Martes, 04 de Agosto de 2020

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Vuelta al cole con coronavirus: lo que podría hacer una enfermera escolar por la salud de nuestros niños

Las enfermeras escolares han trabajado en hospitales o centros de salud durante la pandemia y ahora, a dos meses del regreso a las aulas, reivindican la importancia de su labor en el mundo poscovid

La vuelta al cole va a ser más especial que nunca.

La vuelta al cole va a ser más especial que nunca. / GETTY

María (nombre falso) lleva 20 años trabajando como enfermera. Ha visto de todo: urgencias, UCI, oncología pediátrica, atención primaria... También pasó un tiempo en Inglaterra, donde las condiciones –económicas y de reconocimiento profesional– son bastante mejores que en España. Pero hace dos años cayó en un cole y no tardó en darse cuenta de que la enfermería escolar es "lo más".

¿En qué consiste exactamente su labor? "Aunque suene a perogrullada, una enfemera escolar cuida a los niños. Les cura las heridas cuando se caen, les pone hielo en los chichones cuando colisionan entre sí –y es increíble la de veces que colisionan–, les administra los aerosoles para el asma, atiende a alumnos con necesidades especiales... Pero los niños me han ido enseñando que, sobre todo, la labor de una enfermera es ser el referente del cuidado", explica.

"Ellos enseguida entienden que estás en su cole para ayudarles cuando no se sienten bien. ¡Eres el único profesional con el que tratan a diario y no les pone nota! Hablas con ellos cuando están agobiados, les calmas el dolor... y tu sola presencia les hace sentir más seguros. Enseguida te ponen en su bando".

Para muestra, un botón: "El año pasado, recién iniciado el curso, un niño de tres años se cayó en el patio y se hizo una herida en la rodilla. Las compañeras me lo trajeron para que le curara. Venía llorando, se sentó en una silla y yo me agaché para hablarle a su altura. Como acababa de entrar en el cole, aún no nos conocíamos, así que le pregunté su nombre y si sabía quién era yo. Me dijo que sí: '¡Tú eres la ambulancia!'. Claro, me entró la risa"...

Lo hemos visto en las películas

Lo que María describe, de todas formas, no es lo normal. Hoy por hoy los españoles saben más de enfermería escolar por lo que han visto en series y películas americanas que por lo que han vivido como estudiantes o como padres.

Según datos de Educación, el curso 2018-2019 contó con 8,2 millones de alumnos matriculados en infantil, primaria, ESO, bachillerato y FP. Según los datos que maneja la Asociación Nacional e Internacional de Enfermería Escolar (AMECE), sin embargo, la cifra de enfermeras escolares en activo no llega ni a 1.000. Curiosamente, unas 600 (más de la mitad) trabajan en la Comunidad de Madrid.

Recomendaciones generales para la vuelta al cole. / AMECE

Los datos de EEUU son muy distintos: alrededor de 60.000 enfermeras para una población escolar de 58 millones. Es decir, un ratio levemente inferior al 1/1.000. Siguiendo esa misma regla de tres, España ronda una proporción mucho más baja: 1/8.000. Pero la cifra media, en este caso, no se ajusta a la realidad porque lo cierto es que existen centros en los que hay una enfermera para 400 alumnos, mientras que en la inmensa mayoría ni la tienen ni –en plena pandemia– prevén tenerla.

"La enfermería escolar es un perfil profesional insuficiente y poco conocido en España", señala Natividad López Langa, presidenta de AMECE. "En la Comunidad de Madrid trabajamos en colegios públicos, privados y concertados. Pero en las demás comunidades autónomas su presencia es muy irregular y se concentra, sobre todo, en educación especial y centros privados".

Las causas del desabarajuste son diversas y complejas porque tienen que ver con la escasa tradición de la propia enfermería escolar, con la ambigüedad competencial –Sanidad o Educación– y también con una regulación confusa y cambiante.

¿Sale a cuenta?

"Tanto la OMS como el Consejo de Europa han definido en diferentes textos y documentos la necesidad de fomentar, en el ámbito escolar, la adquisición de conocimientos que potencien la adquisición estilos de vida sanos", señala la presidenta de AMECE. Pero esa consigna, que nadie cuestiona, aún no se ha trasladado de forma efectiva al día a día de los centros escolares españoles.

La AMECE considera que en un colegio ordinario tendría que haber una enfermera por cada 500 alumnos (y en uno de educación especial, una por cada 50), lo cual, de llevarse a cabo en España, supondría la contratación de 15.000 profesionales. Una inversión millonaria, sin duda, pero relativamente menor si se compara con la plantilla de profesores –que ronda los 700.000– y, sobre todo, si se tiene en cuenta el ahorro que puede suponer para el sistema.

"La enfermería escolar ahorra costes porque los alumnos crónicos controlados (asma, diabetes, alergias, epilepsia) requieren menos ingresos hospitalarios", explica Natividad López. "Eso reduce el absentismo escolar por problemas de salud y también favorece la conciliación laboral y familiar".

Manel Peiró, médico y profesor del Instituto de Gestión de la Salud de ESADE, lo ve de otra manera. "No cuestiono el papel de la enfermería escolar, pero el problema, como en todo, es de dosis. ¡Nosotros no tenemos tantos recursos! En este momento, además, estamos iniciando un proceso de más recortes. Solo veo una salida: forzar el engranaje e implicar al sistema de medicina familiar y comunitaria".

"Los sanitarios españoles están entre los que menos cobran de la Unión Europea y, pese a todo, España tiene un sistema sanitario que no podemos pagar", añade Peiró. Pero, ¿y si el Gobierno subiera impuestos? "La posibilidad está ahí", reconoce. "Pero nuestro problema no es de impuestos sino de recaudación. Quizá deberíamos apostar por soluciones menos rigurosas y más factibles".

Una profesión por inventar

Desde la Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (CEAPA) también ven con buenos ojos el papel de la enfermería escolar. Su presidenta, Leticia Cardenal, asegura que siempre han defendido su presencia en los centros educativos porque, además de asistir a niños con enfermedades crónicas como la diabetes, podrían asumir funciones tan importantes como la promoción de la alimentación saludable o la educación sexual. "Pero nosotros queremos que sean profesionales adcritos a un centro de salud y que dependan de Sanidad, no de Educación", señala.

A María no le interesa la cuestión política, pero relaciona su trabajo con la recién aprobada Ley Rhodes: "No solo tenemos que esforzarnos por proteger a los niños del daño, también hay que prevenirlo, y la enfermería escolar es fundamental".

"Una enfermera escolar conoce perfectamente el día a día de los niños y su realidad familiar porque está en comunicación permanente con sus tutores y también debería estarlo con los profesionales sanitarios y trabajadores sociales. En una revisión pediátrica exhaustiva puedes invertir 40 minutos y los padres, en ese momento, te pueden contar lo que quieran. Pero a una enfermera escolar no hace falta que se lo cuenten. Lo ve cada día... Si nos dotan de herramientas y competencias, lo podríamos hacer mucho mejor. ¡La enfermería escolar casi está por inventar!".

El coronavirus, ¿punto de inflexión?

Más allá del modelo vigente, parece obvio que la pandemia de COVID-19 puede servir como palanca de cambio en muchos ámbitos y, si existiera voluntad política, también podría haber llegado el momento de la enfermería escolar.

"Las enfermeras escolares hemos estado en atención primaria durante el COVID-19 y nos hemos dedicado a tareas de triaje, seguimiento telefónico, pruebas PCR... Hemos estado haciendo de todo y tenemos muy claro qué hay que detectar, cómo hay que proceder y cómo se controla la transmisión. Quien no vea eso es porque prefiere mirar para otro lado", explica esta enfermera madrileña.

"No somos un lujo, somos una necesidad"

"Un docente quizá no tiene el tiempo ni el background de conocimientos. ¡Tiene otros 24 alumnos a los que atender! Y claro, la presencia de una enfermera escolar aportaría tranquilidad porque tanto los alumnos como los profesores llevan mucho tiempo lidiando con una situación muy complicada".

La presidenta la AMECE también cree que el coronavirus supone un punto de inflexión. "¡Por supuesto! Ahora hay que proveer a todos los colegios de enfermera. No somos un lujo, somos una necesidad, y de cara al próximo curso debemos liderar todas las actuaciones sanitarias que puedan minimizar los contagios".

La presidenta de CEAPA también considera que "sería el momento oportuno", pero no tiene claro de si la implementación de la enfermería es un asunto prioritario. "Si Educación asume ese gasto, no habrá para todo. Se tiene que llegar a un acuerdo entre instituciones y con cargo al presupuesto de Sanidad".

Recomendaciones para la familia. / AMECE

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