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Sábado, 28 de Marzo de 2020

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La hostelería madrileña contiene la respiración (y se lava mucho las manos) ante la epidemia de coronavirus

Algunos restaurantes ya se resienten de las cancelaciones y otros se preparan para lo que pueda venir

El restaurante Rincón de Rafa (Torrejón de Ardoz) ha puesto gel desinfectante a disposición de sus clientes.

El restaurante Rincón de Rafa (Torrejón de Ardoz) ha puesto gel desinfectante a disposición de sus clientes. / JOSÉ M. LORA

Los restaurantes de Madrid empiezan a notar los efectos del coronavirus. José Manuel Lora, propietario del restaurante Rincón de Rafa, situado en el centro de Torrejón de Ardoz —una de las poblaciones más afectadas hasta el momento— explica por teléfono que a lo largo de la última semana ha notado una caída de la facturación cercana al 20% y que, sobre todo, está recibiendo muchas cancelaciones de mesas grandes. "Hay miedo a salir en grupo", explica.

Siguiendo las recomendacones de Hostelería de Madrid, Lora ha intensificado las medidas de higiene y ha puesto botes de alcohol desinfectante en la barra, a disposición de sus clientes. Pero dice estar "fastidiado" y también "preocupado". Si la situación se alarga dos meses, cuenta, tendrá que plantearse algún despido.

Lola Cuerda, del bar Casi Dani, situado en el interior del Mercado de la Paz de Madrid, asegura que por el momento siguen trabajando "a tope". En sus barras también han colocado alcohol para las manos y, de hecho, ya les han robado algún bote. Pero la tortilla, que es el plato estrella de la casa, mantiene la demanda habitual, tanto dentro del mercado como en la terraza y en los pedidos a domicilio. "¡No paramos! Hay cola, como todos los días!", explica.

Al preguntarle por las medidas contra el coronavirus, no habla de grandes cambios: "Insistimos en la limpieza y la higiene con el personal, y procuramos utilizar mas lejía en el lavado de cubiertos. Si alguien ha estado con catarro o gripe, como hacemos siempre, se pasa unos días sin venir a trabajar. No podemos hacer más".

César Martín, propietario del restaurante Lakasa, uno de los más valorados de la ciudad, también asegura que de momento no han notado grandes cambios en la demanda. "Ayer dimos de comer a 170 personas, pero sí han aumentado las cancelaciones de turistas asiáticos", explica.

Martín, de todas formas, está a la expectativa. "A partir de hoy, veremos. Seguramente baje bastante, pero habrá que ir reaccionando en función de lo que ocurra. Supongo que nos afectará con los suministros también. En fin, un lío. Pero tampoco hay que volverse loco, simplemente ir reaccionando con serenidad".

Lakasa no ofrece el servicio a domicilio porque, según asegura el chef, su propuesta "se transporta mal". Pero asegura que "habrá que estudiarlo todo" y comenta que algunos colegas del norte de Italia han optado por abrir con normalidad durante el día y cerrar a partir de las 18.00. "Desde luego nos va a cambiar el ritmo, de eso estoy seguro".

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