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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Un campamento expulsa el primer día a una niña con necesidades especiales

Las madres de sus compañeras de habitación se habían quejado porque "no querían que Inés estuviera en la habitación con sus hijas". El campamento sólo ofrecía dos opciones: o que la niña durmiera con una monitora el resto del campamento o que se fuera

Inés tiene 11 años, entiende y habla perfectamente pero tarda un poco más que el resto en procesar la información, por eso, si se le habla muy rápido, a veces se pierde. Basta con volver a repetirle las cosas para que siga una conversación sin problemas. Va a un colegio de Madrid con otros niños con necesidades educativas especiales donde tiene materias adaptadas y, desde hace un par de años, pasa 15 días de verano en algún campamento.

Este año sus padres pensaron que era buena idea que fuera a un campamento donde aprendiera inglés: "La primera interesada en que Inés no vaya a un sitio donde no va a ser viable soy yo, por eso fui en persona y conté cómo es Inés con detalle. Me dijeron desde el minuto uno que no había ningún problema, que era todo mediante juegos y actividades, y que lo iba a pasar fenomenal e iba a ir aprendiendo y soltándose", explica Carolina Gómez, la madre de Inés.

Inés tiene 11 años y todos los veranos va de campamento / CADENA SER

La niña llegó al campamento el pasado viernes a mediodía y, a las 11 de la noche, su madre recibió una llamada de la monitora que le contaba que "las madres se estaban quejando porque no querían que Inés esté en la habitación con sus hijas". Carolina no entendía nada porque precisamente, antes de subirse al autobús, le había insistido a esa misma monitora de que "bajo ningún concepto de antemano le informase al resto de niñas de las características de Inés porque la iban a etiquetar de entrada y no iba a tener la opción de que las demás vieran que ella ríe, baila y cuenta como el resto".

La monitora no cumplió

La monitora reconoció a la madre de Inés que no había cumplido la petición expresa que ésta le había hecho sólo horas antes: "Conforme entró a la habitación dijo 'chicas, vuestra compañera tiene una discapacidad, así que espero que me echéis una mano para cuidarla'". Las otras dos niñas que compartían cuarto con Inés se conocían de antes y querían estar solas. Tras escuchar las palabras de la monitora llamaron a sus padres para quejarse y éstos, a su vez, al campamento: "Decían que sus hijas están en un colegio de integración, que durante todo el año tienen que convivir con niños de necesidades especiales y que cuando llega el verano se merecen disfrutar del campamento sin tener que estar con estos niños", así se lo trasladaron a los padres de Inés.

Como el problema parecía ser concretamente con estas niñas, Carolina propuso que su hija durmiera con otras pero a la monitora no le pareció buena idea: "Decía que si la cambiaba de habitación, se quejarían otras madres. Que le estaba poniendo entre la espada y la pared, y que lo único que se le ocurría es que Inés se fuera a dormir con una monitora pero que la niña le decía que no, que quería dormir con sus compañeras". Después de una conversación de más de 30 minutos a esas horas de la noche y regada con otros comentarios como que la niña estaba "teniendo unos comportamientos extraños" o que "no iba a poder seguir las clases de inglés porque no tenía ningún nivel", los padres de Inés reconocen que no pasaron muy buena noche y al día siguiente, como no tenían noticias del campamento, volvieron a llamar a las oficinas. Allí les comunicaron que un responsable había tomado la decisión de "que Inés tenía que salir del campamento". Lograron hablar con ese responsable y, lejos de pedir disculpas, defendía la "profesionalidad" de la monitora y se ofreció a poner a Inés una monitora "de su bolsillo", pero insistía en que quedara claro que lo que no querían era "que Inés durmiera con el resto de niñas".

Los padres de Inés seguían sin entender por qué, si el problema era de otras niñas, la suya era la que resultaba discriminada así que recorrieron los 350 kilómetros que les separaban de Salto de Saucelle (Salamanca), donde estaba su hija, y la trajeron de vuelta a casa. "Está hecha polvo, tiene la moral por los suelos, ella piensa que la culpa es suya que no consigue ser normal. Ya le he dicho que ni de broma, que por desgracia en este mundo hay gente muy buena pero también gente mala y hemos topado con gente no tiene empatía ni capacidad de entender lo especial que es ella", explica su madre que, a pesar de años de médicos y diagnósticos, afirma que "el desprecio" con el que han tratado a su hija en esta ocasión le ha producido un dolor muy profundo.

La versión de Diverbo, la empresa

Antes de publicar la noticia, la Cadena SER se puso en contacto con la empresa Diverbo, que organiza estos pueblos donde sólo se habla inglés, pero no obtuvo respuesta hasta más de siete horas después. En un comunicado, la organización confirma que la madre de Inés les informó de que la niña estaba diagnosticada de retraso motor y del lenguaje: "Una vez iniciado el campamento, nos hemos dado cuenta de que Inés necesitaba, en nuestra opinión, de una atención especial. Hemos intentado ayudarla en la integración al grupo con un refuerzo en la ayuda que le podíamos ofrecer, con una monitora dedica a ella de forma exclusiva para facilitar su integración, que además se ofreció de manera gratuita a la familia. Hemos mostrado nuestra mejor voluntad para conseguir que Inés se quedara con nosotros", señalan, tal y como relataba también la madre de la menor.

A pesar de ofrecerle dormir con una monitora el resto del campamento -marcando así una diferencia clara con el resto de sus compañeros- desde Diverbo niegan haber "discriminado o expulsado" a Inés y aseguran que fue la familia la que no aceptó su solución "y ha preferido llevársela".

En el comunicado también destacan que "en el mismo campamento hay niños con necesidades de cuidados especiales" y que han recibido "la felicitación de sus familias por cómo se están tratando estas necesidades". Además, recuerdan que todos los veranos, desde que comenzaron hace 15 años, atienden "a decenas de niños con distintas necesidades" en sus campamentos.

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Cadena SER

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