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Lunes, 01 de Junio de 2020

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Revelación secretos

Angustia, estigma y ansiedad: lo que sufren víctimas como Verónica

Un joven ha sido condenado en Madrid por colgar fotos sexuales de su ex en Tuenti para "perjudicarla y humillarla"

Los tribunales españoles dictaron 57 sentencias condenatorias en 2018 por revelación de secretos a través de las TICs

Difusión Vídeo Íntimo

Getty Images

Era octubre de 2013 y dos jóvenes mantenían relaciones sexuales en el baño de una discoteca de un polígono de Castellón. Lo que no sabían era que estaban siendo grabadas desde el baño de al lado, con el vídeo circulando poco después sin control por WhatsApp. El autor del vídeo fue condenado en firme a tres años y medio de cárcel y ellas, según la sentencia, padecieron ansiedad, angustia y se sintieron estigmatizadas por saber si las imágenes iban a seguir rebotando de teléfono en teléfono indefinidamente. 

Son las consecuencias que sufren las víctimas de este tipo de filtraciones en casos sentenciados en España a lo largo del último año y medio, con sus exparejas o con desconocidos condenados por revelación de secretos. Los últimos casos han sido en Madrid, con un joven multado con 540 euros por abrir un perfil en Tuenti con fotos de su ex desnuda, y en la localidad turolense de Vivel del Río Martín: 740 euros de multa por colgar una foto íntima de una mujer en el Facebook de este municipio de menos de ochenta habitantes. 

Las sentencias describen cómo la incertidumbre de no conocer el alcance real de la difusión de estas imágenes íntimas tiene consecuencias directas sobre la víctima. Una mujer, por ejemplo, sufrió una "crisis nerviosa, que la hizo recaer en la terapia por depresión mayor y ansiedad por la que estaba siendo tratada" cuando supo que su exmarido y su antigua suegra estaban difundiendo imágenes suyas de "alto contenido erótico".

En estos casos, cuando el culpable es o ha sido pareja de la víctima y obtuvo las imágenes de forma voluntaria, los jueces son claros: eso no les da derecho a difundir las imágenes íntimas. Hace un año, la Audiencia de Almería confirmó seis meses de prisión a un hombre que grabó a una mujer mientras le practicaba una felación y, enfadado por no querer ella seguir con sus relaciones enseñó el vídeo a un compañero de trabajo de ambos: entendieron los jueces que "esta vulneración de la intimidad es grave, porque la conducta del acusado se ha dirigido a revelar un aspecto muy íntimo de la denunciante, realizando una determinada práctica sexual quien consintió la grabación del acto para que quedara en la esfera de ambos, no para revelarlo a terceros o difundirlo".

Más de 50 condenas

El artículo 197.7 fue introducido en el Código Penal en 2015 y condena a quien difunde imágenes íntimas obtenidas con consentimiento, estableciendo condenas más altas si el autor de la filtración es o ha sido pareja de la víctima. Según los datos de la Fiscalía en 2018 los tribunales españoles dictaron 57 condenas por revelación de secretos a través de las tecnologías de la información, con más de 400 procedimientos judiciales incoados.

La última memoria de la Fiscalía, relativa a los datos del año 2017, apunta a que en un principio sólo incurre en responsabilidad penal quien obtiene el vídeo e "inicia la cadena de difusión consciente de que carece de autorización para ello", dejando la puerta abierta a que los que siguen la cadena sean condenados también por un delito contra la integridad moral si la difusión "menoscaba gravemente la integridad moral"de la víctima.

Falsos perfiles sexuales

La difusión y manipulación de la intimidad tiene muchas formas de materializarse en las nuevas tecnologías. Cada año los tribunales españoles dictan, por ejemplo, decenas de sentencias relacionadas con hombres que crean perfiles falsos en páginas de contactos con las identidades de sus exparejas. El pasado mes de septiembre resumíamos aquí algunos casos en los que las víctimas recibían decenas de llamadas indeseadas de contenido sexual con consecuencias en su salud: estrés, ansiedad y medio.

Así relataba una de las víctimas de estos casos, después de que un conocido suyo pusiera su cara y su teléfono en un reclamo sexual en Milanuncios.com: "Sentí humillación, me sentí sucia", teniendo que recibir tratamiento. Otra mujer, que padeció una situación parecida en Burgos, llegó a recibir visitas en su casa solicitando relaciones sexuales después de que su ex - condenado a un año de cárcel - le abriera un perfil falso en Badoo.  

"Al final lo verá todo el insti"

Otra ramificación delictiva trata la extorsión sexual o 'sextorsión': conseguir que la víctima siga manteniendo contactos sexuales presenciales o telemáticos bajo amenaza de difundir vídeos o fotografías de carácter íntimo. A finales de 2016, por ejemplo, el Tribunal Supremo condenó a un joven por amenazar a una compañera de clase con difundir un supuesto vídeo de una felación que le había hecho si no accedía a seguir manteniendo encuentros sexuales con él: "Al final lo verá todo el insti, se lo voy a enseñar a tus amigas", le dijo. 

La 'sextorsión' ha sido abordada ampliamente por el alto tribunal, también en casos en los que el condenado consigue que la víctima siga manteniendo comunicaciones sexuales con él a través de internet. En esos casos, si una víctima accede por ejemplo a seguir grabándose en vídeo masturbándose con tal de que el extorsionador no difunda imágenes íntimas, se considerará no sólo que se ha vulnerado su intimidad sino también que ha existido un abuso o una agresión sexual.

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