Domingo, 20 de Septiembre de 2020

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VACUNA COVID

¿Fiasco, falsa esperanza o cautela? Por qué algunos expertos no quieren que te hagas ilusiones con la vacuna

Todos coinciden en que el virus ha llegado para quedarse y erradicar la enfermedad no está entre los objetivos

Muchos laboratorios están trabajando en la vacuna contra el coronavirus.

Muchos laboratorios están trabajando en la vacuna contra el coronavirus. / DAVID GREEDY (Getty Images)

La vacunación contra el coronavirus es una de las soluciones para hacer frente a la pandemia y la esperanza de buena parte del mundo, que la desea como agua de mayo. Y es que es evidente que las vacunas son la mejor forma de atacar las enfermedades infecciosas y tenerlas a nuestra disposición para prevenir epidemias es un gran avance. Desde hace meses, laboratorios de diferentes países trabajan a contrarreloj para conseguir la ansiada vacuna contra el Covid-19. Pero, ¿será lo que esperamos? No todos los científicos lo tienen claro. Hay voces críticas entre los expertos que se muestran escépticos ante la efectividad de la futura vacuna.

El doctor y ensayista Antonio Sitges-Serra ya lo dejó muy claro hace unos días en una entrevista para Onda Cero. "La vacuna puede ser un fiasco", comentó de forma tajante. El doctor argumentó que el proceso de elaboración de una vacuna "efectiva, barata y segura" es muy difícil, especialmente en el plano industrial por los costes que conlleva el proceso. Eso no quita para que cuando lleguen las diferentes vacunas que se están ensayando sean infalibles. Pero algunos prefieren situarse al lado de la prudencia.

"Todavía no está el producto definitivamente expuesto. Los análisis preliminares son optimistas, pero yo prefiero pronunciarme cuando se haya presentado para su aprobación porque eso significará que es eficaz, efectivo y seguro para su uso. Hay que ser prudente", comenta el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos José García Rojas, que defiende las declaraciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un acto de cautela y no de pesimismo.

El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, reaccionó al anuncio de los últimos avances de la vacuna de Rusia contra el coronavirus de forma desalentadora, restando importancia a la buena noticia. "Entre encontrar algo y tener la posibilidad de tener una vacuna que funcione y haber atravesado todas las etapas hay una gran diferencia", señaló en una rueda de prensa.

Asimismo, su Director General, Tedros Adhanom Ghebreyesus, no tardó en pronunciarse al respecto y lo hizo en la misma línea de desesperanza. "Ahora mismo no hay un remedio infalible para la enfermedad, y quizá no lo haya nunca. Puede que nunca haya una panacea contra esta pandemia", señaló.

"El virus ha llegado para quedarse"

A raíz de estas declaraciones se desarrolló una corriente pesimista sobre la efectividad de las futuras vacunas contra la Covid-19. Sin embargo, los expertos aseguran que se trata de prudencia al no conocer los datos de efectividad real y respuesta inmunológica en cada paciente. Algo que no se podrá conocer hasta que se comience a suministrar el fármaco. "Lo que planteó la OMS es que no debería verse la vacuna como la solución definitiva porque el microorganismo ha llegado para quedarse y lo que tenemos que hacer es evitar que tenga el impacto que ha tenido como hasta ahora, pero no lo vamos a erradicar", explica García Rojas.

También la microbióloga y jefa del Laboratorio de Microbiología de la Clínica de la Universidad de Navarra, Mirian Fernández, hablaba de prudencia y "sentido común" ante las palabras de la OMS. "A veces interpretamos las cosas quizá con mayores expectativas de lo que percibimos por la necesidad de tener una solución cuando eso todavía no es posible". "Entonces es el sentido común de decir no es tan fácil hacer una vacuna para todos que sea eficaz y suficiente y es prudente rebajar las expectativas teniendo en cuenta las dificultades que hay", explica.

Otras voces como la del Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario General de Villalba, Roi Piñeiro, apuntan a que hay diferentes variables a tener en cuenta para que la vacuna sea efectiva. Y cada proyecto está desarrollando mecanismos de acción diferentes con virus atenuados, virus inactivados, códigos genéticos del propio virus o subunidades proteicas. "Lo ideal es que la vacuna genere una respuesta inmunológica suficiente para impedir que se desarrolle la enfermedad Covid-19, y que esta respuesta se mantenga durante el mayor número posible de años", señala.

El divulgador científico subraya que "es muy importante tener en cuenta que no existe ninguna vacuna que sea efectiva en el 100% de los casos, pero tampoco se aprobará ninguna vacuna que sea 0% efectiva". "Ahora no tenemos nada, y lo que consigamos será más efectivo de lo que tenemos ahora", destaca Piñeiro de forma esperanzadora, aunque insiste en que los científicos se deben ceñir a dar datos y no esperanza.

De la misma forma, García Rojas insiste en que es pronto para aventurar cuando va a estar lista la vacuna y si va a ser efectiva, pero confía en los datos positivos que arrojan los ensayos de los diferentes proyectos de vacunas. "Hay que ser prudente, pero los escépticos tampoco pueden fundamentarse en los ensayos de hasta el momento para decir que el resultado va a ser malo", sostiene.

¿Qué complica la vacuna contra el Covid-19?

El hecho de que haya diferentes proyectos para desarrollar una vacuna anti-covid es muy positivo porque cada laboratorio está llevando a cabo investigaciones propias con distintos tipos de ensayos y compiten por sacar los primeros suministros. Sin embargo, esta vacuna es complicada -cuentan los expertos- debido a la amplia capacidad del coronavirus para mutar y cambiar su comportamiento, además de la rapidez con la que se expande. Es altamente contagioso.

"Algunos microorganismos cambian poco a lo largo de los años y si tenemos una vacuna frente a dicho organismo, probablemente sea muy efectiva, pero hay virus como la gripe que cambian con facilidad y se protegen contra nuestras defensas. De ser así, la vacuna será menos efectiva", explica Piñeiro.

La microbióloga celebra que haya una experiencia previa con los detectores del virus de donde parten las diferentes investigaciones, pero justifica la tardanza del proceso de desarrollar una vacuna efectiva a que los ensayos no están tan estandarizados como con otras enfermedades. "Hay muchas variables de estudios que hay que hacer en paralelo a la hora de desarrollar la vacunación que quizá no están tan estandarizados y por eso requiere más tiempo", relata Fernández, que explica que la inmunidad en relación al coronavirus no es tan a largo plazo como la de la gripe y esto implica que pueda cambiar la efectividad y la duración de esa inmunidad según los casos.

El objetivo no es erradicar el virus

"A pesar de los buenos resultados que están logrando en las fases de las vacunas, es pronto para aventurar su efectividad, porque ya solo con el propio virus hay una variación en cada respuesta inmune, porque hay pacientes asintomáticos y otros que desarrollan cuadros agresivos, y probablemente con la vacuna vaya a pasar lo mismo, la respuesta no va a ser la misma en cada individuo", asegura la experta en vacunología, que indica que hay un porcentaje de la población que incluso superando la enfermedad no desarrolla anticuerpos. "Hay que ver la previsión de anticuerpos o no y la supervivencia a una infección posterior, que es la vacuna realmente", cuenta.

Asimismo, la doctora aclara que el objetivo de las vacunas contra la Covid-19 no es erradicar el virus, sino conseguir la suficiente inmunidad de la población para que, si se producen brotes de coronavirus, no se trate de una infección generalizada entre toda la población. "La vacuna será buena para tener controlado el virus", asegura, poniendo en valor la importancia de conseguir una inmunidad de grupo, que ya se está consiguiendo en algunas zonas, para neutralizar el virus y rebajar sus niveles de afección.

"Hay más motivos para la esperanza que para el desánimo"

Aún quedan muchas fases de ensayo en los laboratorios y una vez den con el fármaco, deben superar una serie de testeos y protocolos sanitarios antes de conseguir la licencia para su comercialización y distribución. Los más optimistas vaticinan que estará lista para principios de 2021, pero la realidad es que no hay nada claro encima del tablero y lo único que podemos hacer es tener paciencia. "Con todos los proyectos que hay en marcha, raro sería que no diéramos con la tecla", comenta Piñeiro.

"Si lo hemos conseguido frente a otros virus, ¿por qué no lo vamos a conseguir en el caso del SARS-CoV-2? Hay más motivos para la esperanza que para el desánimo. Lo que no podemos esperar es una vacuna que vaya a ser 100% efectiva, que llegue mañana mismo y que además tengamos dosis para todo el mundo. Eso es ciencia ficción", señala el divulgador científico, que a pesar de estar convencido de que la vacuna llegará y será buena, aunque no se sabe en qué medida, tiene los pies en la tierra.

No todo es negro ni blanco. Ni la OMS es pesimista ante los avances de la vacuna contra el Covid, como tampoco puede jugar a ilusionar a la población con una promesa que no sabe si se cumplirá. Lo que está claro es que el mundo se está enfrentando a un nuevo reto: conseguir una vacuna en tiempo récord, fabricar suficientes dosis para poder administrarlas a todo el mundo y convencer a los escépticos de la importancia de la inmunidad de grupo. Todavía queda mucho por hacer.

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