Miércoles, 02 de Diciembre de 2020

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Juicio al Procés

Rajoy imita a Soraya pero convence menos

La declaración de Mariano Rajoy ha estado salpicada de lucidez y de despiste, aunque no se ha apartado de lo que expresaba pocos minutos antes su vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración en el Supremo.

El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su declaración en el Supremo. / Senyal Tribunal Suprem (ACN)

Han sido, las de Rajoy y Santamaría, unas declaraciones muy similares, pero más resolutivas por el tono y la intensidad, incluso sarcásticas, por parte de la número dos del gobierno popular. Pero los conceptos que ambos han expresado al tribunal giraban entorno a las mismas ideas: no era posible el diálogo porque los interlocutores estaban empeñados en cumplir su propósito a sabiendas de que no estaba amparado por la ley. "No se puede dialogar con quien quiere liquidar la soberanía nacional" , aseguró Rajoy.

Las preguntas de los abogados de la acusación buscan la justificación de la violencia y Rajoy conformó sus respuestas a esta necesidad porque aseguró en muchos momentos que se trataba de una situación excepcional que obligó al gobierno a aplicar el 155, con el "cesábamos un gobierno", matizó "pero manteníamos la Generalitat".

En este punto concreto, ni Rajoy ni Sáenz de Santamaría han visto justificable que se aplicaran otras medidas complementarias como las del artículo 116 de la Constitución que regula los estados de excepción y sitio porque la aplicación del 155 era "mucho más operativo" y también "más justo", porque el segundo comporta reducir los derechos fundamentales de las personas y se trataba de no perjudicar a los ciudadanos de Cataluña sino a sus dirigentes". Una cuestión básica para las defensas porque demostraría que la violencia no fue contemplada como algo unido al proceso independentista ya que el gobierno no vio necesario aplicar el estado de excepción.

En cuanto al seguimiento de los días donde se produjeron los hechos violentos, Rajoy defendió que la alteración se debió a que las autoridades no cumplieron con su deber y lamentó las imágenes de violencia contra los ciudadanos. Sin embargo, tanto Rajoy como Soraya coinciden en que si no se hubiera llamado a la gente a un referéndum ilegal, utilizándolas como "murallas nadie hubiese tenido que ver las lesiones que tuvieron algunas personas y miembros de las fuerzas y cuerpos de Seguridad. Eso es lo importante".

El operativo policial de esos días parecía no interesar a los dos dirigentes dado que ninguno recordaba quien estaba al mando, ni como se trasmitían las órdenes para la intervención. Rajoy matizó que él se encargaba de la dirección política del asunto y su equipo del resto.

Si hubo o no diálogo para mediar en el conflicto no ha sido uno de los momentos más elocuentes de Rajoy que reconoció que hablaba con todo el mundo pero no si se trataba de la ruptura de la soberanía"Sobre el referéndum nunca hubo nada de qué hablar. Desde la primera reunión con Artur Mas dejé patente con meridiana claridad que en ningún caso el presidente del Gobierno de España iba a liquidar la soberanía nacional saltándose la Constitución", se "liquidó la legalidad vigente" y ante eso "ningún presidente puede mirar para otro lado".

Después de una hora y 45 minutos el expresidente parecía mucho más espeso en sus contestaciones y la prueba testifical no dio para más.

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