso de la novela de Baldwin en la única disponible, realizada por la editorial Versal en 1984. Y en el de la obra de Hemingway en más de 10 ediciones diferentes del grupo Planeta, la última publicada por Seix Barral en 2002.

Más detalles descubiertos por la minuciosidad del trabajo del investigador: en la novela de Hemingway, el lenguaje fue suavizado para evitar lo que se consideraba soez. Y en la de Baldwin se suprimió una gran cantidad de fragmentos para evitar que se viera como homosexual la relación entre dos hombres. Esto se produjo durante la dictadura franquista. Y esto sigue siendo en la actualidad.

En “La semilla del diablo”, obra de Ira Lewin reeditada más de 20 veces en versión censurada por editoriales como Grijalbo y Ediciones B (incluso en la electrónica de 2011), se eliminan algunos fragmentos en los que, por un lado, se pone en duda la santidad del Papa e incluso se le acusa de malgastar en ropajes y joyas y, por otro, un personaje exalta a Satán.

“Operación Trueno”, una entrega de las aventuras de James Bond que vio la luz en 1961, el autor no se cortaba ni ahorraba imágenes eróticas para describir la visión de un bikini y los pechos de una de las conquistas del agente secreto, al borde de “perder el dominio de sí mismo”. Esa descripción prohibida por el franquismo sigue aún ausente hasta en la versión española de Ediciones B de 2011. Y también en la última versión electrónica.

No es la única entrega censurada que se conoce de la serie de James Bond. Jordi Cornella asegura que también lo han sido títulos como “Desde Rusia con amor” o “Dr No”.

La censura franquista permanece en la actualidad y podría extenderse a otros ejemplos aún no estudiados en profundidad. Podría ser el caso de la traducción de la novela de George Orwell “Burmese Days”, que en España ha sido editada como “La Marca”. Esta obra habría pasado a dominio público ya que fue publicada en versión original en 1934.

La larga sombre de esa censura alcanza lo estrambótico en “Ve y dilo en la montaña”, de James Baldwin, obra traducida en la que se suprimen referencias sexuales directas. En 2001 se ponía a la venta dentro de la colección Biblioteca Universal del Círculo de Lectores, un proyecto considerado de interés cultural y educativo por la Unesco. O al menos, eso dice el tomo que ha estudiado Jordi Cornella y que coordinó un muy conocido crítico literario. La colección estaba dirigida por Carlos Fuentes.

El trabajo de investigación de Cornella obliga a repensar las razones por las que las ediciones más recientes de todos estos libros (y de otros muchos que ha estudiado) han llegado mutiladas por la censura franquista hasta bien entrada la democracia.

Resulta revelador descubrir que casi todas las versiones en español de las novelas son ediciones de traducciones realizadas antes de la muerte de Franco. Y una primera conclusión a la que se podría llegar, a la vista de los fragmentos, palabras y expresiones eliminadas, es que las editoriales no revisaron las versiones originales en inglés al hacer nuevas ediciones. Quizás porque no estaban dispuestas a pagar nuevas traducciones. Quizás por dejadez. Quizás porque los derechos de esos libros incluían también las respectivas traducciones anteriores a la muerte de Franco. Quizás por otros motivos que las editoriales no han llegado a comentar.

El profesor Jordi Cornella pone el dedo en la llaga al recordar que la convención de Berna sobre los derechos de autor establece que las obras no se pueden mutilar, modificar o sufrir cualquier acción que distorsione la obra final.

En todo caso, estos episodios de censura demuestran que la sombre del franquismo todavía es alargada. También en la literatura.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?