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La vida de una familia un año después de que le tocaran 7 décimos del Gordo

  • Nunca les había tocado nada y, entre todos, sumaron casi 2.250.000 euros de premio
  • "Uno de mis hermanos estaba en el notario comprando una casa durante el sorteo", recuerdan

Luis se hizo este selfie el día del sorteo del año pasado para mandárselo a los amigos por WhatsApp /

El Gordo del Sorteo de la Lotería de Navidad 2018 ya está aquí (sigue en directo el sorteo), y por eso, por lo que pueda pasar, es importante echar la vista atrás... y soñar. Como cada 22 de diciembre, Luis se fue al trabajo con un papel donde tenía apuntado todos los décimos que jugaba a la Lotería de Navidad. “Alguien en la oficina mencionó que había caído algo en Málaga y miré la chuleta con la desgana de saber que la gente de Madrid me echaría en cara estar aquí y no llevar décimos premiados”, recuerda, pero esa vez fue distinto. Al meter un número en un buscador online, salía como premiado. “No sabía cuánto jugábamos, si era compartido, si era una participación o qué, así que con una sensación muy rara en el cuerpo, llamé a mi mujer, también preparado para que me dijera que la chuleta estaba mal escrita o algo”. La conversación fue algo así:

- Luis: Hola, ¿me puedes decir si llevamos el 71198?

- María: Sí

- Luis: ¿¿¿En serio??? María, nos ha tocado.

- María: Venga, Luis, déjate de coñas, todos los años igual.

- Luis: María, te lo juro por la niña.

- María: ¡Pero qué dices! ¡Que nos ha tocado!

- Luis: EL JODIDO GORDO, MARÍA

- María: Pero Luis, ¡que tenemos 7 décimos de ese número entre tu familia y la mía!

- Luis: No te muevas, voy para allá.

Tras colgar el teléfono, Luis se fue del trabajo "escopetado" hacia su casa. Por el camino iba haciendo cuentas: entre toda la familia sumaban unos 2.250.000 euros de premio. El resto del día lo pasó en una sucursal bancaria donde depositó los décimos. “No se podían cobrar aún y no los quería dejar en casa o llevar conmigo, porque ese mismo día comenzábamos las vacaciones de Navidad y nos íbamos de viaje”, rememora.

La conversación con la promesa del viaje / .

María compró un décimo en su trabajo y, como todos los años, ofreció a las dos familias -la propia y la política- si querían ese número de la administración de lotería de la calle Mármoles, en Málaga. Al final, le encargaron cinco décimos. Bueno, seis, porque a última hora su suegro le dijo que comprara uno más. Como muestra una conversación de WhatsApp que todavía conservan, prometió que, si tocaba, se irían todos al Caribe: “Somos una familia muy grande, con muchos niños, y mi padre cumplió con creces. Al final nos fuimos a Marruecos todos juntos, lo pasamos genial y estuvimos juntos, que nos encanta. Lo elegimos por cercanía y facilidad para movernos con tanto niño”, explica Luis.

Tanto la familia de Luis como la de María son numerosas. No todos los hermanos compraron ese décimo aunque lo celebraron igual. Uno de ellos, que sí jugaba ese número, estaba firmando la compra de su casa durante el sorteo: “No canceló la firma pero salió del notario más a gusto que un arbusto y luego se llevó a todos sus amigos a un privado de Pachá”, cuentan. Otro hermano se compró una lancha para su lugar de veraneo pero reconocen que tampoco ha habido grandes extravagancias: “Varios nos hemos juntado para invertir una parte del premio en temas inmobiliarios”.

Nunca antes les había tocado nada, “ni una tómbola de feria”, y cuentan con que es probable que no se vuelva a repetir. Un año después, siguen con sus trabajos y sus vidas de antes pero algo ha cambiado: “Sobre todo, la tranquilidad de tener un desahogo. Un premio así no te retira ni mucho menos, pero bien administrado te facilita la vida enormemente”.

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