Últimas noticias Hemeroteca

Visitan por primera vez la misteriosa isla que desconcierta a la NASA

La isla surgió de la nada hace cuatro años

La NASA muestra cómo se formó la isla. / NASA

En enero de 2015, la NASA revelaba en su página web que la erupción de un volcán submarino situado en el Reino de Tonga había provocado el nacimiento de una pequeña isla. Todo ello gracias a las cenizas derivadas de la erupción que había tenido lugar apenas unas semanas atrás, que se asentaron dando lugar a una nueva isla con una cumbre de 120 metros.

Tras analizar la superficie de la misma a través de satélites, los científicos apenas le dieron unos meses de vida. Sin embargo, cuatro años más tarde, el islote conocido por los locales como Hunga Tonga-Hunga Ha'apai (nombre combinado de las islas vecinas) continúa a flote. Por esa misma razón, una expedición científica ha viajado por primera vez a esta isla para analizar sus características.

La isla resultó no ser como esperaban

Según explica el investigador Dan Slayback a través de un blog de la NASA, el objetivo principal de la expedición era crear un modelo 3D de la isla tanto en forma como en volumen a medida que cambia con el tiempo. Todo ello para comprender cómo consigue ser tan resistente a la erosión del océano. Sin embargo, al llegar a la misma, los investigadores descubrieron que la isla era completamente diferente a lo que creían.

Tal y como relata Slayback, las observaciones satelitales parecían mostrar que en su lado sur tenía playas poco profundas donde podían atracar con facilidad. Sin embargo, al llegar allí, las calas resultaron ser demasiado empinadas y las olas demasiado grandes para adentrarse en la misma con facilidad. Por esa misma razón tuvieron que trazar una nueva ruta que les permitiera llegar a Hunga Tonga-Hunga Ha'apai.

La arcilla que desconcierta a la NASA

Tras llegar a la isla, los investigadores se encontraron con un terreno atípico caracterizado por una especie de gravilla negra que les hacía daño en los pies, tal y como explica Slayback: "Casi todos llevábamos sandalias y era muy doloroso cuando las piedras se metían bajo la planta de los pies". A pesar de ello, continuaron su travesía para conocer más acerca de la isla.

Después de caminar sobre la superficie de la isla, los investigadores quedaron sorprendidos con una especie de arcilla, de color claro y pegajoso, que salía del cono volcánico: "Es muy pegajoso. Cuando lo vimos no sabíamos lo que era y su origen aún me desconcierta. Porque no se trata de ceniza volcánica".

El futuro de Hunga Tonga-Hunga Ha'apai y su relación con Marte

Pero no solo eso. Los investigadores también pudieron observar que la vegetación había comenzado a echar raíces sobre el istmo y que se había convertido en el nuevo hogar para cientos de aves marinas e incluso para una lechuza, que se dejó ver por los exploradores durante su expedición. No obstante, los investigadores explican que la isla se está erosionando por la lluvia mucho más rápido de lo que habían imaginado, por lo que no parece ser un hogar para estos animales de cara a un futuro no muy lejano.

La vegetación ha comenzado a crecer en la isla. / Dan Slayback

Tras finalizar la expedición y recoger las muestras necesarias, el equipo de investigadores volvió al Centro de vuelo espacial Goddard, donde los investigadores están procesando los datos y desarrollando un modelo 3D más realista de la isla. Todo ello con el objetivo de averiguar el volumen de la misma, su cantidad de ceniza, y el material volcánico que brotó del respiradero.

Según explica el equipo de investigación, los nuevos datos sobre esta isla podrían ayudar a recopilar información para los estudios sobre la historia del agua en Marte y la posibilidad de existencia de vida en el planeta rojo: "Podríamos utilizar esta nueva isla y su evolución como una forma de comprobar si alguno de los cráteres de Marte representaba un entorno oceánico o un entorno de lago efímero".

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?